Los médicos y las médicas, junto al resto de los profesionales de la salud, son los grandes protagonistas de este año. Han dedicado infinidad de horas al arte de curar, y al mismo tiempo a combatir un virus que al principio era totalmente desconocido e imprevisible. De hecho, pese a todos los cuidados y medidas de bioseguridad implementadas, contrajeron el coronavirus unos 60.145 trabajadores de la salud desde el inicio de la pandemia, de los cuales 362 fallecieron, de acuerdo a los datos provistos ayer por la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti.
Los héroes y heroínas del año
En este contexto, hoy, como todos los años, desde 1955 se conmemora el Día del Médico en el país. Esta fecha fue establecida a partir de que el Colegio Médico de Córdoba se adhirió a la conmemoración promovida por la Confederación Médica Panamericana (CMP), y que luego la oficializó el gobierno nacional.
Ahora bien, puntualmente la celebración tiene su origen con un médico caribeño que descubrió datos claves para frenar el avance de la fiebre amarilla, una enfermedad que causó estragos. De hecho la fecha está íntimamente ligada con su natalicio.
Se trata de Carlos Juan Finlay Barrés, quien nació en Camagüey, ciudad situada en el centro-este de Cuba, cuyo padre también fue médico, y se puede inferir que desde ahí devino su pasión por la medicina.
Finlay Barrés, tras comenzar a investigar sobre dicha enfermedad, planteó en su informe inicialmente que la misma se transmitía por la picadura del mosquito.
Esto no fue aceptado en su momento debido a que en esos años se consideraba que el contagio se concretaba por objetos o ropa que estuvieron en contacto con enfermos.
Luego transcurrieron casi 20 años sin avances sobre esta patología hasta que en 1901 se creó en Estados Unidos una comisión para luchar contra la fiebre amarilla.
Este equipo de investigadores comprobó y confirmó que la tesis de Finlay Barrés era cierta, lo cual fue el puntapié para comenzar a trabajar en torno a la prevención y a la lucha contra el mosquito aedes aegypti. Este fue un descubrimiento histórico para la medicina y sumamente significativo para los países cuya población murió a causa de la enfermedad.
No obstante pasaron muchos años hasta que se le reconoció a este médico su labor, compromiso y dedicación en la investigación.
Cabe señalar que actualmente gracias a las incansables pruebas y estudios de equipos médicos, se cuenta con una vacuna contra la fiebre amarilla, la cual es eficaz y segura, lo que posibilita la prevención de la enfermedad. Una sola dosis es suficiente para conferir inmunidad y protección de por vida, sin necesidad de dosis de refuerzo.















