Este miércoles se llevó adelante la venta de las históricas luminarias del Gigante de Arroyito y, como era de esperar, la movida despertó una mezcla de nostalgia, orgullo y ansiedad canalla. Los hinchas de Rosario Central pudieron llevarse a casa un pedazo de la historia del estadio: las viejas luces que durante décadas iluminaron goles, abrazos interminables, noches de gloria y también de sufrimiento.
Furor en Rosario Central por las viejas luminarias del Gigante
Las viejas luces del estadio se pusieron a la venta en la tienda oficial de Rosario Central con certificado de autenticidad. Se agotaron.
Según pudo saber La Capital, en total se pusieron a la venta 320, que pesan 30 kilos cada una. Las torres tenían capacidad para 70 cada una, pero no estaban todas completas. La venta avanzó a buen ritmo y para las 13, ya se habían agotado todas.
Las luminarias, que formaron parte del sistema de iluminación tradicional del Gigante y fueron testigos de momentos imborrables, desde partidos históricos hasta el Mundial 1978, comenzaron a comercializarse en la Tienda Oficial del estadio y se formaron largas filas desde las primeras horas de la mañana. Algunos hasta se las llevaron en bicicleta y le arrancaron una sonrisa a los canallas que se los cruzaron tanto en la calle como en redes sociales.
Precios de las luces del estadio de Central
Cada una se vendió a 100 mil pesos, con un tope de dos unidades por persona, y venía acompañada por un certificado de autenticidad que acreditaba su origen y su pasado en Arroyito.
La iniciativa acompaña el proceso de modernización del estadio, que dio un paso clave hacia el futuro con la instalación de un nuevo sistema de iluminación LED. Pero, lejos de desprenderse sin más de los viejos reflectores, el club decidió convertirlos en objetos de culto: reliquias pensadas para hinchas que quieren conservar algo más que una camiseta o una foto.
Desde temprano, las consultas se multiplicaron y fueron muchos los socios e hinchas que se acercaron con la ilusión de quedarse con una de esas luces que alguna vez alumbraron al Gigante. Las luminarias históricas dejan su lugar a la tecnología, pero se transforman en piezas únicas, cargadas de sentido.














