Trata de personas
Miércoles 31 de Agosto de 2016

"La hacía trabajar por la plata" contó el padre de víctima de trata

El hombre viajó desde Salta a Paraná para declarar en el juicio al explotador sexual de su hija

El hombre que viajó desde Salta hasta Paraná a declarar ante el Tribunal Oral Federal, recordó la desesperante búsqueda de su hija de 15 años durante 20 días y lo que ella le contó cuando regresó a su casa, muy angustiada por el infierno que vivió en Santa Fe y en Paraná: que fue engañada y trasladada hacia ambas capitales, donde la sometían a abusos sexuales de hombres a cambio de dinero, desde el 20 de agosto de 2014 hasta el 10 de setiembre, cuando fue rescatada por casualidad en Paraná.

El jornalero, oriundo de El Quebrachal, declaró en el juicio contra Carlos José Martínez, el acusado de explotar sexualmente a su hija. "Yo hice la denuncia en la dependencia policial por la desaparición de mi hija. Ella vive con mi mamá, que tiene 60 años, que es jubilada. Yo vine del trabajo y me enteré por mi mamá que ella no había vuelto, pasaron dos días y voy y hago la denuncia, y ahí empezó la búsqueda".

La información que le fue llegando provino de una vecina, quien vio a una mujer conocida como Gladys llegar a la puerta de la casa e irse con la adolescente. Esa mujer estaba parando en una pensión en El Quebrachal, pero es oriunda de Talavera, donde estaba con su pareja. El padre se enteró y fue a esa casa: "Pero cuando llegué ya no estaban", lamentó, y agregó: "Había un comentario que ella (por Gladys) la había sacado con engaño a mi hija.

"Iba todos los días a la comisaría a averiguar si había algún dato -dijo el papá de la víctima-, ellos me han dado datos que habían sacado un boleto desde Monte Quemado (norte de Santiago del Estero) a Santa Fe. Me llamaron después cuando la Policía de acá la encontró, y me dijeron que la estaban por llevar a Paraguay".

Cuando un mes después de desaparecer la chica regresó a su casa, fueron pocas las palabras que cruzó con su padre, pero demasiado claras para referir lo que padeció: "Me contó que el hombre la trajo con engaño, le había dicho que acá iba a tener mejor vida que allá. Resulta que le salió con otra cosa, dice que la hacía trabajar por la plata, eso es lo que ella decía, nada más, porque se puso muy mal", recordó el padre, y añadió: "Me dijo que este señor se abusaba de ella también".

Consultado acerca del presente de su hija, afirmó: "Ahora está bien, sigue viviendo con la abuela y su hermano más chico, se ha recuperado, volvió a la escuela y terminó la primaria". Además contó que está recibiendo asistencia psicológica, y tiene un bebé de un año.


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Policías que salvaron a la víctima


Porque un hombre denunció al sobrino que le había robado en su casa; porque el chico dijo dónde habían quedado las cosas sustraídas; porque un acampante en la plaza Carbó dijo dónde se habían ido los presuntos ladrones; porque los policías llegaron a tiempo a la Terminal y vieron a Carlos Martínez con la adolescente, a punto de subirse a un colectivo. Son algunos de los motivos por los cuales el infierno que la víctima vivió a manos del explotador fue de 20 días. También es cierto que el personal de la División Minoridad actuó rápido en la investigación de un robo y sin saberlo destapó que un hombre explotaba sexualmente a una chica, que ambos se alojaban en una carpa atrás de la Casa de Gobierno.

Esta secuencia fue la que relataron ayer los policías de Minoridad, que declararon en el juicio contra Martínez. El agente Valdez, las cabos Alzugaray y García, las oficiales Yolanda Berón y Nadia Ibarra, y la jefa de la División, María Faciano, narraron la llegada de un chico que por enésima vez ingresaba por un delito a la dependencia policial. Lo había llevado su tío, que estaba a su cargo, porque le había robado cosas de su casa. El pibe les contó dónde estaban esos elementos y les dijo que se los había vendido a un hombre y una chica que estaban en una carpa ubicada en la plaza Carbó. Hasta allí fueron los uniformados y encontraron a otros acampantes, que estaban protestando contra la ley de agroquímicos. Uno de los vecinos les dijo que los habitantes de la carpa iglú se habían ido al Thompson o a la Terminal, y se dirigieron hacia los dos lugares, pero fue en el segundo donde encontraron a Martínez con la menor. Ambos dijeron ser padre e hija, y los detuvieron. Pero ya notaban algo extraño: la adolescente estaba temerosa, agachaba la cabeza al responder y no miraba a los policías cuando le hablaban.

La chica fue llevada a Minoridad, y unas horas más tarde rompió en llanto. Se acercó una policía y le preguntó qué le pasaba. Le contó que había dado un nombre falso y que era de El Quebrachal. Faciano se comunicó con la Policía de Salta, y le informaron que había un pedido de localización y restitución de la menor que ella tenía alojada en Minoridad. La jefa de la División volvió a hablar con la chica, que le dijo que Martínez no era su padre y que la había tenido alojada en una casa en Santa Fe, donde había otras chicas y no la dejaban atender la puerta.



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"Jamás le pegué ni tuve relaciones"


Martínez no declaró en el juicio en su contra, pero se dio lectura a la defensa que hizo cuando fue imputado por el juez tras su detención hace dos años: Lo primero que afirmó era que el bolso con la cosas robadas que le encontraron era de la chica, y luego contó que la conoció en Santa Fe, cuando ella estaba con otros jóvenes tomando cerveza en el bulevar, que él se dedicaba a cuidar autos y vender tarjetas en Santa Fe y Paraná, y que cuando la encontró en otra oportunidad ella le pidió si podía irse con él. Así que viajaron a Paraná, estuvieron cuidando autos y repartiendo tarjetas y se hicieron amigos de los que protestaban contra los agrotóxicos en la plaza Carbó.

Negó haber viajado a El Quebrachal y dijo que estuvo en Monte Quemado (a pocos kilómetros pero en Santiago del Estero) trabajando en el desmonte.

"Que quede claro que jamás le pegué, jamás mantuve relaciones con ella ni la hice prostituirse, los días que estuve con ella mangueamos y cuidábamos autos", aseguró.


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Detalles de la noticia

- Una de las pruebas de la causa es un shampoo de un hotel de Paraná donde se sospecha el Martínez entregó a un cliente a la menor para prostituirla. Fue hallado en la carpa que estaba en la plaza Carbó.

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- 20 son los días que la víctima estuvo cautiva de los tratantes, desde que fue captada el 20 de agosto en El Quebrachal, (Salta) hasta que la rescataron en Paraná el 10 de septiembre de 2014.


- El Tribunal es presidido por Lilia Carnero, e integrado por Noemí Berros y Roberto López Arango. El fiscal es José Candioti, el defensor oficial José Boxler y la representante de la menor Noelia Quiroga.

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