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La humildad que muy pocos poseen

Jueves 27 de Febrero de 2020

Una vez, en ocasión de concretar una entrevista con Nazareno Sasia, uno de los mejores lanzadores de bala de nuestro país, primero tuve que hablar con una de las personas que estaba guiando su carrera en ese momento. Era nada menos que el entrenador Sergio Alfonsini, toda una eminencia en el atletismo nacional. Mi idea era conocer un poco más de la historia del joven oriundo de Cerrito, además de orientarme en las marcas que había conseguido y de su proyección dentro de la especialidad. Alfonsini también me recalcó que mi entrevistado no era muy apegado a las palabras, ya que no daba muchas notas debido a alguna invasión a la privacidad que sufrió en una de ellas a través de un medio de Buenos Aires.

La charla se dio en la pista del Parque Berduc, todo un símbolo para los atletas de Paraná y que muchos recordamos por haberlo pisado de chicos para participar de los extintos Juegos Tiapeb. Fueron un par de minutos de grabación, en un descanso de su entrenamiento, y después seguí conociéndolo un poco más a través de lo que me contaba Sergio.

En ese momento me di cuenta de un par de cosas que poco tenían que ver con la actividad que desarrollaba el cerritense. Lo primero fue saber que ese chico no se expresaba mucho no solo por introvertido, sino también por tener una sencillez que resalta a simple vista. Venir de una familia muy humilde formó su personalidad de esa forma. Supe enseguida que humildad y sacrificio eran dos palabras que seguramente le habían inculcado de chico, pero no como algo vacío sino que realmente significaban mucho para él.

Otra de las sensaciones que me quedaron fue que, más allá de los éxitos que consiga en su carrera deportiva, nunca iba a perder las cualidades mencionadas anteriormente.

Ayer, cuando muy temprano conocí la noticia del trágico fallecimiento de Braian Toledo, enseguida me acordé de Sasia. Fue porque conocía un poco la historia de superación que este atleta tenía, ganándose un nombre en el lanzamiento de la jabalina, pero también con anécdotas que lo pintaban como persona. Una de las que me acuerdo me quedó muy marcada: “Hace unos años yo volvía para casa y vi a un hombre, con su hijito, revolviendo la basura. Era fin de mes y a mí me quedaban solo 50 pesos en la billetera porque justo en esos días habíamos hecho una compra importante. Pero ni lo pensé: se los di al nene para que se los alcanzara al padre. Cuatro años después, cuando mi mamá empezó a estudiar en una escuela nocturna, se cruzó con una mujer que, cuando la vio, se puso a llorar desconsoladamente. Cuando se calmó, le contó esta misma historia… Le dijo lo que había significado ese gesto para ellos, que en ese momento su esposo no había reaccionado para agradecerme como, ella pensaba, me merecía. Mi mamá se emocionó, volvió a casa y me agradeció lo que yo había hecho. Yo le respondí que era lo que ella había alimentado en mí. Hoy seguimos ayudando a esa familia, como a otras… Y es lo que me hace feliz, lo que me llena el alma y el espíritu. Me alegra tanto como ganar una competencia”.

Sin dudas que esto describe las enseñanzas que mamó desde chico y que, siendo o no deportista, lo hacían una persona con mucha humildad. Estoy seguro que debe haber muchas personas que en nuestro país tienen ese costado solidario que no solamente se queda en palabras, sino que también pasan a los hechos ante cada necesidad. Y vaya si en la Argentina hay gente que siempre está necesitando una mano. Hay acciones que quedan en el anonimato, pero está bueno que se conozcan.

Ayer, en un accidente se apagó la vida de Brian Toledo. Tenía 26 años y un nombre bien ganado dentro del atletismo argentino. Un deporte en el cual se hace todo a pulmón, donde la palabra amateur tiene un significado que describe perfectamente el sacrificio que deben hacer para poder progresar en la actividad que realizan. Lo entendí cuando entrevisté a Nazareno Sasia, que con apenas 19 años también busca un destino de gloria para poder cumplir con su sueño. Ese esfuerzo que realizan los hace tener una humildad que muy pocos tienen. Algunos creen poseerla, pero es solamente una fachada que les dura muy poco.

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