Derechos Humanos
Martes 27 de Septiembre de 2016

Más testimonios contra el acusado Céparo en el juicio de lesa humanidad

Prestó testimonio la denunciante y ratificó lo dicho sobre el secuestro y torturas que sufrió a manos de la Policía de Entre Ríos. El juicio continúa este miércoles en el Tribunal Oral Federal de Paraná.

En el segundo día del juicio de lesa humanidad que se realiza en Paraná por delitos cometidos durante la última dictadura cívico-militar, el acusado Atilio Ricardo Céparo, fue mencionado nuevamente. En primer lugar, la denunciante declaró y ratificó sus dichos que ubican al ex policía en el secuestro y torturas que sufrió en septiembre de 1976. Además, una ex presa política dijo que el represor se presentó en una oportunidad en la cárcel de mujeres y la obligó a firmar una declaración.
El juicio contra Céparo por privación ilegal de la libertad y aplicación de torturas tiene una sola víctima, pero alrededor de ese hecho hay otros casos que ocurrieron en los mismos días y que tuvieron como protagonistas a la patota de la Policía de Entre Ríos que integraba el enjuiciado y como escenario principal al edificio de la Jefatura de calle Córdoba.
Alegando problemas de salud, el imputado prefirió esta vez no estar presente en la sala, donde sí se hicieron presentes –al igual que el lunes– algunas de sus seis hijas mujeres. Una de ellas es la esposa del ex diputado provincial justicialista y actual vocal del Superior Tribunal de Justicia de la Provincia, Emilio Castrillón.
Este martes los miembros del Tribunal Oral Federal de Paraná, junto al fiscal, el defensor y los abogados querellantes, se trasladaron al domicilio de la víctima para allí tomarle declaración testimonial. Se trata de una modalidad poco usual, pero que fue tenida en cuenta por los jueces ante el pedido del Programa de Protección de Testigos, debido a la situación de vulnerabilidad e intimidación que atraviesa la mujer.
Luego del acto se supo que, en medio de una gran emoción por recordar lo sucedido, la testigo ratificó los términos de su denuncia y además reconoció como suya la presentación realizada en enero de 1984, ante la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, donde ya en ese momento exponía los padecimientos por los que había tenido que atravesar. Ese papel fue aportado como prueba por el fiscal José Ignacio Candioti en el inicio del juicio, luego de que se lo encontrara entre los archivos de la Unidad de Derechos Humanos de Paraná dependiente de la Procuración General de la Nación. En ese texto ya estaba nombrado Céparo como una de las personas que la secuestró y torturó.
En su testimonial, entonces, relató nuevamente que el 23 de septiembre de 1976 fue secuestrada en el sanatorio La Entrerriana, donde ella trabajaba como enfermera, y la trasladaron a la Jefatura Central de Policía y luego a la Comisaría del barrio San Agustín (por entonces la Quinta). Quien la retiró de su lugar de trabajo fue Céparo, y él también la llevó desde el destacamento nuevamente a la Jefatura, donde fue sometida a interrogatorios bajo torturas con picana eléctrica. En esa ocasión, estando acostada en la parrilla, a través de un hilo de luz que había en la venda que le cubría los ojos, vio al mismo policía cuando le ataba los pies.
Además señaló claramente en un croquis del edificio de la Policía, el lugar donde estuvo privada de su libertad y la habitación donde fue torturada. Ingresando por calle Córdoba, en la parte posterior del patio estaba la sala de torturas, según indicó. A raíz de esto, debido a un pedido del fiscal con acuerdo de la querella, el Tribunal dispuso que no es necesario realizar la inspección ocular que se había ordenado.
También en la cárcel de mujeres
En otro tramo del debate declaró Marta Braseeur, víctima de secuestros y torturas, quien fue apresada en Cipoletti (Río Negro) y traída a Paraná a fines de noviembre de 1976. Su primer destino en la capital entrerriana fue la llamada Casa del Director, un centro clandestino de detención que funcionaba en un sector de la Unidad Penal N° 1. Luego pasó a la cárcel de mujeres, la UP 6, hasta que en febrero de 1977 fue trasladada a Devoto, de donde salió en libertad en 1982.
"En enero de 1977, antes del Consejo de Guerra, junto con otras dos detenidas fuimos llevadas a oficinas de la unidad penal donde nos hicieron firmar una supuesta declaración, sin leerla. Los que nos hicieron firmar fueron Zapata y Céparo", dijo la sobreviviente del terrorismo de Estado. Esa declaración, que tuvieron que "firmar o firmar", sería la base de la condena que recibió en las parodias de juicios militares que llamaban Consejos de Guerra.
"No era difícil conocer los nombres de los que nos interrogaban", sostuvo. Agregó que eran miembros de la Dirección de Investigaciones de la Policía de Entre Ríos. Zapata sería Carlos Horacio Zapata, alias Zapatita, quien falleció impune.

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