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La movilidad en Paraná quedó en la vieja "normalidad"

Sin transporte público por el conflicto entre los empresarios y los trabajadores, los paranaenses circulan en lo que pueden.

Miércoles 20 de Mayo de 2020

Paraná está sin colectivos desde el martes 12 de mayo, y la pregunta es: ¿Cómo hacen los ciudadanos para moverse por la ciudad? Yo salgo en bicicleta y si voy con mi hijo saco el auto. Mi mamá camina y cuando se cansa frena un remís. El resto de los familiares más cercanos en sus autos particulares, como la mayoría de mis compañeros de trabajo y un par, contados con los dedos, también eligen la bici.

Hace nueve días que la ciudad funciona sin transporte público, y en el caso de que se solucione el conflicto entre los trabajadores y la empresa, nada asegura que el servicio mejorará. En esta columna conté que los gobiernos del mundo están tomando medidas para impulsar el uso de la bicicleta y asegurar el traslado de los peatones con la distancia social necesaria.

Acá después de los 62 días de confinamiento estamos volviendo a la vieja “normalidad”.

Cuando todo parece frenado y oscuro, un grupo de investigadores encendió una potente luz que puede llegar a iluminar el comienzo para marcar el camino. Sí entendieron bien, hay un proyecto en carpeta que puede recibir fondos del gobierno nacional para trazar con exactitud las futuras ciclovias que modernizarán a la capital de provincia que, en cuanto a movilidad, se quedó en el siglo XX.

El exintendente Varisco inauguró el ensanche de calle Corrientes que fue planificado en la Ordenanza N° 2.736 del año 1927. Los urbanistas que concretan obras en este siglo buscan sacar los autos de la zona céntrica y que las personas puedan caminar o trasladarse en medios de transporte limpios. A contramano de lo que indican los manuales de intermodalidad, en el centro paranaense hay cada vez más estacionamientos de motos y autos en las callecitas diseñadas en el 1800.

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Este miércoles dos mujeres circulando en sus bicicletas por avenida Ramírez.

Este miércoles dos mujeres circulando en sus bicicletas por avenida Ramírez.

Con el diagnóstico en la mano es más fácil encontrar la cura. El proyecto de “desarrollo de ciclovías en la ciudad de Paraná como alternativa de transporte que garantice distanciamiento social y disminuya la probabilidad de contagio de COVID-19” es un avance.

Sobre todo porque en los Resultados Esperados detallaron que “la educación vial se orientará al usuario de la bicicleta como a los otros usuarios de la vía pública (peatones, automóviles, transporte público) para construir colectivamente un ecosistema de transporte amigable con la bicicleta y otros medios de movilidad activa (monopatines eléctricos, skate, rollers ). Esto también permitirá democratizar el uso de la vía pública y que nuestras calles no estén pensadas prioritariamente para el transporte motor y al servicio casi exclusivo del automóvil”.

El investigador responsable, Maximiliano Camarda, junto al grupo de trabajo compuesto por Esteban Rossi, Walter Joel Tornero Arnaudo y José Luis Mengarelli, gestionaron los fondos y cuando lleguen trabajarán con los ciclistas urbanos que ya circulan en las calles de la ciudad.

Los catedráticos de UNER y Uader utilizarán la tecnología para conocer los circuitos más utilizados por los paranaenses, además de realizar encuestas públicas con herramientas estatales.

El único problema es el tiempo, las obras se necesitan para cuando se levante el aislamiento obligatorio y por ahora, no hay nada.

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