Después de las cuatro semanas intensivas del Sínodo y más de 400 personas discutiendo, reflexionando, votando, leyendo y escuchando, el próximo 29 de octubre se bajará el telón de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos que se desarrolló en el Vaticano y contó con el acompañamiento permanente del Papa Francisco.
Sínodo: se viven las últimas horas de la Asamblea de Obispos
Este miércoles, 25 de octubre se llevó a cabo la votación para la aprobación de las modificaciones a la “Carta de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos al Pueblo de Dios” y han seguido las intervenciones con las "impresiones generales" sobre el Informe de Síntesis que se publicará el próximo sábado 28 de octubre. Al respecto, el Papa Francisco hizo una intervención en la cual ha señalado que, la Iglesia como pueblo de Dios es ese “pueblo sencillo y humilde que camina en la presencia del Señor”, que es “infalible”, y que transmite la fe en “dialecto femenino” y que tiene que liberarse del “clericalismo que es un látigo, es un azote, es una forma de mundanidad que ensucia y daña el rostro de la esposa del Señor; esclaviza al santo pueblo fiel de Dios”.
Sobre los últimos momentos de la reunión de obispos el sacerdote entrerriano Pedro Brassesco, participante del Sínodo, compartió su reflexión en las redes sociales.
"Hoy (por el miércoles) ha sido una jornada intensa en el Sínodo. Por la mañana se entregó a los participantes el borrador de la síntesis final de esta asamblea. Hubo explicaciones sobre el esquema y el contenido de la misma y luego se dejó que los participantes hicieran una lectura personal del texto. A la tarde, antes de la sesión, nos reunimos los representantes latinoamericanos para conversar sobre cómo dar continuidad al proceso en el continente con vistas a la asamblea del año que viene. Fue una linda reunión, no alcanzó el tiempo para que todos hablaran, pero en general se siente la necesidad de llevar esta experiencia a las comunidades y conferencias episcopales y profundizar en los temas que planteará la síntesis", indicó el secretario general adjunto del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam).
"La sesión de la tarde comenzó con la aprobación de la carta al Pueblo de Dios. A continuación se abrió un compartir en la asamblea y luego en grupos sobre las resonancias del texto. Hubo un agradecimiento a los redactores porque el trabajo de integrar todo lo que se habló fue muy bueno. También se aportaron sugerencias sobre temas particulares. Mañana (por el jueves 26 de octubre) tendremos todo el día trabajo en círculos menores para presentar los modos con correcciones y enmiendas", describió el sacerdote de la diócesis de Gualeguaychú.
Además, destacó la presencia del Sumo Pontífice en la reunión. "El Papa Francisco estuvo en la sesión e hizo una intervención muy interesante sobre el Pueblo de Dios, la Iglesia mujer y algunas situaciones que escandalizan que ha sido publicada en el boletín de la Santa Sede. Por la noche fuimos a la basílica de San Pedro a rezar el rosario. Fue un momento muy lindo y de mucho recogimiento. Además, el contexto de la basílica de noche, sin otras personas y toda iluminada, ayudó mucho a que sea un momento de oración muy sentido".
Carta al Pueblo de Dios
A muy pocos días de la clausura de esta primera etapa del sínodo, la expectativa crece sobre los frutos de este encuentro. Pero, como los mismos participantes lo han repetido muchas veces en las ruedas de prensa que se han ofrecido cada día, coordinadas por Paolo Ruffini, prefecto del Dicasterio para la Comunicación, no se deben esperar cambios estructurales en la Iglesia -porque para eso no se convocó el sínodo-, ni ninguna modificación doctrinal -porque no están allí para abordar temas y discutirlos-, ni ningún avance en algún aspecto concreto de los que el pueblo de Dios explicitó en la primera fase del sínodo -porque el método elegido para el sínodo no es para elaborar nuevas comprensiones sino para “conversar en el espíritu”.
Tal vez la respuesta que se encuentre de esta primera reunión sinodal es lo que ha quedado expresado en la Carta al Pueblo de Dios que se ha publicado el 25 de octubre: "la iglesia se siente llamada a escuchar”.
Este documento dirigido por quienes participaron a toda la Iglesia indica: "El mundo en el que vivimos, y que estamos llamados a amar y servir también en sus contradicciones, exige de la Iglesia el fortalecimiento de las sinergias en todos los ámbitos de su misión", exhortaron los padres sinodales en el texto.
"La Iglesia necesita también escuchar a los laicos, a las mujeres y a los hombres, todos llamados a la santidad en virtud de su vocación bautismal: el testimonio de los catequistas, que en muchas situaciones son los primeros en anunciar el Evangelio; la sencillez y la vivacidad de los niños, el entusiasmo de los jóvenes, sus preguntas y sus peticiones; los sueños de los ancianos, su sabiduría y su memoria", plantearon en uno de los párrafos.
"La Iglesia necesita escuchar a las familias, sus preocupaciones educativas, el testimonio cristiano que ofrecen en el mundo de hoy. Necesita acoger las voces de aquellos que desean ser involucrados en ministerios laicales o en organismos participativos de discernimiento y de decisión", señalaron en otro.













