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Maestro rural y presidente

Pedro Castillo y un horizonte anticolonial

El discurso, los gestos y las acciones simbólicas de Pedro Castillo al asumir como presidente de Perú, dar esperanzas a una Latinoamérica cada vez más pobre.

Jueves 29 de Julio de 2021

“Tenemos que romper con los símbolos coloniales para acabar con las ataduras de dominación que se han mantenido vigentes por tantos años”, dijo el flamante presidente de Perú, Pedro Castillo, al encender una esperanza no sólo para su país sino para toda Latinoamérica.

El panorama que se puede observar en cualquiera de los barrios y asentamientos históricamente postergados de Paraná o Concordia, como consecuencia de la crisis y de las políticas que no pretenden evitarla, y las cifras del Indec que señalan que arriba del 45% de la población está en la pobreza, forman parte de la realidad de los pueblos de América Latina que, en los últimos años, perdieron en trabajo, educación, salud y demás derechos.

Por eso resultan alentadores los lineamientos que planteó Castillo en su discurso de asunción el miércoles, pero además su origen y su historia nos permiten ilusionarnos con que más allá de las palabras podríamos llegar a ver “un Gobierno del pueblo para gobernar con el pueblo y por el pueblo”: “Yo soy el niño que un día estudió en la escuela rural 10.465 de Puña; la historia del Perú silenciado es también mi historia”, dijo.

El temperamento antiimperialista de sus acciones simbólicas, como no gobernar desde la Casa de Pizarro por constituir un emblema de la claudicación ante las presiones externas, abre un horizonte para un rumbo que permita recuperar la independencia de nuestros países.

“Durante cuatro milenios y medio, nuestros antepasados encontraron maneras de resolver sus problemas y de convivir en armonía con la riqueza natural que la providencia les ofrecía; fue así hasta que llegaron los hombres de Castilla”, dijo el docente rural en alusión a los conquistadores españoles. En la platea lo miraba el presidente Alberto Fernández, quien hace casi dos meses nos dejó muy mal al decir que los argentinos llegamos de los barcos, exponiendo la ideología de la aristocracia criolla que buscó siempre imitar lo europeo. Una mentalidad dependiente, con la que Castillo parece querer terminar.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicó a inicios de julio el informe donde afirman que “los problemas estructurales que limitaban el crecimiento de la región antes de la pandemia se agudizaron y repercutirán negativamente en la recuperación de la actividad económica y los mercados laborales más allá del repunte del crecimiento de 2021 y 2022”. Y destaca que “la crisis derivada de la pandemia ha aumentado la desigualdad y la pobreza, afectando principalmente a las mujeres, escolares y personas mayores”, al tiempo que remarca que “las medidas fiscales adoptadas por los países han sido importantes, pero insuficientes en monto y duración”. Por ejemplo, el impuesto a las grandes fortunas que fue único y excepcional, pero debería establecerse en forma permanente, en un país con 19 millones de pobres.

En este sentido, la CEPAL contrasta el impacto de la pandemia en Latinoamérica con los “países desarrollados”: “Al 30 de junio, la región acumulaba más de 1.260.000 muertos por causa del COVID-19 (32% del total mundial, a pesar de que su población representa el 8,4% a nivel global) y presenta grandes brechas en la vacunación respecto a los países desarrollados” (13,6% contra 34,9% en la Unión Europea y 46,3% en América del Norte).

Por otro lado, en el seminario #DiálogoCONNECTAS organizado por la alianza del Foro de la Crisis Mundial de Salud, el economista Oscar Alfonso, dijo: “América latina es una de las regiones más inequitativas del mundo. EEUU y Canadá tuvieron un crecimiento de 7% a través del sector financiero y bursátil Hubo más acumulación de riqueza a costa de la contracción económica en América latina. La mortalidad en la región es más alta en los sectores más bajos. Las políticas de centralismo han afectado mucho a la región y eso es una realidad que se ha evidenciado en la pandemia. El centralismo tiene que dar un paso al costado hacia un cambio de modelo para el desarrollo de la región”, citó Infobae.

Por todo esto, al menos las palabras y los gestos de Castillo apuntalan un rumbo necesario.

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