El nuevo sistema lumínico del estadio Chiqui Tapia se estrenó con un papelón. Es que se encendió sin problemas, pero cuando se apagaron las luces en el momento de la salida de los equipos de Barracas y Central no volvió a encenderse cuando debía. El inicio se demoró un montón.
El Chiqui Tapia a oscuras: el estreno del sistema lumínico del estadio fue un papelón
Todo era fiesta en el estadio de Barracas Central por el sistema lumínico nuevo, pero las apagaron y costó un montón volver a prenderlas. Un papelón en el Chiqui Tapia
Sebastián Suárez Meccia
Así quedó el estadio Chiqui Tapia, a oscuras. El partido Barracas ante Central se demoró impensadamente.
Sebastián Suárez Meccia
Cuando todo era fiesta.
Todo venía bárbaro en el pequeño estadio ubicado en el barrio de Barracas. Obviamente, como el partido estaba estipulado para las 20.15, las nuevas luces led del Chiqui Tapia se encendieron temprano, pero a la hora de la salida de Barracas y Central todo pasó de la fiesta a la oscuridad total.
Al pisar el césped los jugadores, se apagaron adrede todas las luces para que estallaran los fuegos artificiales en todo el predio, lo que resultó en un espectáculo impactante. Todo venía bien hasta que se debían pulsar las llaves para volver a encenderlas. Y ahí no hubo caso.
De los festejos a la preocupación en Barracas
Después de que pasaron unos minutos, ya todo el mundo empezó a intuir que había un problema y que los festejos dejaron paso a la preocupación. El juez Pablo Dóvalo anunciaba ante la TV que había surgido un problema en el tablero y en las plateas se rumoreaba que se estaba buscando un grupo electrógeno, que aparentemente Barracas no tenía.
Unos 25 minutos después, el árbitro mandó a los jugadores a esperar a los vestuarios, porque además las temperaturas eran bajas, pese a que no fue de las noches más frías por fortuna.
Y a los pocos instantes, las seis torres empezaron a prenderse y todo empezó a volver a la normalidad. Poco más de 35 minutos después del tiempo establecido, todo estuvo dispuesto para jugar. El papelón empezaba a quedar atrás.

















