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"Me gritaban y me trataban mal, mientras mi hija se estaba muriendo"

Declararon familiares de Clara, la nena de 5 años fallecida tras una supuesta mala atención, en el juicio contra el pediatra Ricardo Aldao.

Martes 25 de Junio de 2019

La primera jornada del juicio contra el médico Ricardo Aldao, estuvo signada por el recuerdo y el dolor de los padres de Clara, la nena de 5 años fallecida a causa de una meningitis que no fue detectada a tiempo en la Guardia del hospital San Roque. Sobre aquellos días de marzo de 2014: idas y vueltas sin respuestas sobre la salud de su hija, algunas actitudes sobradoras, otras valiosas, maltratos y desprolijidades en el centro de referencia de salud pública infantil de la provincia de Entre Ríos.

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El pediatra de 76 años está imputado por Homicidio culposo y le adjudican haber mal diagnosticado y medicado a la nena, pese a los claros síntomas de la enfermedad que padecía, y merecía intervenciones urgentes.

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Mara Giorello y Eric Luto, padres de Clara, fueron los dos primeros en declarar como testigos. En los próximos días lo harán médicos y otros especialistas que han intervenido a lo largo del extenso proceso judicial.

“Quiero cerrar esta etapa, terminar con esto que llevo hace cinco años”, dijo Mara al inicio de su testimonio. Luego comenzó con el relato de lo que pasó:

“A Clara le salió una alergia en las piernas los primeros días de marzo, la llevamos con su papá, nos atendió el doctor Aldao, y le mandó un medicamento, no me acuerdo el nombre, y ella mejoró. Después, a la semana, ella no se sentía bien, estaba en la casa de su papá y su abuela la llevó al hospital, porque no estaba bien: tenía dolores de cabeza, dormía, la llevó y la atendió el doctor Aldao con una médica residente. Como ella no mejoró en casa, la volvimos a llevar, ya casi no se despertaba, cuando se despertaba gritaba del dolor de cabeza que sentía, no reaccionaba, no comía hacía tres días, no tomaba agua, nada. La bañábamos y compramos un Gatorade para hidratarla, cuando le dimos ella vomitó, la cambiamos y la llevamos al hospital”.

Luego de esta secuencia, llegó lo peor, cuando Clara ya no salió del hospital, en parte por insistencia de sus padres para que hicieran algo: “La anotamos en la Guardia y la volvió a atender el doctor. Pasé con ella y me dijo que esperara un momento, se fue adentro no sé a qué parte y volvió. Yo le dije lo que estaba pasando, ella no comía, hacía días que no estaba comiendo, que no se despertaba, que le dolía la cabeza, y Aldao me dijo que era una angina, le mandó un inyectable y que le buscáramos agua porque se veía deshidratada, que estaba para un suero. Salimos, compramos el agua para ver si no seguía vomitando. Ella ya no se despertaba. Esperamos esa media hora que él nos dijo y volvimos. Entró el papá con ella, que le pidió que le hiciera estudios, porque no la veíamos bien, no reaccionaba a los estímulos, nada. Eric le dijo que le pida análisis, y nos hizo esperar afuera. Como tardaban dos horas, nosotros nos fuimos a mi casa que quedaba cerca, ella estaba en una cama”.

Mara refirió un momento que evidenció que Aldao notó los síntomas pero sospechó otra cosa: “Nos dijo que la nena parecía drogada, si había consumido una pastilla”.

“Se le notaban las costillas cuando respiraba, y después de los análisis Eric le pidió que la internaran, porque no la íbamos a llevar, y mi mamá nos dijo que si nosotros no estábamos de acuerdo con lo que estaba pasando que llamemos a la Policía. Después de eso la internó, le mandó una placa, le tomaron la temperatura, le pusieron un suero y la mandaron a la sala, y ahí quedamos solos. Me volví a mi casa a buscar la ropa, el cepillo, las pertenencias de mi hija, cuando volví le estaban sacando sangre. A la madrugada volvimos y ella nos pidió ir al baño, la llevamos con el papá, y ella empieza a hacer los ojos para atrás. Yo fui y llamé a la enfermera, fueron a verla y ella estaba convulsionando, y llamaron a otras médicas. En eso que la ven yo me fui afuera porque estaba muy mal”, continuó la madre.

Como muchos padres hacen hoy habitualmente al observar algo en sus hijos, Mara apeló a internet: “Yo busqué los síntomas, porque mi tía me había dicho que estaba la meningitis, y le preguntamos a las enfermeras y los médicos que estaban ahí si podía ser meningitis, pero nos dijeron que no”. Es otro punto en contra que sumó Aldao, lo cual fue ratificado por Eric: “Mara se fijó en internet, le preguntamos al doctor si podía ser meningitis, nos dijo que no, que era imposible, nos preguntó si teníamos droga o medicamentos en casa”.

“Ella dejó de convulsionar y le pusieron oxígeno –prosiguió Mara, hacia el momento más angustiante de su declaración–, después se lo sacaron y se fueron. Como a las cuatro o cinco de la mañana la llevamos al baño devuelta, ella hizo la cabeza para atrás y se golpeó y empezó a convulsionar. Ahí la llevaron a otra habitación con oxígeno directo. Después la enfermera, no sé quién era, me dijo que iban a llamar a un neurólogo de urgencia. Eran las 8 de la mañana, no venía nadie, yo fui y pregunté quién era la médica, me gritaron, me trataron mal, me decían ‘paciencia’ que había otros chicos también, pero mi hija se estaba muriendo en la cama, en el hospital nadie hacía nada para ayudarnos, yo entiendo que ella no se podría haber salvado pero la hubieran ayudado, ella sufrió mucho, no saben lo que nos hicieron, cómo nos trataron”.

Sobre los síntomas que presentaba Clara, la madre dijo: “Dolor de cabeza, no reaccionaba, vomitaba y tenía fiebre”. No solo que le refirieron esto a Aldao, sino que lo constató: “Él le levantó el brazo y ella se caía”, recordó Mara. Sin embargo, “le dio un Reliverán para cortarle el vómito y un inyectable”.

Las prescripciones médicas evidenciaron otro aspecto irregular, según recordó: “Muchas veces la atendió, y nos daba en la Guardia un papel para retirar por la farmacia, no estaban firmados, los escribía pero no le ponía el sello”.

También quedó plasmado el trato recibido y la fugaz atención a la nena, en lo referido por el padre: “La nena estaba dormida cuando la atendió, tenía mucha fiebre, nos dijo que era otra cosa, la medicó y la mandó a casa. (...) La atendía un ratito nomás, nada, cinco minutos”.

El momento en que alguien les planteó lo que estaba pasando fue cuando hablaron con una médica de Cuidados Intensivos: “Estábamos en la reunión con el parte médico, y nos dijo que ella no se casaba con nadie, que si esto terminaba mal nos aconsejaba que pidiéramos una autopsia. Entonces denunciamos. (...) El jueves a la tarde hicieron un allanamiento en el hospital después de la denuncia y el viernes ella falleció”, recordó Mara.

Lo mismo, pero con otras palabras, recordó Eric: “La doctora de Terapia Intensiva me dijo que vaya a hacer la denuncia a Tribunales, porque la cosa venía mal. ‘Andá a hacer la denuncia porque esto está mal de allá abajo’”.

El trato en la Justicia no fue distinto al recibido en el hospital: “Cuando nosotros veníamos a Tribunales a preguntar, nos decían que la autopsia no llegaba, tuvimos que llamar a Concordia y nos decían que no estaba ahí. Después me dijeron, al tiempo, que sí, que estaba acá, que se había traspapelado. Cuando ella vino de Concordia no nos avisaron que su cuerpo estaba en Paraná, una conocida de mi tía nos dijo que averiguáramos, que había una NN, cuando fuimos a preguntar a Fiscalía, nos dijeron que sí estaba acá, hacía dos días que ella estaba en Paraná. Y tuvimos que esperar todo ese tiempo para que nos dieran el cuerpo para velarla”, relató la madre. El juicio continuará hoy y mañana, y posiblemente el jueves sean los alegatos de las partes: la fiscal Mónica Carmona, el querellante Pedro Fontanetto D’Ángelo y los defensores Ricardo Mulone y Virginia Folmer. El Tribunal unipersonal está integrado por Alejandro Cánepa, quien deberá resolver ante los pedidos de prisión (efectiva en el caso de la querella, al menos) y absolución por parte de la defensa.

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