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¿Terminar el mandato?

"...Para intentar sostener este discurso un sector del macrismo que intenta victimizar al presidente sosteniendo que hay quienes quieren que no termine su mandato. Que lo atacan para que se vaya antes de la Casa Rosada..."

Jueves 15 de Agosto de 2019

El expresidente del Banco Central Luis Caputo criticó ayer que la autoridad monetaria permita una devaluación del peso con una demanda de bajísimo volumen de dólares.

El Messi de las finanzas, como lo calificaba el macrismo, se fue del puesto a los cien días, en los que rifó entre amigos 14.000 millones de dólares de las reservas. Sin embargo ahora viene por la reivindicación de su imagen, nos cuenta que lo echó el FMI, y de paso confirma lo que sabíamos: que la suba del dólar del lunes fue buscada por el Central con el deseo de asustar a los votantes del Frente de Todos. Minutos después Macri amenazó a la población diciéndole que eso era un anticipo de lo que se venía si ganaba Alberto. De paso, sus funcionarios, que tienen sus ahorros fuera del país se volvieron aún más millonarios.

En realidad no hacía falta que Caputo nos contara estos detalles, pero viene bien ya que una vez que el presidente hubo dormido como Dios manda, cambió de opinión y ahora toma medidas en favor de los asalariados, los jubilados, los niños y los pobres. Pequeñas medidas, claro.

Son medidas que en su fuero íntimo Macri detesta, pero que tal vez le permitan presentarse a la elección del 27 de octubre con chances de tener un rol más digno. Parece que la big data, los focus group, Duran Barba y los trolls no le permitieron advertir lo que estaba pasando. Y este miércoles, después de haber dormido como Dios manda, tuvo este brote de populismo que incluyó un anuncio tan viejo como la inflación: sacar el IVA a los alimentos básicos.

Parece que el presidente es un pragmático y ya no teme lo que digan de él. Medidas electorales, de justicia social por dos meses, es la propuesta de Macri para los votantes en octubre. Primero la amenaza, luego estas decisiones, además de la increíble denuncia de fraude pueden pulverizar el afecto o la adhesión que una parte de la población mantenga por el presidente. Es tan obsceno su cambio de parecer, que la única forma de asumirlo como bienintencionado, es suponer a Macri como un absoluto alelado que nunca se dio cuenta de los pesares que ahora intenta aliviar.

Podemos acordar, o no, aquello de que en política vale casi todo; pero nadie está obligado a creer en estas maniobras y menos aún a ser subestimado por un aparato mediático que nos dice que la reacción del presidente es fruto de su arrepentimiento, o que hay un nuevo Macri. Nada garantiza que de volver a ganar la elección presidencial, el presidente mantenga este rumbo, por así decirlo, estos escasos paliativos del empobrecimiento de los sectores medios y bajos especialmente.

Para intentar sostener este discurso un sector del macrismo que intenta victimizar al presidente sosteniendo que hay quienes quieren que no termine su mandato. Que lo atacan para que se vaya antes de la Casa Rosada.

Aunque es fácilmente comprobable que al tema lo instala reiteradamente el oficialismo, a los comunicadores y algunos políticos macristas no le tiembla el pulso para comparar al actual mandatario con Raúl Alfonsín, y luego hablar de conspiraciones políticas del peronismo golpista. Si mal no recuerdo, el fin del gobierno de Alfonsín tuvo también como protagonistas a muchos de los aliados más fuertes del actual gobierno, el “mercado” entre ellos; además de algunos dirigentes peronistas obviamente.

La defensa de la institucionalidad, que se plantea ahora reducida a que Macri termine su mandato el 10 de diciembre; parece más importante que la posibilidad de evitar que siga produciéndose situaciones como las descriptas por Caputo.

Es bueno que los mandatos duren lo que deban durar. Pero pienso que es más importante evitar la pauperización de la mayoría de los argentinos y que, si una salida anticipada de las actuales autoridades nacionales pudiera atenuar esta crisis, debe ser un esfuerzo que esas autoridades asuman con dignidad.

Suficiente sufre el pueblo (ese sujeto que algunos no entienden) para que además deba pagar con pobreza la aspiración de mantener el promedio de permanencia un presidente que le dio la espalda. Que se quede hasta el final o se vaya antes está lejos de ser la prioridad de las víctimas de la actual política económica.

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