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Narcotráfico

Bajaron la pena al jefe de poderosa banda narco

El Tribunal de Paraná le impuso ocho años a Pablo Ludueña, por narcotráfico en Gualeguaychú. Casación ordenó cambiar el monto y otro tribunal le bajó la sanción a seis años y medio de prisión

Lunes 27 de Febrero de 2017

En agosto de 2015 se realizó un juicio a seis personas por integrar una banda narco que operaba en Gualeguaychú, con un fuerte poder económico. El Tribunal Oral Federal de Paraná (integrado por Lilia Carnero, Noemí Berros y Roberto López Arango) condenó a todos a distintas penas de prisión efectiva, según su rol en la organización. Al jefe, Pablo Ludueña, le tocó la más alta: ocho años. Sin embargo, la defensa recurrió el fallo ante la Cámara Nacional de Casación Penal, la cual ordenó que en este caso debía volver a analizarse la sanción contra este hombre. Eso hizo ahora un nuevo Tribunal, integrado por los magistrados de Rosario Beatriz Caballero de Barbanni, Jorge Luis Francisco Venegas Echagüe y Omar Digerónimo: esta vez le fue mejor a Ludueña, ya que le bajaron la pena a seis años y medio de cárcel.


El caso había tomado cierta notoriedad, sobre todo en el sur provincial, por la magnitud de la banda descubierta, en cuanto a la cantidad de miembros, los roles de cada uno y el volumen de dinero que movían con el negocio ilícito.


Los acusados se dedicaban a la venta de cocaína desde distintos domicilios de Gualeguaychú. El principal responsable de la organización era Pablo Martín Ludueña, que vivía en la localidad bonaerense de Avellaneda.


Se trató de una investigación profunda realizada por Gendarmería nacional en los primeros meses de 2013, que permitió descubrir, mediante escuchas telefónicas, seguimientos y filmaciones, que Miguel Braun y su hijo Exequiel, junto a la abogada Elena Gómez, pareja del padre, se conectaban con Ludueña en Buenos Aires para que les consiguiera cocaína.


Todo comenzó cuando un testigo de un juicio por el crimen de un joven en Gualeguay puso en conocimiento del tribunal la posible comisión de delitos relacionados con la venta de droga en la casa de Olga Sosa, ex pareja de Miguel Ángel Braun y madre de Miguel Exequiel, en Gualeguaychú. Braun, su hijo y Gómez le entregaban el dinero personalmente a Ludueña y éste luego se encargaba de conseguir la droga, trasladarla hacia Gualeguaychú y diseñar la logística para que la operación sucediera todos los meses. El transporte se realizaba por medio de Diego Barreto, a quien le habían secuestrado tres kilos de cocaína. Además, entre otras cosas, a Ludueña se le encontró 100.000 pesos y más de 12.000 dólares, un Mini Cooper, un Peogeot 308 Feline y una moto de alta cilindrada.


Luego de aquel juicio que develara la trama narco, y de la dura pena aplicada al líder de la organización, las instancias judiciales superiores beneficiaron al narco.


En el primer fallo, Ludueña había sido condenado por su calidad de organizador. Luego, la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal revocó parcialmente la sentencia, y cambió la calificación legal, es decir el tipo de delito endilgado al bonaerense, por una más benévola: no líder, sino coautor, junto a los demás, del delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, agravado por la participación de tres o más personas.


Al menos, en el último fallo, el nuevo Tribunal mantuvo el decomiso del dinero y los bienes secuestrados.


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