Policiales
Sábado 04 de Mayo de 2019

Acuerdan pena dos expolicías por detener a un hombre sin razón y "armarle" una causa

Gustavo Cabrera y Federico Avanzatti revistaban en el 911 de Paraná. Pactaron un año de prisión condicional y dos de inhabilitación

Dos expolicías de la División 911 de Paraná, Gustavo Cabrera y Federico Avanzatti, acordaron una condena de un año de prisión condicional, dos de inhabilitación y trabajos voluntarios por haberle "armado" una causa a un hombre al que habían identificado en la calle, detenido y golpeado sin razón alguna. Los delitos imputados fueron Vejaciones, Falso testimonio y Privación abusiva de la libertad.
El acuerdo fue presentado el jueves por el fiscal Juan Francisco Ramírez Montrull y el abogado defensor Eduardo Gerard a la jueza de Garantías Elisa Zilli, quien la semana próxima dará a conocer la sentencia.
Según se informó a UNO, el hecho ocurrió en la madrugada del 23 de octubre de 2016. El móvil N° 1.000 de la División 911 recorría las calles de Paraná. Según el relato policial inicial, que quedó plasmado en el acta del procedimiento, al llegar a la intersección de avenida Ramírez y Laurencena observaron a un hombre que molestaba, agredía e insultaba a la gente y a los vehículos que pasaban por allí. Fueron a calmarlo y recibieron más insultos y agresiones. Lo iban a detener y se resistió, hasta que lo subieron a la caja de la camioneta policial.
Pero lo que registró la cámara de vigilancia del mismo 911 que está ubicada en esa misma esquina, fue todo lo contrario. El hombre estaba sentado mandando mensajes de texto. Cuando lo fueron a detener (sin ninguna causa que lo justificara), se entregó sin problemas. Encima, cuando lo subieron al patrullero y en el recorrido hasta la comisaría quinta lo molieron a golpes. En principio, la causa llegó a la Fiscalía con el hombre de 47 años acusado por infracción al artículo 43 de la Ley Contravencional, es decir, por promover el desorden en la vía pública.
El fiscal Juan Francisco Ramírez Montrull solicitó otras pruebas que acreditaran lo que decía el acta policial, como el video de la cámara del 911 ubicada en el lugar del hecho. Al ver las imágenes, supo que los efectivos habían mentido, que habían confeccionado un acta falsa y que encima cuando fueron a declarar a la Fiscalía insistieron en la mentira.
La imputación sostuvo desde el inicio: "Los funcionarios policiales en ejercicio de sus funciones, sargento Gustavo Adrián Cabrera y cabo Federico Sebastián Avanzati, se detuvieron en la intersección de avenida Ramírez y Laurencena de la ciudad de Paraná, donde se encontraba L.L.G., a quien luego de identificarlo procedieron a detenerlo por infracción del artículo 43 de la Ley Nº 3.815, invocando falsamente que el hombre se encontraba insultando y agrediendo a los transeúntes que pasaban por el lugar y que gritaba a viva voz toda clase de insultos hacia el personal policial presente, para luego negarse a deponer esta actitud provocando un gran desorden en la vía pública perturbando la tranquilidad de la zona, negándose en todo momento a realizar una correcta y sencilla identificación de rutina, para luego esposarlo y obligarlo a subir a la caja del móvil". El episodio, según la Fiscalía, continuó con violencia: "Encontrándose G. esposado y boca abajo, Avanzatti le tomó los tobillos y empeine, los puso contra la parte de atrás de las rodillas de G. y se le sentó arriba causándole dolor, mientras Cabrera le pedía que explicaba lo que le hacían a los que amenazaban a policías. Durante el traslado, Avanzati le propinó golpes a G. en la cabeza y riñones hasta llegar a la Alcaidía Contravencional, sita en calle Ameghino de Paraná".
El médico forense confirmó las consecuencias del accionar de Cabrera y Avanzatti: "G. sufrió las siguientes lesiones: hematoma en pómulo izquierdo, hematoma en cuero cabelludo región temporal izquierdo, excoriación y hematoma en hombro izquierdo, dolor intenso en región dorsal de tórax y ambos pies, que lo inhabilitaron laboralmente por un lapso de tiempo menor a un mes", se refleja en el legajo.
Pero esta no fue la única imputación. Cuando los policías fueron citados a declarar a la Fiscalía en el marco de la investigación de la supuesta contravención, afirmaron nuevamente lo que no había ocurrido. Esto les valió una nueva acusación: "Afirmaron falsamente en la declaración testimonial recepcionada en el marco de las actuaciones contravencionales, que L.L.G. se encontraba en la vía pública gritando y molestando a los transeúntes, como así también a los vehículos que transitaban sobre ambas arterias, para luego comenzar a ofenderlos y gritar a viva voz palabras tales como 'son unos milicos de mierda, son una basura', negándose luego a desistir de la actitud hostil continuando cada vez más violento, con el objeto de fundamentar su aprehensión bajo una supuesta infracción (...)".

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