Abusos

Causa Ilarraz: víctima reflexionó sobre los plazos de la condena

El sacerdote Justo Ilarraz fue condenado en mayo de 2.018 a 25 años de cárcel por los abusos sexuales a seminaristas. Ahora esperan el pronunciamiento de la CSJ

Jueves 05 de Mayo de 2022

Las víctimas por abuso del sacerdote Justo José Ilarraz, mientras esperan el pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia, para que confirme la condena de 25 años, tambien tratan de pasar el mal trago. En mayo de 2.018 un tribunal de Juicio en Paraná, imponía la pena, en la causa Ilarraz, que aún no se puede ejecutar en la cárcel.

Hernán Rausch, reflexionó sobre todo este proceso, con un escrito enviado a UNO.

Sus opiniones y pensamientos, se sintetizaron en una nota cuyo título fue: Plazos.

Los meses de abril y mayo han quedado marcado en nuestras vidas, en ellos hemos transitados los días más estremecedores, donde pudimos hacer frente con mucho temple, en la medida que pudimos, a la cruel realidad vivida en nuestra niñez. Meses donde afrontamos la vergüenza y la culpa, impuesta y fomentada desde una parte insensible, indiferente y atrevida de la Iglesia, usando poder para aplastar y hundir.

Coraje y valentía fue lo que prevaleció, lo que nos hizo sobrevivir, y es por eso que no nos rendimos, ni morimos a esas imposiciones, solo pretendieron callarnos mediante sus farsantes pedidos, engaños, promesas y consejos. Nos hicieron sentir salvadores y culpables a la vez, pero no salvadores de las víctimas o posibles víctimas, sino salvadores de su propio destino, sus propios beneficios, y hacernos sentir culpables y responsables al contarlo, de manchar al Seminario e Institución, asegurándose para ellos silencio e impunidad.

Cerraron con su potestad nuestros labios de niños, aprovecharon nuestra vulnerabilidad, bonanza, dañando sentimientos, yendo con su perversa actitud contra la misma formación familiar, ahogando a muchos sus sueños y esperanzas, atrofiando cuerpo y alma.

Esos humildes chicos crecieron, se volvieron valientes y decididos hombres, se manifestaron luego de poder quebrar aquellas imposiciones, se expondrían mediante sus propias convicciones morales y éticas, a lo que corresponde y es debido, hablar, contar lo allí sucedido siendo niños, denunciar, dejando al descubierto con sus testimonios y vivencias, las incoherencias religiosas y humanas de algunos prestigiosos integrantes de la Iglesia.

Transcurrían tiempos otoñales en aquel año 2018, luego de haber transitado períodos de investigación, citaciones, apelaciones y audiencias, llegaba el juicio, se caía el velo, al fin se manifestaba la verdad, incluso por ellos reconocida, y se lograba revelar el horror padecido por niños en el internado.

La justicia entrerriana estuvo a la altura de las circunstancias, nuestro reconocimiento a la Procuración, a los fiscales, que se han desempeñado con lealtad y compromiso en la investigación y luego llevado a juicio, a nuestros abogados y jueces, a los miembros de las distintas cámaras que intervinieron en distintas apelaciones y al mismo Tribunal Superior.

La verdad se impuso sobre la corrupción, se evidenció el poder de la verdad a pesar de actitudes absolutamente egoístas, autoritarias y arbitraria de parte de algunos religiosos, prefiriendo su confort y evitando involucrarse, para no ser incomodados ni perjudicados.

Finalizadas las instancias entrerrianas, se ha dado lugar al recurso presentado por la defensa, con todo derecho, de recurrir a la Corte, interponiendo el pedido de prescripción, no la absolución de la acción, sino solicitar que caiga por el paso del tiempo, prescriba, dándole de esa manera, aún más acreditación a los sucesos, confirmándolos.

Por estos tiempos aquel vasto y contundente expediente judicial se encuentra ahora en manos de la Procuración Nacional, luego de que a fines del año pasado La Corte Suprema de Justicia de la Nación corriera lugar, para que esta importante y destacada Sección, brinde el fallo correspondiente sobre tales lamentables hechos.

Es misión de la Procuración Nacional, junto a la Corte Suprema, tener la última palabra respecto no ya de los hechos, sino al artilugio de la defensa del condenado, buscando no desaprobar las actitudes abusivas, sino su vencimiento.

Sobrevivientes, familiares, amigos y comunidad, están aún a la espera de esta resolución, fallo que dará contundencia, de ser favorable, a una la ley gestada a partir de esta causa (27.206), en favor no solo para las víctimas, sino para toda la sociedad de Argentina, con repercusión internacional, será beneficio para el crecimiento y cuidado del pueblo, fortaleciendo el poder judicial, luchando contra la corrupción, para que no haya ningún atropello más en la niñez.

No puedo dejar de reclamar la lamentable demora y tardanza de la Iglesia, respecto a la tarea de enjuiciar a los presbíteros pedófilos, pasa el tiempo, se suman los años y edades, parecen indiferentes, sintiéndose ajenos y lejanos a tales circunstancias, sin importarles la angustia de sus fieles, colegas, tal vez no manifestada, pero en la gran mayoría sentida, aprovechándose de su nobleza a la fe, no alcanzando ver que su insuficiente y tibia actuación, con falta de presura, hacen también al malestar e indignación de las personas.

Nuestra Iglesia, mediante la biblia, nos relata que cuarenta años caminó el pueblo de Israel por el desierto, hasta llegar a la tierra prometida, tierra donde emanaría leche y miel. No queremos que se repita esta historia, pasando años, generaciones. Hoy por hoy no soñamos con leche y miel, soñamos con justicia, justicia que nos han asegurado cumplirían, tampoco se pretende una justicia de espada y fuego, ni castigo eterno, sino una justicia donde dar a cada uno lo que le corresponda, lo merecido, tras haberlo cosechado por sus malos o buenos desempeños.

Vienen tiempos de definiciones, no perdamos oportunidades.

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