Violencia
Lunes 18 de Febrero de 2019

La víctima de un taxista relató el brutal ataque y teme porque le dieron domiciliaria

Esmeralda fue golpeada y ahorcada el 28 de enero. El acusado, que le robó sus documentos, tiene prisión preventiva con tobillera electrónica

Una mujer que sufrió un brutal ataque por parte de un taxista, hace tres semanas, teme porque le dieron al acusado el arresto domiciliario, con tobillera electrónica. Se trata de Esmeralda Sequeira, una trabajadora sexual santafesina que el 28 de enero fue golpeada y ahorcada por el chofer de un taxi de Paraná, quien la arrojó desnuda a una zanja, tal vez dándola por muerta. En diálogo con UNO, la víctima relató el episodio, cómo logró sobrevivir y pedir ayuda, y espera que se tomen medidas preventivas más severas hacia Nelson Germám Servin, para no sufrir represalias.
"Fue el 28 de enero, estaba trabajando en Paraná, en calle Belgrano y Alem. Él me levantó en el taxi, me llevó a un lugar y empezó a ahorcarme y golpearme. Solo me acuerdo que era calle Las Garzas, y cuando recuperé el conocimiento estaba en una zanja", recordó Esmeralda.
"Dijo que me llevaba ahí para que no viera nadie, por el auto que no era suyo, él era chofer. Cuando llegamos, me da el dinero que le había pedido y me dice que cruzara para el asiento de atrás. Él sale del auto, veo una actitud rara y no me bajo, sino que me cruzo por entremedio de los asientos. De todas maneras no tenía para dónde escapar porque era un descampado. Me dice 'acostate', y cuando me acuesto se me tira encima y empieza a ahorcarme. Yo lo único que me acuerdo es que lo rasguñé en la cara", contó la mujer.
Luego, cuando recobró la consciencia, se encontró perdida, desnuda y dolorida: "Cuando me levanto y me acuerdo lo que me había pasado, empecé a correr, hice una cuadra y veo que ahí empezaban las casas. En la segunda, de dos pisos, me meto a golpear y me escondo en el fondo. Había una piscina pero me tapaban los autos. Siento que los perros empiezan a torear, me levanto a mirar y veo que el tipo vuelve corriendo al lugar. Como que volvió para asegurarse. Estaba aterrorizada, del susto que tenía veo en la parte de atrás de la casa que había una escalera y me subí al techo. Hasta que amaneció y veo un hombre que sale para ir a trabajar y empecé a gritar para que llamen a la Policía", dijo.
El agresor no regresó más al lugar, según lo que pudo ver Esmeralda. Cuando llegó un patrullero, la llevaron a un centro de salud y luego al hospital San Martín. Tras revisarla, le dieron el alta en seguida. Le dieron una remera y una pollera, pero nada más, ya que el taxista le había llevado no solo la ropa sino una mochila con todas sus pertenencias. Estaba descalza y nadie quería siquiera llevarla a la terminal de ómnibus.
Como no regresaba a su casa en Santa Fe, su madre comenzó a llamar a la Policía, hasta que dio con la División Trata de Personas. Los efectivos de esta área de la Dirección Investigaciones comenzaron a buscarla, a recorrer distintos lugares hasta que la hallaron en el nosocomio. Al saber lo que le había pasado, la llevaron a la Fiscalía, donde Esmeralda radicó la denuncia.
Desde la Unidad Fiscal de Violencia de Género y Abuso Sexual se ordenaron una serie de medidas. Primero, un médico forense revisó a la víctima, constató los golpes en el rostro (tenía un derrame en el ojo izquierdo) y marcas de ahorcamiento en el cuello, lo que sustenta la carátula de Homicidio en grado de tentativa, al tiempo que estableció que no hubo violación.
Luego, se dispuso que la mujer fuera con el personal de Trata a recorrer distintos lugares para que recordara el recorrido del vehículo y el lugar donde la arrojó. Así, pudo indicar calle Miguel David, un vivero, las vías, hasta llegar al sitio donde terminó inconsciente. Se realizaron constataciones y pericias en el lugar, y en los días siguientes los investigadores buscaron en las cámaras de vigilancia del 911 y particulares, de la zona donde circuló el auto, para tratar de identificarlo. Esmeralda recordaba solo que era un Fiat Siena.
Así fue que lograron localizarlo. Primero, los policías dieron con el dueño y este indicó quién era el chofer que estaba al mando de la unidad. Nelson Servin fue detenido y lo imputaron por el grave ataque, del que nadie logra comprender el motivo, aunque el odio mismo lo podría explicar. Tenía marcas compatibles con los rasguños defensivos que la víctima recuerda haber hecho. Se hizo una rueda de reconocimiento y la mujer lo señaló sin dudar. También se investiga por qué el hombre estaba al mando de la unidad, sin tener la debida autorización, una situación irregular que podría poner en peligro a muchas mujeres que quieran subirse a un taxi.
"Estaba yendo a Paraná no todos los días, pero bastante, y después de esto no vuelvo más", dijo Esmeralda, y explicó: "El tipo no dijo qué hizo con mis cosas, porque en la mochila estaban los documentos de mis hijos, los míos, estaban las direcciones, y por el momento no encontraron nada. Me da miedo. Y le dieron la domiciliaria porque dicen que no tiene antecedentes".
"A nadie le cierra el caso porque no hubo violación, su pareja tiene familiares en Santa Fe, por eso me da miedo", dijo Esmeralda, que aún intenta encontrar explicaciones al ataque que sufrió.

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