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Fiscal Francisco Azcué: "Iremos hasta las últimas consecuencias"

El funcionario de la causa que desbarató una megabanda delictiva en Concordia contó detalles de la investigación que tiene a 17 imputados.

Sábado 30 de Mayo de 2020

Una mujer del pequeño poblado llamado Colonia Roca, ubicado en las afueras de la ciudad de Concordia, estuvo cuatro meses para animarse a denunciar al hombre que había asaltado a su hijo. Es que el delincuente era el policía encargado del destacamento de ese barrio. Sin embargo, a fines de octubre de 2019, habló con el oficial Luis Duarte, jefe de la Brigada de Abigeato, y contó que el sargento Ricardo Petelín le robó a punta de pistola al adolescente. Nadie imaginaba la olla que la señora, sin querer, comenzaba a destapar. Duarte llevó la denuncia al fiscal Francisco Azcué, y junto con el jefe de Criminalística, José María Rosatelli, comenzaron una pesquisa, con escuchas telefónicas incluidas, que reveló el funcionamiento de una banda con un nivel de organización y efectividad delictiva pocas veces visto.

El fiscal que instruyó la causa, junto a otros agentes de la Unidad Fiscal de Concordia, dijo a UNO: “Es una causa especialmente grave y compleja. Hay todo tipo de delincuentes, ellos mismos se consideraban profesionales. La virtud del criminal radica en la capacidad de perpetrar el hecho y que no los descubran, por eso el procurador instruyó que la Fiscalía preste especial atención y trabajar para los hechos más graves. Estos son los peces gordos, los profesionales. Por eso pedimos 90 días de prisión preventiva. Hay muchísimas víctimas que necesitan protección. Además hay muchas personas que intervinieron, que están afuera. Hay mucha gente que es funcional a ese tipo de delitos, funcionales a que la Justicia no sea efectiva. Por eso vamos a ir hasta las últimas consecuencias”.

Acerca de cómo fueron los primeros pasos de la investigación, tras la denuncia de la vecina de Colonia Roca, Azcué contó que en las primeras averiguaciones se descubrió el vínculo de aquel policía con otro delincuente. “Debido a la gravedad de la situación resolvimos pedir la intervención de las líneas telefónicas. Así surgen las personas que compraban y vendían armas y balas. Se encontraron en la casa de uno de ellos muchísimas armas, hasta un fusil Mauser, carabinas Winchester, muchísimas municiones, hasta un cargador con balas de un FAL. Ese mismo policía fue imputado por Facilitación de la prostitución. En escuchas se advirtió que le brindaba protección a un prostíbulo que funcionaba en Colonia Roca, incluso llevaban ahí la droga y la almacenaban. Después escuchamos cómo se iban vinculando con otras personas, que eran intermediarios o compradores. No eran células con autonomía, tenían sus referentes y se vinculaban entre sí, se conocían, la vinculación era con referentes de cada uno. Hubo permanencia de vínculos con fines ilícitos”, detalló.

A medida que se iba profundizando la causa surgían otros vínculos, pudieron identificar al primer grupo delictivo, y así llegaron a la segunda célula, liderada por Rubén Castro, un hombre con antecedentes por portar armas. Azcué recordó: “Tuvimos que ir nosotros a los lugares a averiguar en forma sigilosa. Dio resultado, pudimos establecer quién era el Pato Castro, uno de los referentes de ese grupo. Ahí empezamos a ver cómo estas células se vinculan con las otras, y el modus operandi”.

Esto último sorprendió a los investigadores por el nivel organizativo de la banda y la frialdad para atacar a las personas más débiles: “Surge claramente que siempre tenían un marcador, un informante, nunca hacían robos al azar ni al voleo, siempre había alguien que conocía el lugar, la casa y las personas. Hacían un estudio previo, iban a la casa, pasaban, la marcaban, se fijaban si había cámaras, cómo entrar y salir, los horarios. Incluso manejaban las variables, si había que ir uniformados de policías o con qué ropa. Hasta ponían a una persona que seguía a las víctimas. Siempre buscaban víctimas vulnerables, gente mayor o que vivían solas. En uno de los hechos el plan era robarle a una señora mayor que vive con un chico discapacitado, comenzaron a ejecutar el hecho, un vecino los vio, empezó a gritar y les frustró el robo”, dijo el fiscal.

Los robos era uno de los delitos a los que se dedicaba la banda, pero que a su vez servía para financiar la actividad narco: “Surgía que con lo robado compraban droga y la llevaban para vender. En una de la bocas de expendio encontramos la droga lista para ser vendida, mucho dinero y celulares”, refirió Azcué, al tiempo que advirtió otro rubro tan peligroso como dañino: “La compra y venta de armas no es menor. El Estado exige a legítimos usuarios muchísimos requisitos. Estas personas vendían armas y balas como caramelos. Y están manchados con sangre porque uno de los hechos que se imputan es haber encubierto un homicidio, a uno que les compró balas y mató a un joven en Concordia”.

“Lo que les da potencia es asociarse, por eso la Asociación ilícita es un delito autónomo, les daba esta virtud criminal para adaptarse a situaciones sociales e históricas. Por ejemplo, el aislamiento los perjudicó en su accionar, porque había muchos controles, se organizaban para burlarlos. Como estaban en plena cuarentena, la gente en sus casas, era más difícil su accionar. Pero ¿qué podían hacer? Vender droga. Eso los hacía tremendamente efectivos. Los compradores estaban en Los Charrúas, no se encontraba lo que robaban porque lo vendían en otras ciudades. Estaba muy bien pensado todo. La vinculación criminal les permite ser tan efectivos para cometer el hecho y para que no los descubran. Dentro de esas células muchos son familiares, trabajar con la familia les da más potencial, la confianza, o como vivían juntos no necesitaban comunicarse por teléfono. Estaban al servicio del delito todos los días ”, describió el fiscal que tramita esta causa desde hace siete meses.

Hoy deciden la preventiva

A los fiscales les llevó cuatro horas exponer todos los hechos imputados a los 17 integrantes de la banda y las pruebas que los sustentan, en la audiencia de prisión preventiva, y dos horas más para argumentar los riesgos procesales por los cuales pidieron 90 días de encierro en la Unidad Penal para todos ellos. En total les endilgaron 16 hechos, que van desde robos hasta narcotráfico, todos bajo la misma imputación de Asociación ilícita, delito que tiene una pena máxima de 10 años de prisión. Luego, los cinco defensores que representan a los acusados expusieron sus fundamentos para reclamar la libertad o medidas cautelares más leves. Hoy, el juez de Garantías Mario Figueroa dará a conocer la resolución.

Tal como se ha informado, son dos los policías implicados en la banda. El mencionado sargento Petelín tenía un rol preponderante, había estado cumpliendo funciones en otras departamentales de Policía, como en Federación, donde integró un grupo especial. Al momento de ser detenido había sido trasladado a la comisaría de San José. También está imputado Ricardo Bentancour, quien estaba cumpliendo funciones en Los Charrúas. Además, hay otro policía que podría quedar implicado en la causa, que trabaja en una comisaría de Concordia, a quien le secuestraron el celular. Según lo que surja de la pericia al mismo podría ser imputado o desvinculado.

No es una casualidad que esta banda haya operado con tanto éxito en la ciudad de Concordia, en todos los rubros delictivos que azotan la localidad entrerriana: robos, violencia con armas, drogas. En 2019 fue la ciudad con la tasa de homicidios por cantidad de habitantes más alta del país, situación que ha mejorado este año. La responsabilidad de semejante flagelo le corresponde, aunque sea en parte, a esta banda

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