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Revista TUYA

Avanzada, Agustina Flores elabora su futuro profesional

Oriunda de Concordia, estudia para rendir los finales que le quedan en la carrera de Ingeniería en Alimentos, trabaja en un beca de investigación y en una fábrica de jugos.

Viernes 15 de Noviembre de 2019

La Facultad de Ciencias de la Alimentación de Concordia publicó en su página web la participación de una de sus alumnas en las XXVII Jornadas de Jóvenes Investigadores en la Universidad Federal de Sao Carlos, Brasil. Se trata de Agustina Flores, una joven de 27 años que no sólo se destaca por su trabajo universitario sino también por su labor en voluntariados, becas de investigación, extensión y las actividades que surjan. “Considero que una profesional tiene que poder servir a la comunidad con su formación”, explicó en diálogo con UNO.

—¿Cómo se dio tu participación en las XXXII Jornada de Jóvenes Investigadores en Brasil?

—Soy becaria de investigación en la Facultad de Ciencias de la Alimentación, en el laboratorio LAMAS. La beca corresponde a un proyecto denominado “Obtención de componentes bioactivos a partir de cultivo de microalga Scenedesmus obliquus”. El trabajo presentado en las jornadas se llamó en realidad “Efecto del estrés lumínico y de las concentraciones de carbono y nitrógeno sobre la producción de minerales en la microalga Scenedesmus obliquus”. Mi participación se dio en respuesta a la convocatoria a estas jornadas a la que decidimos presentar el trabajo y en el que se les da preferencia a estudiantes que nunca han participado. La idea del proyecto es determinar las condiciones de crecimiento de la microalga en las que sean máximas la obtención de compuestos bioactivos y de esta manera utilizarlas como aditivos en los alimentos.

—¿Cómo fue la experiencia? Es la primera vez que presentas un trabajo en otro país?

—Fue una presentación oral y en poster. Mis directoras fueron Mariana Jiménez Veuthey y Luz Marina Zapata. Es la primera vez que presento un trabajo en otro país y la experiencia fue de lo más enriquecedora. De la UNER (Universidad Nacional de Entre Ríos) fuimos 16 estudiantes en total, 14 mujeres y 2 varones. Un grupo hermoso y la coordinación por parte de la universidad nos facilitaron la experiencia. En la Jornada se presentaron alrededor de 600 trabajos de diversas áreas, ingeniería, educación, economía, etc. Conocí jóvenes de otras partes de Argentina y de otros países, con los que pude intercambiar conocimientos y charlar sobre cultura general.

—¿Por qué decidiste estudiar Ingeniería en Alimentos?

—Decidí estudiar Ingeniería en Alimentos porque me gustaban varias materias que la conforman como química, física, biología. Y porque considero que las ingenierías proporcionan una formación versátil y el campo laboral es amplio.

—¿Qué posibilidades profesionales te abre la carrera?

—La carrera posibilita trabajar en industrias tanto alimenticias como químicas, seguir carrera como investigadora, y también en la docencia.

—¿Dónde te gustaría desenvolverte cuando te recibas?

—Me gusta mucho trabajar con la gente y lo relacionado a la investigación y desarrollo de productos, por lo que esa sería una posibilidad. De todas formas me gusta casi todo lo que incluye una industria.

—¿Te gusta participar y organizar actividades para promocionar la alimentación?

—Además de la formación académica, considero que es muy importante la otra formación que da la universidad. Me refiero a participar en voluntariados, becas de investigación, extensión, y demás actividades que surjan. También considero que un/una profesional tiene que poder servir a la comunidad con su formación. En años anteriores participé del centro del estudiantes, desde el que se llevan a cabo varias acciones de extensión. Este año, ya fuera del centro de estudiantes, me presenté a un llamado de Acciones de extensión universitaria, como directora pero armando un equipo sin el cual no hubiese sido posible que se lleve a cabo. Esta acción se llamó “Feria de la Seguridad Alimentaria”, en la que buscamos transmitir conocimientos adquiridos en la facultad de manera accesible para el público en general, como prevención de enfermedades transmitidas por alimentos, trazabilidad, alérgenos, celiaquía, entre otros. Nos enfocamos sobre todo en niñes de edad escolar considerándoles como multiplicadores de conocimientos. Invitamos escuelas de 5° y 6° grado. Y participaron alrededor de 700 niñes entre la mañana y la tarde. También hubo función de una obra de teatro llamada “Ojo pepino ¿Qué pasa en la cocina?” perteneciente a ICAB (Instituto de Control de Alimentación y Bromatología y vinieron de Paraná.

Presentación

El sitio de la facultad describió el proyecto de Agustina destacando que en “las últimas décadas, la biotecnología de microalgas ha cobrado relevancia debido a que constituye una fuente importante de proteínas, lípidos, minerales, entre otros, que pueden ser aprovechados para la producción de biocombustibles, suplementos alimenticios, piensos, pigmentos, productos farmacéuticos y cosméticos”.

Además, destacó que “las microalgas son organismos fotosintéticos que utilizan la luz solar como fuente de energía y nutrientes simples como dióxido de carbono, nitrógeno y fósforo para producir proteínas de alta valor biológico, vitaminas, antioxidantes, etc. Por su elevado contenido de nutrientes con propiedades beneficiosas para la salud humana, ciertas microalgas se consideran alimentos funcionales (Quevedo et al., 2008), que son de interés en la industria alimentaria. Varios estudios han reportado que bajo diferentes condiciones de estrés, las microalgas producen compuestos bioactivos como un mecanismo de protección celular”).

Y que “actualmente, las microalgas son incorporadas en pastas, bocadillos dulces en barra y en bebidas, como suplemento nutricional natural para estos alimentos”.

Agustina estudió el efecto de la luz y las concentraciones de nitrato y acetato de sodio en la producción de minerales en cultivo de Scenedesmus obliquus y evaluó el modelo que mejor ajuste a la curva de crecimiento.

AgustinaxAgustina

Agustina Flores tiene 27 años, vive con mi familia integrada por sus padres, hermano y hermana. Ya terminó de cursar y está rindiendo los últimos finales y preparando el proyecto final.

—¿Cómo es un día tuyo?

—Mis días son variados, pero generalmente movidos. Trabajo en la beca de investigación, en una fábrica de jugos y estudio para rendir los finales que me quedan. También soy militante feminista y formo parte de la grupa “Colectivo de Géneros de Concordia”.

—¿Se puede estudiar solamente o se necesita trabajar o conseguir una beca?

—Si es necesario trabajar o una beca depende la situación económica de cada une. En mi caso tuve la Beca Bicentenario un tiempo y eso ayudó mucho a mi familia. Pero en general en mi casa me aguantan económicamente. Nunca está demás tener acceso a una beca, siempre se necesita para fotocopias y demás materiales, además en algunos casos los horarios de cursada complica poder conseguir un trabajo.

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