Miguel Zuttión/Ovación
[email protected]
A partir de 1819 en la Argentina se fueron definiendo claramente dos tendencias políticas: los Federales, partidarios de las autonomías provinciales, y los Unitarios, partidarios del poder central de Buenos Aires.
Estas disputas políticas desembocaron en una larga guerra civil cuyo primer episodio fue la batalla de Cepeda en febrero de 1820, cuando los caudillos federales de Santa Fe, Estanislao López, y de Entre Ríos, Francisco Ramírez, derrocaron al Directorio.
Unitarios y Federales
La historia del fútbol argentino encuentra desde los inicios muchas similitudes con este viejo enfrentamiento de décadas pasadas en el país.
Desde los orígenes de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), el 21 de febrero de 1893, no hubo mucho lugar para las instituciones del interior del país y con el correr de los años fue más evidente en todos los estamentos de la entidad madre del fútbol nacional.
Ningún club enrolado como del interior o indirectamente afiliado a AFA, logró ser campeón en Primera División. Vale aclarar que Newell’s Old Boys, Rosario Central, Argentino de Rosario, Central Córdoba de Rosario, Unión y Colón de Santa Fe, integran el staff de equipo directamente afiliados.
No existen puntos de comparación entre los de Área Metropolitana y aquellos que se identifican como del interior. La lucha sigue siendo despareja, tan despareja que en términos futbolísticos podríamos decir que se está perdiendo por goleada.
Se dice poco, tal vez nada, de la forma de repartir los ingresos por derechos de televisación. Los clubes de mayor convocatoria (River, Boca, Independiente, Racing, San Lorenzo y Vélez) se llevan la mejor parte. En la PBN, la división de los aportes es equitativa, por ahora.
En la B Metro los 21 participantes reciben cada uno 130.000 pesos mensuales y los 25 clubes del Argentino A solo deben conformarse con 22.000 pesos. Es cierto que la Primera B Metropolitana es transmitida por TyC Sports y el Argentino A no tiene pantalla. Otro descuido más para el fútbol del resto del país.
Según se pudo establecer un club del interior (son 3.000) cualquiera sea su nombre y su lugar de origen, arrancando desde su liga, pasando por el Torneo del Interior, Argentino B, Argentino A y Primera B Nacional, necesitaría algo así como 10 años para soñar con Primera División. Hay casos emblemáticos: San Martín de Tucumán, Atlético Tucumán, Huracán de Tres Arroyos y Tiro Federal de Rosario, que luego cayeron en decadencia. A los del Área Metropolitana (son solo 85 clubes) les llevaría cinco temporadas, con menos distancias por recorrer y con competencias más organizadas. Desde la AFA es cada vez más evidente la clara división entre los clubes afiliados y los indirectamente afiliados.
Una historia pendiente dentro de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y que con el correr del tiempo es más notoria para un deporte tan caro para el sentimiento de los argentinos.
Una mancha imborrable para un fútbol que busca, por lo menos en el discurso, la integración, achicar distancias y fomentar su crecimiento.
No es de ahora, pero el interior siempre estuvo postergado dentro de la esfera del fútbol nacional. La concentración fue exclusividad de unos pocos, que se adueñaron de la pasión y de un negocio millonario. Solo ingresaron a este concierto del fútbol grande: Buenos Aires, Rosario, Santa Fe y Córdoba. Más tarde llegaron otros invitados con poco rodaje y de pobre rendimiento para codearse con la elite.
Las instituciones que están afiliadas directamente a la AFA juegan en el Área Metropolitana, tienen voz y voto, y confluyen en una realidad muy diferente a los clubes del interior del país.
Al observar la composición de los puestos más relevantes dentro del comité ejecutivo de AFA, la sorpresa es mayúscula. Ningún cargo es ocupado por un dirigente de un club del interior de la Argentina. Las principales autoridades son afines a los intereses del perpetrado presidente, Julio Humberto Grondona.
Más y mejores
Históricamente y en la actualidad el fútbol de Primera División tuvo mayoría de clubes directamente afiliados a AFA. En la presente temporada de los 20 integrantes de la elite solo cuatro son del interior (Atlético de Rafaela, San Martín de San Juan, Godoy Cruz de Mendoza y Belgrano de Córdoba). Dos de los cuales están luchando por zafar del descenso y jugar la próxima temporada en la Primera B Nacional. En el ascenso la cuestión está más repartida: 10 son del interior y 10 de la Metropolitana. Existen provincias que nunca tuvieron un equipo en Primera. Ejemplo: Entre Ríos, Formosa, Chaco, Chubut, Salta, Misiones, Río Negro, La Pampa, etc...
Uno sí, otros no
Un hecho curioso y hasta inusual es la chance que algunos rivales por cercanía no puedan enfrentarse por ser afiliados e indirectamente afiliados. Sarmiento de Junín no podía jugar el clásico zonal con Douglas Haig de Pergamino. La razón muy simple uno participaba de la B Metro y el otro del Argentino A; lo mismo pasa con Central Córdoba y Tiro Federal de Rosario. Hay ejemplos para esbozar.
Cerca muy cerca
Los campeonatos de la B, C y D del Área Metropolitana reúnen a 36 clubes de Buenos Aires y Rosario (Central Córdoba juegan en la B y Argentino en la D). Los equipos en cuestión hacen menos kilómetros que los clubes del Argentino A y B.
Viva la diferencia
Un debate permanente en el interior es la diferencia en los aportes económicos desde la AFA. Los de la B Metropolitana perciben por derecho de televisión 130.000 pesos mensuales. Mientras que los equipos del Argentino A solo 22.000 por mes.
Una temporada
Desde que se creó el Torneo Argentino A en 1995 hasta la actualidad se han disputado 18 temporadas. Participaron 77 clubes de todo el país. Solo cuatro llegaron a Primera División: Atlético Tucumán, Huracán de Tres Arroyos, San Martín de Tucumán y Tiro Federal de Rosario. Estos clubes permanecieron una temporada en Primera, ya que descendieron por el pobre promedio.
Odisea de torneos
Los Torneos del Interior (TDI), Argentino A y B, son maratónicos en sus formatos, organizados y fiscalizados por el Consejo Federal de AFA. No solo que deben afrontar largas distancias para enfrentar a los rivales de turno, sino que también algunos juegan entre cuatro y seis fases para clasificarse. Se esgrimen en el sistema de disputa llaves con eliminación y en algunos casos con una doble chance para seguir soñando con el tan anhelado ascenso. El Torneo Argentino B por ejemplo alcanzó la presencia de 100 clubes divididos en siete zonas y dos subzonas y el TDI no quiso ser menos y tiene 344 organizados en 95 grupos. Una locura.














