El verdulero de Concordia Gustavo David Ayala, de 27 años, que mató a tiros a un ladrón, luego de permanecer detenido en la Alcaidía de Concordia, recibió prisión preventiva domiciliaria que cumple desde este domingo. Fue indagado por el delito de Homicidio simple, instancia en la cual relató su versión de los hechos a la Fiscalía. El caso conmocionó a la ciudad de Concordia, en un contexto donde los robos exasperan los ánimos.
Indagaron al verdulero que mató a un ladrón y recibió domiciliaria
Por José Amado
Comerciante de Concordia mató a un ladón y quedó detenido. Foto: Diario Río Uruguay.
El hecho, según lo que pudo reconstruir UNO en base a información oficial, ocurrió en horas de la noche del jueves, alrededor de las 19.40, Ayala estaba atendiendo en su verdulería de calle 25 de mayo. Siempre lo hace a través de una reja que mantiene cerrada para prevenirse de los robos constantes que ocurren en la ciudad. Pero en ese momento llegó una vecina mayor y le abrió la puerta para atenderla adentro, a resguardo del frío. La mujer compró, pagó y salió, y ese instante antes de volver a cerrar la reja, se metieron dos hombres.
Le pidieron 200 pesos de papa. Cuando Ayala se dio vuelta para embolsar el pedido lo increparon con un machete. Lo amenazaron con el elemento filoso apoyado en su panza y lo encerraron en el baño del local.
Mientras los ladrones revisaban la caja registradora y todo el lugar y se apoderaban de sus cosas, el verdulero no lo pensó más: agarró la mochila que siempre guarda en el baño, con una pistola calibre 9 milímetros adentro por si le ocurría algo como lo que le estaba pasando. Empuñó el arma de fuego que estaba cargada y lista para disparar y empezó a gatillar desde adentro del baño.
Los balazos atravesaban la puerta y los delincuentes salieron del local: se llevaban el celular del comerciante y una balanza electrónica. Corrieron en sentidos contrarios: uno hacia el norte y otro hacia el sur.
Ayala primero salió del baño y luego de la verdulería. Se paró en medio de la calle y empezó a dispararle al que observó corriendo hacia el sur. Dos tiros, hacía unos pasos, dos tiros más, otros pasos y otros tiros más. Hasta que el ladrón se desplomó en la esquina de calles 25 de Mayo y Falucho, en la puerta del Club Victoria de Concordia. Tenía en una mano el machete utilizado para el asalto.
El malherido fue identificado como Ramón Antonio Miranda, de 35 años, quien fue trasladado en una ambulancia al hospital Masvernat. Allí los médicos le detectaron la herida de arma de fuego en la cabeza, con pérdida de masa encefálica. Le dieron la asistencia respiratoria mecánica pero falleció poco después, a las 21.30.
En el lugar del hecho intervino el personal policial de la comisaría primera, y el caso quedó en manos de la fiscal Julia Rivoria, quien dio intervención a la División Investigaciones y a Criminalística para el trabajo pericial.
Toda la secuencia quedó registrada por la cámara de seguridad de un vecino. El video resulta contundente y no hay forma de discutir el episodio. Las motivaciones, las emociones y las demás circunstancias serán motivo de pleito en la causa judicial.
Según se informó a UNO, la autopsia al cuerpo de Miranda arrojó que recibió dos impactos de bala en la altura media del cuerpo, los cuales habría recibido probablemente cuando estaba dentro de la verdulería. Y tenía un balazo en la cabeza que ingresó por atrás. Este fue la herida mortal que recibió cuando huía.
Ayala fue detenido esa misma noche y quedó alojado en la Alcaidía policial de Concordia. El arma utilizada es una Bersa Thunder 9 milímetros de la cual el verdulero es legítimo usuario. En toda la escena del crimen se levantaron 13 vainas servidas producto de los balazos que efectuó Ayala dentro y fuera de su comercio.
El otro delincuente no fue identificado y la Policía continúa su búsqueda.
Indagatoria
En horas de la tarde de este sábado, Ayala fue trasladado desde la Alcaidía al edificio de Tribunales. Se sentó en la pequeña oficina de la fiscal Rivoira, quien le leyó el hecho que le imputa, así como el delito: Homicidio simple, que tiene una pena de ocho a 25 años de prisión.
El joven es asistido por el defensor oficial José Luis Legarreta, y dio su versión del episodio del jueves a la noche que en minutos le cambió la vida.
El defensor habría solicitado la liberación inmediata, mientras que la Fiscalía, teniendo en cuenta que faltan muchas pruebas por producirse, no accedió a esta medida sino que consintió una prisión preventiva domiciliaria.
La discusión pasará por la calificación legal del hecho. El homicidio simple pareciera encajar en la descripción de los hechos, ya que Ayala le disparó a Miranda por la espalda cuando este corría, sin correr ya ningún riesgo para sí o para terceros. Sin embargo, en los últimos años en la Justicia se ha ido flexibilizando la interpretación de este tipo de episodios.
En la posición contraria, que podría plantear el defensor, es un Homicidio en legítima defensa, que dejaría exculpado a Ayala, ya que efectuó disparos cuando estaba siendo atacado con un arma blanca y robado dentro de su propiedad, más allá de que la secuencia continuó en la calle.
La posibilidad intermedia sería un Homicidio en exceso de legítima defensa, que tiene una pena menor y hasta podría ser de prisión condicional. Aquí se entendería que Ayala se defendió de una agresión ilegítima pero se pasó de la raya al defenderse a tiros en el exterior de su verdulería.
Tampoco se podría descartar una estrategia defensiva que apunte a la emoción violenta. Que, más allá de si se excedió o no al defenderse, se encegueció al ver que estaba perdiendo elemento vitales para su trabajo y la subsistencia de su familia.
Para tener certezas respecto de cómo continuará esta historia en la Justicia habrá que esperar los resultados de las pruebas que se solicitaron, desde informes periciales hasta psicológicos, los cuales llevarán varios días.
Robos y cárcel
Mianda tenía 35 años y pasó gran parte de su vida joven y adulta en la cárcel de Concordia. Al menos desde 2007 figuran en la Justicia antecedentes penales por robos calificados. Estuvo alrededor de una década preso por condenas por este tipo de delitos y el año pasado recuperó la libertad. Aunque en poco tiempo volvió a delinquir.
Este año fue detenido en al menos dos oportunidades, según se observa en los registros judiciales: el 14 de febrero por “Receptación sospechosa de bienes provenientes de un delito”, y el 1° de marzo por “Tenencia ilegal de arma de guerra”.
Al menos hasta ayer, no hubo coletazos del episodio ocurrido el jueves. Es decir, no hubo actos de venganza ni amenazas hacia el verdulero o su familia ni ataques a su comercio, por parte de familiares o allegados a Miranda. Tampoco se produjeron protestas o reclamos por la liberación de Ayala. Todo parece haber vuelto a la calma en la zona sur de Concordia, aunque el trasfondo en el cual ocurrió el hecho se sigue consolidando con el paso de los años en la ciudad. No son pocos los comerciantes y vecinos en general que buscan armarse para posibles situaciones delictivas.
















