El Vaticano presentó este viernes la lista de lo participantes en la próxima asamblea de Sínodo de los obispos que se celebrará en octubre y entre los que se encuentra el sacerdote entrerriano Pedro Brassesco, perteneciente a la diócesis de Gualeguaychú y secretario general adjunto del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam).
El padre Brassesco participará del Sínodo de Obispos
Brassesco. Ve importante “poder promover algunos estamentos de la Iglesia que actualmente participan de manera intensa, pero que no tienen la posibilidad de participar en ámbitos de decisión, como por ejemplo las mujeres o los jóvenes”.
Listado. El Vaticano informó los nombres de los participantes de la Asamblea.
De la próxima sesión de la XVI Asamblea General del Sinodo, que se llevará a cabo del 4 al 29 de octubre con el lema "Por una Iglesia Sinodal: comunión, misión, participación", formarán parte los delegados episcopales argentinos que fueron votados durante la 122ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina, que se realizó en abril en la casa de retiros El Cenáculo, del partido bonaerense de Pilar.
Los prelados confirmados para participar de la asamblea sinodal son: monseñor Oscar Ojea, obispo de San Isidro; monseñor Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza; monseñor Carlos Azpiroz Costa OP, arzobispo de Bahía Blanca. También lo harán, en forma plena, los otros dos que el episcopado había votado como suplentes: monseñor Dante Braida, obispo de La Rioja y monseñor Ángel Rossi SJ, arzobispo de Córdoba. Además se sumará el recientemente nominado prefecto del Dicasterio de la Doctrina de la Fe, monseñor Víctor Fernández.
El Vaticano publicó el mes pasado el denominado "Instrumentum laboris" para el "Sínodo de la Sinodalidad" que en octubre de 2023 tendrá una primera fase en Roma y se completará en 2024, y que incluirá preguntas a los participantes sobre el celibato opcional, el acceso de la mujer al diaconado, la acogida de divorciados o el colectivo LGTBQ+ en la Iglesia, cambios profundos en la estructura institucional de la Iglesia, el papel del primado de Pedro, cómo aprender de otras comunidades cristianas e, incluso, la creación de un ministerio específico para el cuidado de los "descartados".
Incluyendo al papa Francisco, hay 364 miembros con derecho a voto, incluidas 54 mujeres y más de 400 el número total de miembros de la asamblea.
Agradecido
El sacerdote argentino de la diócesis de Gualeguaychú y secretario general adjunto del Celam, padre Pedro Brassesco, que participará del Sínodo en calidad de facilitador, destacó que “la experiencia de las asambleas regionales fue muy rica, porque nos permitieron poner en práctica el método de la conversación espiritual, sumado a lo que significó para las asambleas el aporte por parte de los participantes”.
Además, en sus redes, el sacerdote compartió una foto del listado donde figura su nombre.
Brassesco consideró que los representantes del continente latinoamericano y caribeño, que fueron elegidos entre los participantes de las cuatro asambleas regionales, “somos de alguna manera responsables de poder llevar las voces de todos los que participaron”, y recordó que “la síntesis continental recoge de manera muy esquemática, muy concreta, los grandes consensos”.
“También hubo muchas voces significativas que resuenan todavía y que es muy importante poder llevar al Sínodo, para que también allí sean escuchadas”, destacó el sacerdote argentino en declaraciones al Celam.
Por eso, agregó que “lo que puede aportar el continente latinoamericano y caribeño es la conciencia de que somos pueblo de Dios y que desde esa dignidad es que todos tenemos la posibilidad de participar en la Iglesia y que, por lo tanto, esa posibilidad puede hacerse efectiva en distintos ámbitos”, poniendo como ejemplo el ámbito ministerial. Algo a concretar, “en el ámbito de distintas instancias, algunas existentes y otras que sería bueno pensar donde haya una participación más eclesial en la toma de decisiones a nivel de las comunidades, de las parroquias, de las diócesis”.
En la toma de decisiones, Brassesco ve importante “poder promover algunos estamentos de la Iglesia que actualmente participan de manera intensa, pero que no tienen la posibilidad de participar en ámbitos de decisión, como por ejemplo las mujeres o los jóvenes”. También insiste en la mirada hacia la realidad social, “que implica un compromiso fuerte por parte de los católicos y que abre las puertas a la comunión, a la misión y a la participación, y esta relación que debe ser pensada más en profundidad entre la colegialidad, la sinodalidad y la eclesialidad, que son instancias que deberían pensarse de una manera más concreta sobre cómo se relacionan”.















