La semana pasada UNO publicó la historia de una chica de 17 años, de la ciudad de Crespo, que hace dos años viene sufriendo los hostigamientos y amenazas por parte de un violento y su entorno familiar. Todo comenzó desde la denuncia por abusos en 2019 contra el hombre, y desde entonces S. es amenazada y agredida en la calle, pese a que el agresor tiene una restricción judicial, que poco le importa. Al mediodía de este miércoles, José M. B. volvió a cruzar a la adolescente y la amenazó de muerte, según contó la madre a UNO y suplicó a las autoridades: “Hagan algo”.
Imparable: violento con restricción, la sigue amenazando
Alicia relató el último episodio: “Hoy a las 12.50 del mediodía, mi nena se iba a la Escuela 60 Bicentenario a rendir materias, y en calle Lavalle y Belgrano se le cruza José M. B. en una moto 110 color roja, baja la velocidad, la mira y le dice: “Yo no voy a ir preso, antes te mato y me mato yo”. Luego se fue, ella toca el botón antipático y se va hasta la Escuela, ya que le quedaba media cuadra para llegar. Llega el móvil y el policía entra a la Escuela, ya que ella estaba en estado de pánico. Le preguntan cómo fue y luego dijeron que iban a dar una vuelta para ver si lo veían. Me llamaron de la Escuela, fui y esperé a mi hija porque ella quiso rendir igual. Luego a las 14.20 salimos y nos fuimos a la comisaría y estuvimos hasta las 16 esperando para que nos tomen la denuncia”.
“La verdad ya no se qué hacer, me encuentro muy desesperada y con miedo de que le hagan algo, ya no aguanto más, pido por favor al doctor Leandro Dato y al juez que actúen lo más pronto posible, que ya no estoy para seguir esperando, porque cuando ellos quieran actuar mi hija puede que ya no esté más conmigo. Es doloroso decirlo pero es así, soy una mamá que lucha día a día con una hija que está en estado depresivo, no es fácil ni para mí, ni para ella. Ella no vive tranquila, esto no es vida, y no puedo creer que el juez quiera pruebas como para que lo detengan o para que llegue a juicio. Ya no estoy para perder más tiempo, hoy tengo a mi hija, mañana no lo sé”, lamentó Alicia.
Interpelando a las autoridades, la madre de la víctima expresó: “Pido que se pongan en mi lugar, que me digan que si a unos de ellos le pasa algo así ¿qué harían? Me pregunto por qué no se mueven ¿acaso es porque soy humilde? ¿cómo se maneja la Justicia? Quiero respuestas por favor y una respuesta dónde me digan que estos tipos van a ir presos o al menos expulsarlos de Crespo porque no es posible que mi hija tenga que salir con miedo, sabiendo que estos HDP están sueltos haciendo una vida normal y caminando por la ciudad como si nada”.
Finalmente, también cuestionó a la Policía: “Ya no tenemos ganas ni de ir a la comisaría porque vemos cómo se nos ríen, dijo uno de los policías que ya están cansados y que al salir a buscarlos ya no están, y riendo dijo ‘son unos genios’, y eso me duele porque ni siquiera el apoyo de ellos tengo. Diga lo que le diga ellos se ríen y lo toman como un juego, ya estoy cansada y desesperada”.
Según las últimas actuaciones en la causa, se espera que el caso llegue a juicio para que una eventual sentencia le ponga límites al agresor, aunque no se sabe cuánto tiempo podría pasar. Lo extraño y llamativo de este caso es que hay medidas cautelares judiciales de protección a la víctima que no se estarían cumpliendo, no obstante el agresor no tiene consecuencias, como sí ocurre en muchos otros casos.
El anterior de los episodios graves hacía ocurrido a mediados de enero, donde la chica fue agarrada del brazo por José M. B. quien habría pretendido subirla al auto. En ese caso, como en otros, el botón antipánico no sirvió demasiado. Los numerosos instrumentos como las convenciones internacionales, leyes nacionales, provinciales y las toneladas de jurisprudencia parece que no alcanza.













