Miguel Zuttión/Ovación
Osella ante el desafío de cambiar la imagen
Lejos quedó el último triunfo de Patronato en la Primera B Nacional. Fue en Posadas (Misiones) ante Crucero del Norte por 1 a 0 con gol de Patricio Pérez. Fue sin duda alguna una de las mejores actuaciones colectivas del equipo, que por aquel entonces dirigía la dupla técnica integrada por Luis Medero y Claudio Marini.
Desde entonces, el Negro no conoce el sabor del triunfo en la PBN. Cuatro empates al hilo e igual cantidad de derrotas lo dejaron lejos de la lucha por los puestos de vanguardia y también con poca posibilidad de igualar o superar la campaña anterior (finalizó con 56 puntos).
Los números son crueles con Patronato. De la segunda rueda se llevan disputadas 10 fechas. Es decir 30 puntos en juego, de los cuales el Patrón cosechó 10 unidades (33 por ciento de efectividad) producto de dos triunfos, cuatros empates y cuatro derrotas, en este orden.
Entre los merecimientos no hay dudas de que el último traspié del Santo fue injusto e inmerecido por lo esgrimido ante Sarmiento en Junín. Los desaciertos del árbitro Fernando Echenique le prohibieron un mejor resultado al plantel que dirigió interinamente Martín De León. Sin embargo, no se puede desconocer que el Negro tuvo que convivir con una generalizada irregularidad de sus jugadores, algunos con más pergaminos que otros, pero que en escasas ocasiones supieron funcionar como equipo. Hay que sumarle a este ítem seguidillas de lesiones y expulsados que conspiraron con el éxito del grupo.
Luego de poner fin al ciclo de Medero-Marini, la dirigencia decidió cambiar el rumbo y apostó por Diego Osella.
El nuevo entrenador deberá imprimir su estilo de juego y su metodología de trabajo a lo largo de estás últimas nueve fechas y además acompañarlos de buenos resultados para no hipotecar su futuro de cara a la próxima temporada.
Osella ha manifestado en su corta estadía en Paraná que “quiere un Patronato protagonista y con la obligación de mirar hacia el arco rival”.
El director técnico no oculta que estas últimas nueve fechas son una prueba de fuego y que los resultados determinarán su futuro en la institución.
La recta final del siempre emotivo campeonato de la Primera B Nacional, encuentra al Negro con la necesidad de terminar lo más arriba posible en la tabla de posiciones y cortar una larga racha adversa sin conocer la victoria.
Además, hay un dato para tener en cuenta: engrosar el promedio es una obligación para el futuro. Es verdad que no es un mal que lo aqueja en la actualidad, pero puede ser un problema para las próximas campañas.
El Rojinegro suma 36 unidades, a lo largo de 30 partidos (con solo nueve triunfos en su haber) y muy lejos de la pelea por el ascenso a Primera División. Por delante tiene 27 puntos por afrontar y alcanzar mínimamente los 50.
El domingo, en el primero de los nueve duelos que le queda a Patronato en la temporada, su rival de turno será un viejo conocido: Boca Unidos de Corrientes. Después tendrá que enfrentar a Huracán, Banfield, Nueva Chicago, Olimpo de Bahía Blanca, Atlético Tucumán, Instituto de Córdoba, Independiente Rivadavia de Mendoza y cerrará su campaña con Almirante Brown (Ver cuadro).
Será un periplo exigente como todos para el Patrón de Osella, que en Junín mostró signos de vida y que habrá que ver si en el Presbítero Bartolomé Grella, y ya con el nuevo DT en funciones, lograr iniciar el camino de la recuperación y hacer de su casa una fortaleza, esa que supo construir en la temporada pasada.
Chicago e Instituto
De los nueve rivales que le quedan en el camino en la Primera B Nacional, Patronato solo perdió en la primera rueda con Nueva Chicago, en Paraná (0-2) por la fecha 33 y con Instituto en Córdoba (1-0), por la fecha 36.
Empató en cuatro ocasiones: Banfield (0-0), Olimpo de Bahía Blanca (1-1), Atlético de Tucumán y Almirante Brown (0-0).
El Negro logró vencer en la primera parte del campeonato a Boca Unidos de Corrientes por 1 a 0 en el Grella, Huracán por goleada en Paraná y a Independiente Rivadavia de Mendoza por la mínima diferencia y en carácter de visitante.
Para tener en cuenta
Entre los compromisos que deberá afrontar el Santo tienen en su programa dos rivales que están en la lucha franca por el ascenso a Primera División: Olimpo de Bahía Blanca y Banfield. Ambos equipos descendieron en la temporada pasada y quieren volver a la elite del fútbol argentino lo más pronto posible. Además, tendrá que jugar con Nueva Chicago en Matadero, un rival que prácticamente se encuentro condenado al descenso y volver a la Primera B Metropolitana. Por último deberá recibir en Paraná a Independiente Rivadavia de Mendoza que hoy por hoy está muy comprometido con el promedio.














