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Revista TUYA

Milagros Pereira nació con una bocha en las manos

Oriunda de Concepción del Uruguay, creció con un fuerte legado familiar en el deporte. Logró formar parte de la Selección Argentina y jugar torneos internacionales. El parate por la pandemia la acercó a la Medicina, su otra pasión.

Miércoles 10 de Junio de 2020

A Milagros Pereyra no le exigieron que se dedicara a las bochas, sino que ella eligió el deporte. Su mamá, Mónica Cerneaux es reconocida en el mundo bochófilo por su larga y existosa trayectoria, por esa razón y porque abuelos y tíos también amaban esta actividad, se volcó de lleno a su práctica. Talento, sacrificio y tenacidad fueron las claves para cumplir un sueño: vestir la celeste y blanca y representar a la Argentina en torneos internacionales.

Después de tantos viajes y entrenamientos llegó el parate obligatorio por la pandemia de coronavirus, tiempo ideal para retomar la facultad y transitar el camino paralelo al deportivo: el estudio de Medicina.

En diálogo con UNO desde su Concepción del Uruguay natal, MIlagros repasó su carrera, la cuarentena y el trazado de objetivos para lo que resta de la temporada.

—¿Cómo viviste este parate deportivo obligatorio?

—Este parate se hizo muy difícil, se extrañó mucho el club, poder ir a practicar y salir a jugar los fines de semana. El último torneo que jugué fue con la Selección Argentina, un Panamericano en Estados Unidos que se disputó los primeros días de diciembre. Después de eso, a mediados del mismo mes, me tocó jugar unos partidos para mi club (Sarmiento de Concepción del Uruguay) por el torneo oficial y eso fue lo último, no jugué más. Había tenido un 2019 muy cargado, con muchos viajes, venía muy cansada física y psicológicamente así que decidí tomarme todo el verano para descansar. Lo único que hacía era ir al gimnasio y salir a correr de vez en cuando, pero no estaba yendo a practicar al club. El calendario deportivo de las bochas recién estaba comenzando, a fines de marzo arrancaban los torneos y fue justo cuando empezamos con todo esto de la pandemia y enseguida la cuarentena obligatoria. Así que en lo que va de 2020 no jugué y por lo que se habla hasta septiembre u octubre no vamos a volver a la actividad oficial. En el calendario a nivel internacional había un Panamericano (que se iba a realizar en Argentina) y también un mundial en Italia, ambas competencias ya han sido canceladas. También los torneos provinciales y argentinos.

—¿Qué posibilidades te abrió esta situación impensada?

—Por cuestiones deportivas, hace dos años había abandonado mis estudios y justamente este año me había inscripto de nuevo en la facultad para retomar con todo, fui una semana y arrancó la cuarentena. Pero no dejé nunca de cursar, en mi facultad están muy organizados y nos siguen dando clases normalmente desde el día que anunciaron que no íbamos a poder asistir más. Así que toda esta situación me vino muy bien para volver a agarrar el ritmo de estudio y dedicarle todo mi tiempo a eso. Mis momentos de descanso son para hacer las rutinas que me mandan desde el gimnasio, a veces salgo a caminar y también aprovecho a hacer diferentes actividades en casa.

—¿Cómo te imaginás las competencias a partir de ahora? ¿Creés que puede cambiar algo?

—La verdad es difícil imaginar cómo podría llegar a ser a partir de ahora, sé que desde la Confederación Argentina de Bochas están trabajando en un protocolo para volver. Creo que uno de los cambios que más vamos a sentir va a ser la reducción del público en los estadios, el deporte de las bochas se caracteriza por la presencia de mucha gente en cada torneo y por cuestiones de espacio físico generalmente suele haber mucho amontonamiento y esa será una de las cosas que van a tener que cambiar en un cien por ciento. Pero bueno, tendremos que adaptarnos e ir acostumbrándonos de a poco, todo sea por cuidarnos entre todos.

—Las bochas son un punto de reunión en el club y sin límite de edad. ¿Cómo definirías a tu deporte y por qué lo elegiste?

—Prácticamente nací con la bocha en la mano, vengo de una familia bochófila. Comenzaron jugando mis abuelos, siguieron mis tíos, mi mamá (hoy en día es la técnica de la Selección Argentina Femenina), mi hermano, después mis primos y yo; todos en el club Sarmiento, donde juego hoy en día. Soy una amante de los deportes y de chica tuve la suerte de poder practicar todo lo que quise. Hice natación, hockey, básquet, gimnasia artística, hándbol pero al final me quedé con las bochas. Lo elegí porque cada vez que entraba a la cancha sentía que era feliz, quería jugar todos los días, también me gustaba mucho sentarme a mirar a los más grandes y así iba aprendiendo; desde muy chica lo sentí como una pasión. Es un deporte muy sano, donde se hacen muchos amigos y se viven experiencias muy lindas. Una de las mayores ventajas en este deporte es que no tiene límites de edad, vas al club y podeé ver en una cancha un nene de 5 años jugado con su abuelo de 80. Hay torneos provinciales y argentinos desde la categoría Mosquitos hasta Veteranos, eso te da muchas oportunidades.

—¿Cuáles son las claves para disfrutar de su práctica y competencia?

—La clave está en disfrutar al máximo lo que hacemos. En lo personal vivo el deporte de las bochas con mucha pasión, siempre con responsabilidad y asumiendo diferentes compromisos, pero sin perder la alegría en cada práctica o en cada torneo. Las bochas son mi cable a tierra, por eso siempre trato de disfrutar al 100 por ciento todos los momentos, dentro y fuera de la cancha.

—¿Qué puertas te abrió el deporte?

—Muchas. Desde muy chica tuve la posibilidad de viajar por toda la provincia y el país jugando diferentes torneos, hace cuatro años pude cumplir con uno de mis sueños y seguramente el anhelo de cualquier deportista, que es vestir la camiseta de argentina. Jugué un mundial en China y varios panamericanos en diferentes partes del mundo. Tuve la suerte de hacer muchos amigos, conocer deportistas y dirigentes destacados. También estar dos veces en la fiesta más importante del deporte argentino como son los premios Olimpia, ser la deportista del año de mi ciudad y la ganadora de la terna de bochas tres años seguidos. Las bochas me dieron muchas alegrías, me permitieron crecer como persona y como deportista.

—¿Cómo es la incursión femenina en la provincia?

—Entre Ríos es una de las pocas provincias que realiza la misma cantidad de provinciales en damas y en caballeros. Se juegan todos los años Tríos, Parejas e Individual. Las 16 asociaciones afiliadas a la Federación de Entre Ríos participan con damas en los provinciales, y dentro de cada asociación hay entre seis y 10 jugadoras seguro. No sabría decir un número exacto, pero debe ser una de las provincias que más jugadoras tiene.

MilagrosxMilagros

Milagros Pereyra tiene 25 años y proviene de una familia numerosa, donde la gran mayoría juega a las bochas. “Vivo con mi mamá Mónica Cergneux y mi hermano Gastón Pereyra. Tengo tres hermosos sobrinos: Paloma, Francisco y Augusto”, contó.

Actualmente cursa la carrera de Medicina en la Universidad Nacional de Entre Ríos de Concepción del Uruguay. “Estoy en segundo año, ingresé a la facultad en 2016 pero estuve dos años sin cursar porque decidí dedicarme exclusivamente a las bochas y ahora volví a retomar”.

—¿Cómo es un día tuyo normalmente?

—Me levanto muy temprano, desayuno y me voy a cursar. Generalmente paso toda la mañana y gran parte de la tarde en la facultad, tengo mucha carga horaria. Cuando termino vuelvo a mi casa, me cambio y me voy al gimnasio o al club a practicar. Los días que puedo hago ambas cosas, y los fines de semana cuando no tengo torneo, le dedico varias horas al entrenamiento y también a estudiar obvio (ríe).

—¿Cuál es tu sueño?

—El sueño que tuve desde muy chica era ser parte de la Selección Argentina y jugar un mundial, gracias a Dios ya tuve la posibilidad de cumplirlo. En lo deportivo me gustaría poder seguir representando a nuestro país en diferentes competencias, con el objetivo de algún día poder ser campeona del mundo. Y en cuanto al estudio mi objetivo es recibirme lo antes posible y poder ejercer la Medicina, que es mi otra pasión.

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