Andrés Martino/ Ovación
[email protected]
Su vocación de impartir justicia cumplió 20 años
Veinte años dentro del arbitraje, con aciertos y errores, pero por sobre todas las cosas con vocación y constancia. César Gallegos está de festejo ya que este año celebra ese número dentro del arbitraje. Arrancó de joven en al Liga Paranaense, pasó por torneos nacionales de AFA y hoy se encuentra en la Liga Diamantina, pero por sobre todas las cosas volcado a la formación de hombres de negro. Ovación se reunió con el juez y repasó una trayectoria dedicada a impartir justicia.
—¿Pensabas llegar a los 20 años en el arbitraje?
—No. Nunca pensé en cumplir 20 años porque fue todo muy promisorio el arranque e ingenuo de mi parte querer ser árbitro. Fui por invitación de un amigo. Me dijo un día ‘¿no querés probar con ser árbitro?’ y yo le pregunté de qué. Él me dijo ‘de fútbol’ y me llevó al curso. Corría el año 91 y yo tenía 19 años.
—Joven. ¿Y fue amor a primera vista?
—No, para nada. Tenía mucho miedo y mucha competencia. Siempre digo, con mucha modestia, la promoción nuestra fue la última mejor de la Liga Paranaense de Fútbol (LPF) en los último 20 años. Fuimos 13 los egresados y todos llegaron a ser árbitros de Primera, incluso Enrique César Aimino quien falleció en Bolivia en un accidente, tuvo su pico más alto de esa camada.
—¿Qué significa ser árbitro de fútbol?
—Y hoy forma parte de mi vida y es lo que llevo adentro. Forma parte de la enseñanza trasladado al trabajo. El arbitraje lo traslado a la vida cotidiana siendo justo y honesto. Lo llevo muy adentro y ando haciendo propaganda continuamente de lo que es ser buen ciudadano, ser justo y leal. Todos tenemos fallas y más los árbitros que estamos siempre bajo la lupa. Es una profesión donde cuesta mucho destacarse. A mí me tocó destacarme, tal vez, no por tener grandes actuaciones, pero en estos 20 años que estoy cumpliendo demostré tener regularidad.
—¿Tu mejor momento en el arbitraje?
—Mi período fuerte fue allá por el 93/94. Una anécdota: fui de asistente a la Cuarta División y terminé siendo asistente de Primera porque faltó el asistente que debía arbitrar. Fue mi debut en una cancha como árbitro.
—¿Qué partido fue?
—Recuerdo que era Puerto Viejo y Deportivo Balbi, equipos que hoy no están y que en ese momento dirigir esos equipos daba un poco de miedo porque las hinchadas eran muy fuertes y uno debutó casi sin previo aviso. En ese momento tenía más ganas de irme a mi casa que de quedarme.
—¿El mejor partido que arbitraste?
—Dentro de la liga local todos queremos dirigir Atlético Paraná-Patronato. Uno que ganó Paraná 2-0 con goles de Sergio Chitero.
—¿El peor partido?
—El peor partido fue un clásico entre Atlético Paraná y Palermo. Expulsé a cuatro jugadores de Palermo y encima y por cómo se había dado el partido no le cobré un claro penal a Paraná. Terminó 0-0 y reconozco que me equivoqué.
—¿Cuándo la pasaste mal?
—Fue por el Argentino B entre Sportivo Urquiza y Patronato. El árbitro fue Enrique Aimino y yo fui el primer asistente. Juan Barrios lo agrede físicamente, le tira puñetazos y todo. Es expulsado con Gabriel Graciani en un córner y lo lleva a los empujones hacia el arco. Cuando intervengo para calmar a los jugadores, hoy amigos como Hugo Fontana y Gustavo Romero, recibí un planchazo en la pierna izquierda lo cual me produjo un desgarro y sangrado en la pierna. Quedé tirado en el piso y el partido se desvirtuó por completo.
—¿Vestido de amarillo o negro?
—Hoy los colores suman. El negro quedó muy antiguo.
—¿Tarjeta amarilla o roja?
—Sería una verde para que haya fair play (risas).
—Hay que crearla a esa.
—Sí. Pasa que en la actualidad me divierto y la paso muy bien arbitrando. Lo que hago hoy es nuevo y me gusta que los chicos aprendan el lenguaje. Soy un viejo árbitro y creo que estoy en plenitud para seguir arbitrando y enseñándoles a los jóvenes.
—La última. César Gallegos es...
—Es un árbitro regular que tuvo que pelear durante muchos años con muy buenos árbitros y muy buenos compañeros. Nunca tuve competencia desleal y coseché grandes amigos. Jamás me sentí menos, pero se que tuve mis limitaciones.
Una agrupación que lleva su nombre
El árbitro formó este año una agrupación que lleva su nombre y al respecto contó: “A raíz de un problema de salud luego del último partido que dirigí, que fue Paraná-Ministerio, estoy dirigiendo en la Liga Diamantina por pedido de ellos. Le agradezco el trato a Luis Martínez quien imparte clases en ambas ligas. Él me fue asesorando y el fue el mentor para que yo esté en esta agrupación donde los mismos muchachos le pusieron mi nombre. Estamos abocados a los torneos independientes. Empezamos en el torneo La Deportiva y hoy estamos fijos ahí. La semana pasada nos llamaron del certamen Río Paraná y agarramos las tres canchas. También estamos en el torneo femenino”.













