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Causa Narcoavioneta

"Es imposible que Varisco, Bordeira y Hernández hayan comprado cocaína"

Daniel Celis declaró ayer en el juicio y desvinculó a los funcionarios de la causa Narcomunicipio. Cuestionó a Varisco por prometer y no cumplir.

Lunes 09 de Diciembre de 2019

Daniel Celis tiene respuestas para todo. Que los jueces le crean, es otra cosa. Ayer declaró durante dos horas y media ante el Tribunal: se desligó de la causa de la avioneta con marihuana y confesó haberse metido en el comercio de cocaína desde la cárcel, pero desvinculó a los funcionarios políticos de este negocio; recordó cómo fue el acuerdo político electoral con Sergio Varisco, a quien cuestionó severamente por sus promesas incumplidas, y los posteriores reclamos para que pague las deudas; sobre las declaraciones de su expareja Luciana Lemos que incriminan a todos, dijo que la mujer miente, aunque acreditó algunos episodios relatados por la arrepentida.

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Tavi comenzó su indagatoria recordando cómo fue su incursión en el comercio, con locales de ropa y posteriormente con una tienda por menor y por mayor, hasta que se convirtió en un distribuidor de carnes, frutas y verduras.

Luego contó cómo surgió el Movimiento Vecinalista del Oeste (MVO), que llevó a Varisco a la intendencia en 2015. “Un grupo de personas nos juntamos hace muchos años en mi casa. Estábamos viendo las falencias del trabajo tanto provincial como municipal, como los comedores comunitarios que no llegaban de la manera que tenían que llegar. Organizamos pintadas de plazas, refacciones de canchas. Eso hizo que formáramos el movimiento vecinal, la gente se fue sumando y llegamos a ser un movimiento muy grande. Organizamos fiestas del día del niño, no se trabajaba para ningún partido político sino de manera social. El trabajo que la Municipalidad no hacia en meses, lo hacíamos nosotros, íbamos seis o siete personas con una bordeadora, una motosierra y pintura, y la gente quedaba contenta”.

La “gestión” de los reclamos era su potencial: “La gente hacía reclamos, no les daban soluciones, nos daban le número del legajo y yo a ver cómo iba el trámite, les gestionaba lo que estaban necesitando, sea el techo, un bolsón, así se agilizaba más el trámite. Los políticos estaban mirando esa gestión”, dijo.

Así llegaron los acercamientos a la política: “Primeramente fueron varias ofertas políticas de varios partidos, para llegar a Cambiemos pasaron un montón de reuniones, primero fue José Carlos Halle por 2010 o 2009, pero por lo que había sido su gestión desistimos y no sumamos al grupo de la UCR, trabajamos en 2010 y 2011, acompañamos a Sergio Varisco porque cuando hablábamos con él veíamos que nos iba a poder dar soluciones. El candidato perdió, ganó Blanca Osuna. En 2014 ganamos el presupuesto participativo de la zona, en ese momento me encuentro con Pablo Hernández y me hace la propuesta (de trabajar en la campaña de 2015). Nosotros habíamos tenido una mala experiencia con Varisco porque quedó con cuestiones pendientes, yo no quería tener relación con él, porque no había cumplido. Recuerdo que (Fabián) Rogel tenía que dar 3.000 o 4.000 pesos mensuales para que yo le diera a la gente, y me lo reclamaban a mí. Rogel cumplió con el acuerdo, Varisco no. Nunca ingresó nadie a trabajar y muchas veces tenía que darle a la gente de mi bolsillo, yo daba la cara”.

Sin embargo, esta vez hubo otro camino para llegar al acuerdo, relató: “Por eso fue la negativa que le di a Pablo Hernández, por eso es la escucha donde le digo ‘vos lo trajiste a Varsico’. Después hicimos una reunión con la gente del Movimiento, donde yo lo expongo a Varisco con sus integrantes, que él haga el compromiso. Él los convence y la decisión la tomamos entre todos para trabajar con la UCR, luego se hace el acuerdo político y se forma Cambiemos. Ahí empezamos a trabajar, también con la señora Josefina Etienot y el señor Emanuel Gaizna, ellos hicieron el compromiso con la gente, se comprometieron a darles planes sociales, cosa que nunca cumplieron hasta el día de hoy. La gente iba a mi casa y hasta llegaron a tirarme piedras”, lamentó Celis.

Luego explicó en qué consistió el acuerdo político con Varisco: “En 40 contratos de obra o de servicio, en algunas direcciones para los municipales que trabajaban en el Movimiento, alguna subdirección o jefatura de departamento. Mi familia trabajó, por ejemplo Renzo trabajo muchísimo. Nosotros levantamos la campaña, en la calle no se veía trabajo, todos querían cargos, pero nadie quería trabajar”, aseguró.

En cuanto al financiamiento de la campaña, Celis aseguró: “Aporte económico al señor Varisco nada, ni un solo peso, jamás le di ni una moneda al señor Varisco. Sí aportamos en la fiesta del club Avenida Ejército, los mozos, las sillas, las mesas, fue para Cambiemos porque venía una señora que era mandada por Macri, presentada por Gainza y Etienot, en esa cena se sirvió pata muslo y tuvo un costo. Eso sí lo solventó el MVO y salió 37.000 pesos. Después hubo una cena de fiscales que costó 50.000 pesos. En agosto aporté 35.000 pesos para otra cena. Nunca nos pagó, por eso deja mucho que hablar el señor Varisco en estas cuestiones”.

Consultado por cómo llegó a ser una deuda de 2 millones de pesos, explicó: “Aportamos además 60 remises por elección, esos autos fueron aportados por vecinos, amigos, integrantes del Movimiento, gente de la zona que querían un cambio porque era un desastre. Les íbamos a retribuir el dinero, se pagaban por día, eran 1.500. Y fueron 60 en las tres elecciones, en las primarias, en las generales y en el balotaje. Cuando empezó la campaña no tenían para hacer afiches y nosotros le hacíamos nuestros propios afiches. Todo eso sumo un total de 1.042.000 pesos. El señor intendente había dicho que iba a pagar duplicado esa suma, nosotros le dijimos que no, por el tiempo transcurrido se le iba a agregar el 60% más la inflación del 40% que había, eso es los 2 millones que le reclamábamos. Pero eso no es plata, sino la colaboración y los aportes de la gente. Los que pagamos somos nosotros, yo puse la cara por Varisco en el barrio, la verdad que quedé mal”, concluyó Tavi y se quebró en un llanto silencioso por unos segundos, para luego afirmar: “Con tal de ganar le prometen a la gente y después no cumplen”.

Así sobrevinieron los constantes reclamos: “Empezamos a ir al Palacio a reclamarle al intendente que por lo menos vaya devolviendo partes de ese dinero que se había invertido, porque esto repercute en mi persona porque la mayoría lo sacábamos fiado de los distribuidores. Yo tenía una distribuidora bastante importante, cuando terminó la campaña tuve que vender el camión y la camioneta, porque las distribuidoras querían cobrar. La relación con Varisco era directa, sin intermediarios. Después se empezaron a generar un montón de inconvenientes por lo que decían en los medios del narcotráfico, yo veía que era una opereta de parte de Varisco”.

“Pasamanos”

Sobre la causa Narcoavioneta, directamente dijo no conocer a ninguno de los principales procesados (salvo su hermano Miguel Ángel) y se desligó completamente, argumentando que usaron su nombre para algunas operaciones.

En cuanto a la causa Narcomunicipio, fue claro y contundente: “Es imposible que Varisco, Hernández y Bordeira hayan comprado cocaína, imposible, porque no venden y no consumen”. Sí confesó haberse metido en la venta de droga cuando estaba en la cárcel y lo recordó paso a paso.

“En noviembre de 2017 no tenía para comprarle ni una torta a mi hija, tuve que vender la camioneta, el negocio de la distribuidora quedó a cargo Luciana, cuando yo quedé preso por el robo, el negocio quebró al poquito tiempo, empezaron a sacar cosas. Me hago responsable de la venta de cocaína, marihuana nunca vendí”, dijo.

Le preguntaron a Celis cómo llegó a vender cocaína: “Por una cuestión de necesidad. Estaba en el penal de Federal. Después del 3 de enero de 2018, una persona que estaba ahí me hizo una propuesta que quería comprar un kilo de cocaína, no voy a dar el nombre, porque tengo hijos y esto trae consecuencias. Yo accedí, entonces llamé a un conocido y le pregunté precio, me dejaba una ganancia de 15.000 pesos por cada kilo de cocaína que se vendiera. Accedí, era un solo kilo, se habló en enero y se concretó en febrero. Vino una señora de Buenos Aires, le pedí a Luciana Lemos si ella podía recibirla”.

Como quien tenía que pasar a buscar esa droga nunca llegó, tuvieron que salir a buscar a otro comprador. “Estaban amenazando a Luciana, accedí a hablar con esa persona y le dije que dejara de presionar a mi familia, porque era un inconveniente que nos había pasado, pero no entraba en razón y quería cobrar”. Entonces, Celis le entregó una camioneta F-100 que tenía un valor mayor y le dio dos kilos más para vender.

“Pasados unos días, la persona que estaba en Federal conmigo me hace mención que otra gente quería comprar y le hago el pasamanos, y ahí Luciana empezó a colaborarme”. Pero luego se complicó con otro episodio: “Nosotros bajamos 15 kilos de cocaína, y esa mercadería fue robada en Santa Fe. Yo pensaba hacer ese pasamanos y cortar con el negocio. A la mercadería había que pagarla, no contaba con ese dinero (casi 2 millones de pesos). Luciana me dijo que me iba a ayudar; la estaban amenazando a ella. La invito a ella si quiere que pase y lo relate. Vinieron dos personas no sé si de nacionalidad boliviana, se instalaron adentro de la casa y estaban amenazando a ella y a los chicos que si no pagamos la iban a secuestrar. Seguimos vendiendo para pagar esa deuda. Terminamos vendiendo el auto, y empeñamos la camioneta”, recordó Celis.

“Le pido a Luciana Lemos que declare y no mienta tanto”, inquirió el Tavi a su expareja, previo a hacer una gravísima acusación contra un policía Federal: “Quiero recalcar al Tribunal que el día del allanamiento, había tres cajas fuertes en mi casa: una negra en desuso, una caja empotrada en la pared y otra en el piso. Tenía 390.000 pesos, nunca apareció ningún papel, nunca nadie la mencionó, pero hablando con mi sobrino dijo que vio perfectamente que el señor Pérez, oficial de la Policía Federal, salió con esa caja”.

La grave denuncia efectuada por Celis, no fue constatada por testigos civiles de ese allanamiento. Será motivo de evaluación de cada parte en los alegatos, y decisión del Tribunal si se ordena investigar.

Pedía para vivir

Después, Celis desvinculó las visitas de Lemos a la Municipalidad y el reclamo de dinero, al comercio de droga: afirmó que “ella iba al Municipio para ayudarnos. La plata que se generaba con la cocaína se iba para Buenos Aires, no veíamos ni un peso, entonces le pedía a Luciana que vaya al municipio a pedir”.

También le preguntaron sobre sus amenazas a Lemos por teléfono y el temor que ella dice tenerle: “¿Me va a tener miedo cuando ella tenía sexo con otra persona en la cama donde dormía conmigo, estando yo en la casa?”, preguntó.

Hubo otros aspectos por los que fue interrogado Celis. Uno de ellos es una escucha telefónica de un diálogo con Lemos en el que hablan de un tal Pablo, a quien debían llevarle la cocaína. “Hay una confusión entre otro Pablo y Pablo Hernández. Creo que eso deberían preguntarle a Lemos, porque el otro Pablo es un amigo de ella”, afirmó. Otro era sobre el acuerdo que tuvieron con Varisco para que Cristian Silva (su amigo procesado) se viera beneficiado con obras públicas a través de su empresa constructora: “Esa fue otra de las tantas mentiras de Sergio Varisco”, disparó Celis.

No obstante, aseguró que “Varisco de ninguna manera sabía que yo me dedicaba al comercio de drogas”, porque si se enteraba iba a quedar afuera de la participación política.

Asimismo, Celis dio una explicación sobre las anotaciones de los nombres de Varisco, Hernández, Bordeira y Gainza, en el cuaderno de Lemos: “Ella iba caminando, la sigue un auto, llega a la casa, arranca una hoja y escribe en otra hoja los nombres”, dijo.

Por último, Celis solicitó al Tribunal su “traslado definitivo” a la Unidad Penal de Paraná. “Estoy inscripto a la facultad de Ciencia y tecnología de Oro Verde, que además de la Uader está en la Unidad Penal. Estoy haciendo un curso de filosofía, y tengo un proyecto que justifica por qué me quiero quedar en Paraná”, argumentó.

Luego de Celis declaró su hijo Renzo Bertana, quien afirmó que no tuvo ninguna participación en el negocio de cocaína que desarrolló su padre desde la cárcel.

El jueves continúa el debate con la declaración indagatoria de Pablo Hernández y el viernes comenzarían los alegatos del fiscal general José Ignacio Candioti, acompañado por Leandro Ardoy y Carlos García Escalada. Para la acusación, el Tribunal Oral Federal otorgó un máximo de ocho horas para argumentar sus posturas y pedidos de condena.

La injerencia en la Unidad 2 y en el Suoyem

Sobre el dominio que tenía sobre la Unidad Municipal N.º 2, Celis dijo: “En realidad tenía compromiso con la gente, no tenía poder en la Unidad 2. La gente iba y me pateaba la puerta de mi casa, tenía que darles solución, la única manera era ir a la unidad 2 y presionar para que se cumplieran con los servicios, nada más”.

“La Unidad 2 contempla 37 comisiones vecinales, habíamos hecho compromisos con todos -agregó-. En todas las Unidades Municipales pasa que los directores son puestos por cada gestión, y los que estaban hacen problemas para retirarse, no entienden que cambia la gestión, entonces se genera siempre ese conflicto y se arma como un grupo de directores y subdirectores rebelde”,

Entonces intervino: “Yo nunca fui funcionario municipal, pero sí estaba dando soluciones a la gente, entonces yo hablé con ellos, Ariel Domínguez y Pablo Sosa, para que hagan un paso al costado. Entonces yo lo apoyé a (Hernán) Rivero porque no tenía ese carácter para enfrentarlos a ellos, lo vi como débil en esa parte, fui y traté de ayudarlo porque me iba a dar respuesta con respecto a los acuerdos que habíamos hecho con la gente”.

También reconoció haber “armado una lista con Fabián Brunengo” para disputa el sindicato de los municipales, por lo que fue a las asambleas en el Club Recreativo y en el Club Olimpia, pero no estuvo en las elecciones porque ya estaba preso por un asalto. Negó lo que dijo una testigo acerca de que él o “su gente” repartieran droga en las elecciones del gremio, y afirmó que esa mujer “es problemática, como vecina y como trabajadora”.

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