Politica
Sábado 08 de Diciembre de 2018

Si para la UIA el año es malo, la cosa es grave

"Hay una baja generalizada de la industria en el último semestre, no hay sector que se haya salvado del parate. El año es muy malo y la perspectiva para el siguiente nos tiene más que preocupados". La cita, por dura que parezca, no cae desde la oposición al Gobierno; más bien de un sector que le ofreció el respaldo a Mauricio Macri para encaramarse como alternativa de poder al kirchnerismo.
Quien habla severamente de la coyuntura nacional es Miguel Acevedo, presidente de la Unión Industrial Argentina. Hace meses que la entidad hace todo a su alcance para enterrar los tiempos que cuestionaban el proteccionismo y pedían apertura. Tanto mérito imprimen al asunto que Acevedo recordó que la organización que conduce elaboró un paquete de medidas públicas que apuntan a revertir la crítica situación del sector. Para graficar el panorama actual de la industria, el dirigente determinó lo que todos saben: que las cadenas de pagos están muy estresadas y que en la mayoría de las empresas producen al 60% de su capacidad. "No se ganan mercados por inversión, sino por retiro de otros del mercado", dijo a radio La Red, y complementó al describir que "esto es una rueda; no puede estar el dólar subvaluado, pero tampoco los ingresos salariales tienen que estar muy por debajo de la inflación".
Y se sumó al clamor por materializar ingresos adicionales a los bolsillos de los trabajadores. Tanto que pide reactivar el mercado interno vía el pago de bono a los empleados. Y tal ayuda, ponderó, tiene que ser saneada luego en paritarias. "No es que las empresas no quieran dar aumentos. Darán lo que se pueda dar a fin de año. Si al empresario nacional le decís hacia dónde va a ir, habrá inversión. Si no, vendrá la inversión extranjera y especulativa", subrayó.
En ese escenario de urgentes pedidos de asistencia para paliar el efecto de la recesión en tiempos de celebraciones de fin de año se supo que el mínimo no imponible para el pago del impuesto a las ganancias será en 2019 de 38.301,85 pesos de salario de bolsillo neto para solteros y de 50.667,76 pesos para casados con dos hijos. Estos montos reflejan un aumento del 28,29% de los pisos actuales. La actualización del mínimo se ubicará al menos 20 puntos por debajo de la inflación estimada para el cierre de este año, que será cercana al 50% si se cumplen los pronósticos de los analistas, e impactará principalmente en aquellos pocos sectores en los que las paritarias lograron romper el techo del 30%, como los trabajadores comercio, bancarios, camioneros y químicos.
En estos casos se espera que haya un aumento en la cantidad de empleados alcanzados por el impuesto, pero se compensaría con una disminución de aquellos que tuvieron una paritaria inferior y los trabajadores despedidos. Como sea que se quiera contar el ajuste, lo cierto es que la promesa de campaña de que ningún trabajador pagará Ganancias por su salario quedó enterrada en el olvido.
El Gobierno logró en tres años duplicar la cantidad de asalariados en relación de dependencia alcanzados por este impuesto. En 2015 tributaron poco más de 1 millón, luego esa cifra aumentó a 1,3 millones y en 2017 volvió a crecer hasta 1,7. A ojos de los expertos de la flamante Secretaría de Trabajo las cifras a octubre evidencian que 1,9 millones de contribuyentes pagan el tan mentado tributo, de los cuales 1,6 millones corresponden a trabajadores en relación de dependencia, lo que representa un aumento de 566.699 respecto de hace tres años.
En otras palabras, el impuesto que operó como fuerte palanca de campaña electoral para traccionar sufragios a la propuesta macrista no solo que está lejos de desaparecer, sino que crece al paso de los años de gestión PRO en la Argentina. La clase media seducida por la idea de ver engordar sus ingresos fruto de la aniquilación del por muchos llamado impuesto al trabajo se desnaturalizó y de yapa la inflación absorbió la mitad del dinero ganado en blanco.
Que desde la Unión Industrial Argentina definan a 2018 como un mal año para la economía no hace otra cosa que exponer la compleja gestión de recursos que deben hacer los trabajadores para llegar a fin de mes sin que les corten los servicios y con algunos pertrechos en la heladera.

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