Mundo
Sábado 01 de Diciembre de 2018

México inicia un giro a la izquierda con López Obrador como presidente

El político de 65 años prometió un cambio radical para acabar con los males que impiden el desarrollo de la nación azteca

México tomó ayer un nuevo rumbo hacia un nacionalismo de izquierda, con la llegada al poder de Andrés Manuel López Obrador como presidente de la segunda mayor economía de América latina, después de intentarlo durante 12 años. En la sesión solemne de investidura en el Congreso, López Obrador, de 65 años, juró "guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanen y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de presidente de la república". Tras prestar juramento, se colocó la banda presidencial con los colores verde, blanco y rojo de la bandera de México, entregada por el presidente saliente, Enrique Peña Nieto (centroderecha).
La llegada de López Obrador al Ejecutivo marca un punto de inflexión en uno de los experimentos de apertura de mercado y privatización más radicales del mundo. Durante años, México tuvo una economía cerrada controlada por el Estado, pero desde la entrada en vigor del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio en 1986, la nación azteca firmó más acuerdos de libre comercio que casi cualquier otro país y privatizó casi todos los sectores de su economía, a excepción del petróleo y la electricidad. Ahora, sin embargo, López Obrador ofrece un discurso inaudito en el país desde la década de 1960: quiere construir más refinerías de petróleo estatales y anima a los mexicanos a "no comprar en el extranjero (...) vamos a producir en México lo que consumimos". Junto a un profundo sentido del nacionalismo y de su lugar en la historia, la toma de posesión de AMLO, como se le conoce popularmente por sus siglas, podría ser el traspaso de poder más local y populista en décadas. "Hoy (por ayer) no sólo inicia un nuevo gobierno, inicia un cambio de régimen político", dijo el izquierdista de 65 años desde la tribuna de la Cámara de Diputados. "A partir de ahora se iniciará una transformación pacífica y ordenada, pero al mismo tiempo profunda y radical porque se acabará con la corrupción y con la impunidad que impiden el renacimiento de México".

Borrón y cuenta nueva
Sin embargo, y tal como lo dijo tras ganar las elecciones de julio, el nuevo mandatario señaló que no piensa perseguir a los funcionarios de gobiernos anteriores porque no lo anima la venganza y que es partidario del perdón y la indulgencia. Esta posición le valió desde hace semanas diversas críticas de quienes piensan que eso abre paso a la impunidad que también dijo que combatirá. López Obrador dijo, sin embargo, que si algún funcionario o familiar comete algún delito o incurre en prácticas de corrupción se les investigará y castigará. Su anuncio de que quiere hacer un borrón y cuenta en materia de corrupción y que no habrá una caza de brujas, provocó que algunos legisladores contaran hasta el número 43, en recuerdo de los jóvenes desaparecidos en 2014 de la escuela de Ayotzinapa. López Obrador dijo que en este caso creará una comisión especial para garantizar que haya Justicia.
La ceremonia se realizó en la sede de la Cámara de Diputados, con la presencia de la vicepresidenta argentina, Gabriela Michetti, entre otros dignatarios. Cuando López Obrador agradeció la presencia de los representantes extranjeros y nombró al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (quien no se encontraba en el recinto), varios personas presentes en la sala empezaron a gritar "dictador, dictador". También asistieron el rey Felipe VI de España y los presidentes de Colombia, Iván Duque; de Cuba, Miguel Díaz-Canel; de Bolivia, Evo Morales; de Ecuador, Lenín Moreno, y de Perú, Martín Vizcarra. Además concurrió Ivanka Trump, la hija del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acompañada por su esposo Jared Kushner, asesor presidencial y el vicepresidente Mike Pence.
En julio, López Obrador ganó las elecciones con el 53% de los votos en una única vuelta y obtuvo la mayoría en ambas Cámaras del Congreso y 18 de las 32 legislaturas regionales. Es el primer presidente de México surgido de un partido de izquierda, aunque no el primero de esa orientación ideológica, ya que hubo antes gobernantes de ese perfil en el régimen del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el siglo XX. El fundador del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), de centroizquierda, gobernará por un período de seis años sin posibilidad de reelección.
México, con sus 123 millones de habitantes y casi 3.200 kilómetros de frontera con Estados Unidos, sufre una crisis de inseguridad, altos niveles de impunidad, pobreza y poco crecimiento económico, aunque con estabilidad. La relación con Trump, sobre todo en temas migratorios y fronterizos, será uno de los grandes retos del nuevo presidente.
Después de la investidura, López Obrador ofreció una recepción en el Palacio Nacional para los invitados especiales y encabezó un acto popular en la Plaza del Zócalo.



Los cinco desafíos clave del nuevo gobierno

Andrea Sosa Caminos

López Obrador dice que su investidura no será un cambio de gobierno sino "un cambio de régimen". Estas son las claves:
• ¿A qué se refiere? El político de izquierda asegura que hará una transformación radical y pacífica de México, comparable con los tres mayores hitos del país desde el siglo XIX: la Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana. Su "cuarta transformación", como la bautizó, consiste en acabar de tajo con la corrupción, ejercer un gobierno austero, sin lujos ni privilegios, establecer una "democracia auténtica" con consultas ciudadanas y desarrollo incluyente.
• ¿Cuáles son los ejes de su proyecto? Las grandes preocupaciones de AMLO son la inseguridad, la pobreza y los jóvenes, que considera que están abandonados y muchas veces caen en la delincuencia por falta de oportunidades y empleo. Sus programas estrella se enfocan en eso. Para el sureste proyecta el Tren Maya, una ruta ferroviaria turístico-comercial que recorrerá 1.500 kilómetros, así como la siembra de más de un millón de árboles frutales y maderables y el corredor interoceánico, que unirá por vía férrea las costas del Pacífico y el Atlántico. Para 2,6 millones de jóvenes prevé un programa de becas de estudio y empleos como aprendices en empresas. Para reducir la inseguridad quiere coordinar personalmente los esfuerzos y crear una Guardia Nacional.
• ¿Qué país recibe? México tiene altos niveles de inseguridad e impunidad, desigualdad social, tensiones migratorias con Estados Unidos y un crecimiento económico modesto. Al mismo tiempo es un país con estabilidad macroeconómica y atractivo para la inversión. La violencia del crimen organizado es uno de los desafíos más grandes, tras más de 29.000 asesinatos el año pasado, cientos de fosas clandestinas por todo el país y unos 35.000 desaparecidos. Por el lado económico, el crecimiento del 2% anual es insuficiente para los empleos que se necesitan. López Obrador tendrá que atender también la situación de la caravana de miles de migrantes centroamericanos que llegó desde octubre a México a la frontera con EEUU.
• ¿Cómo será la relación con Trump? El nuevo presidente mexicano aseguró que quiere una relación cordial y de cooperación con Estados Unidos. Trump tuvo hasta ahora un trato respetuoso hacia López Obrador y hasta lo calificó de "absoluto caballero". Pero hay problemas complejos en la relación bilateral, en especial el migratorio y las amenazas de Trump de cerrar la frontera. López Obrador desea ahora involucrar a Estados Unidos en una alianza para el desarrollo que ayude a frenar los flujos migratorios de México y Centroamérica. En materia comercial las diferencias de Trump con México quedaron en principio resueltas con la renegociación del tratado comercial de Norteamérica en el gobierno saliente.
• Antes de asumir hubo polémicas, ¿cuáles fueron? Hubo varias. Organizaciones civiles calificaron de "error colosal" su plan de seguridad, que se apoya sobre todo en las Fuerzas Armadas para seguridad interna, a través de la proyectada Guardia Nacional. También recibió críticas por la decisión de cancelar la construcción del nuevo aeropuerto internacional de Ciudad de México, un proyecto de 13.300 millones de dólares, a partir de los resultados de una consulta popular informal. Además la oposición afirma que los llamados "superdelegados" que lo representarán en los Estados son una amenaza para el federalismo. Otra polémica fue la llamada "boda fifí". El presidente López Obrador usa ese término, que significa elitista, para referirse a la prensa crítica, así que ese apodo se lo ganó el lujoso casamiento de su colaborador César Yánez, que apareció en 19 páginas con fotos posadas en la revista de sociedad "Hola!".

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