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Caso Ilarraz

Rausch a la curia local: "Estos tipos consagrados sufren de sordera"

A un año de la histórica condena por abusos contra justo ilarraz. El exseminarista abonó la teoría del "encubrimiento" de la cúpula eclesiástica en el caso Ilarraz. Además reclamó que se lo aparte como sacerdote.

Lunes 20 de Mayo de 2019

Al cumplirse un año de la histórica condena al cura Justo José Ilarraz a 25 años de cárcel efectiva al ser encontrado culpable de abusos a un grupo de pupilos en el Seminario de Paraná, uno de los sobrevivientes y denunciantes de aquellas aberraciones escribió una carta en relación al caso.

Su autor, Hernán Rausch, no es el primer escrito que realiza sobre la causa, ya que en otras oportunidades ha sido crítico con la curia local porque pese a la dura condena no ha relevado a Ilarraz de su condición. "Al parecer estos tipos consagrados sufren de sordera", fustigó el querellante en primera persona. En el primer párrafo de la misiva Rausch, sin nombrarlo, recordó el plan sistemático que perpetró Ilarraz siendo prefecto del Seminario Menor: "Consumó hechos aberrantes en niños. Niños confiados por familias, las cuales creían así continuar la formación humana y religiosa, más nunca iban a imaginar encontrar allí a la persona, sacerdote, que les iba a transformar, burlar y abusar todo el esfuerzo que ellos habían donado para la vida de estos chicos, sus hijos; él se aprovechó de ellos y los burló, con una personalidad retorcida".

En su interpretación el fallo dejó al descubierto la trama de impunidad entre las autoridades de la Iglesia de Paraná. "Representantes de la Iglesia, que aún hoy, impunemente, persisten, empoderados en sus actividades", denunció.

Más cerca en el tiempo, rescató el fallo "contundente, unánime" de Casación que presidió el juez Alejandro Cánepa. Rausch entendió que más allá de lo categórico de la condena, y de los sucesivos fallos que confirmaron "la veracidad de los hechos", todavía falta definir la responsabilidad de la cúpula eclesiástica.

"Al parecer estos tipos consagrados sufren de sordera, una conciencia bien formada es recta y veraz, pero aquí claro está, ponen como excusa la libertad del hombre, bajo la prudencia y tibieza.

Parece un "sí" al empeño de erradicar este flagelo, pero hasta ahora se nota actitud mediocre, mantienen tolerancia. Es "sí" o es "no". Ya en La Biblia dice: "...a los tibios los vomitaré de mi boca... (Apocalipsis: 3:15-19)". Sin mencionar a Puiggari y compañía, el exseminarita condenó la actitud de la curia por "descreer del firme accionar del Poder Judicial. Ellos independientes a las leyes, no haciéndose eco aún de los fallos".

"La deuda es de la Iglesia" Rausch, con cierta dosis de sarcasmo, mencionó la investigación diocesana que se desarrolló bajo el mando del prelado Estanislao Karlic: "Fue hallado responsable de los hechos, no apartado, trasladado sí, pero con sospechosos beneficios, que fueron alcanzados también por los que tuvieron en sus manos la investigación y no cumplieron". Y redobló la ofensiva, ya que aseguró "La Justicia Civil en eso fue contundente, hoy la deuda es de la Iglesia.

Afloraron más responsables, mas ninguna sanción". A continuación desplegó una reflexión sobre la crisis de fe y la relación con Dios a partir de este caso. "Uno no está enojado con Dios, molestan actitudes de los que Él puso a cargo, y no asumen las responsabilidades. Para ellos, al parecer, no está Dios en todo esto, pero sí están los beneficios propios y su reputación, desembocando en la victimización propia, divulgando ser esto, un ataque a la Iglesia. No podemos seguir indiferentes ante tanta impunidad eclesial. Dios no tiene la culpa, parte de obispos y curas lo hacen culpable", señaló.
Mensaje para Francisco
"Papa Francisco, la Iglesia paranaense y Argentina, en sus autoridades, obispos y curas aún no resucitó, sí en lo que a estos temas se refiere, abusos a menores, siguen sumergidos en el abismo de las tinieblas, en la postura de no querer ver su miseria, pareciendo persistir en desatender reclamos, generando desazón", argumentó. En una nueva alusión al sumo pontífice lamentó las dilataciones respecto de este trascendental caso: "Su Santidad, la justicia tardía es menos justa. Acá hay cosas pendientes. Dé celeridad a estos tratamientos acreditados Ya es tiempo, por favor, en su país, Argentina, y por la Iglesia toda".

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