El último testigo del suicidio de Adolf Hitler, Rochus Misch, murió ayer en la capital alemana, a los 96 años y luego de haber sufrido una larga enfermedad.
Murió el último testigo del suicidio de Hitler
"No pudo recuperarse de un ataque de apoplejía", declaró su biógrafo. "En sus últimos días fue muy difícil comunicarse con él", agregó.
Misch era el último testigo con vida del final de Hitler en el búnker de la capital alemana. Algunas informaciones dicen que vio los cadáveres de Hitler y de su esposa, Eva Braun, poco después de quitarse la vida. Desde 1940 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial trabajó como escolta y también como telefonista de Adolf Hitler.
Después de la guerra, Misch, nacido en 1927, permaneció encarcelado en la entonces Unión Soviética durante 9 años. Sobre su vida al lado de Hitler, Misch publicó en 2009 el libro "El último testigo", así recordaba la escena que vivió el 30 de abril de 1945: "escuchamos un disparo, pero sabíamos que debíamos permanecer al otro lado de la puerta, sin entrar. Esos fueron sus últimos deseos. Dejamos pasar un buen rato. Después nos miramos a los ojos y asentimos en silencio. Cuando entramos a la sala vimos los dos cuerpos y supimos que todo había acabado".
En su última entrevista, concedida en 2009 a la revista alemana P.M. Hystory, todavía ratificaba su fidelidad al Fürher como soldado, aunque condenaba los "terribles y crueles" crímenes contra la humanidad del nazismo.
A Misch le tomaron declaración poco después de encontrar los cadáveres de Hitler y de Braun calcinados, en el patio de la Cancillería, y les describió la escena: "Hitler tenía la cabeza sobre la mesa. Eva la tenía ladeada, estaba tumbada y con las rodillas encogidas hasta el pecho. Parecía dormida".













