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El mapa de la violencia no cambia

Las cifras pueden variar un poco de un año a otro, pero lo que nunca cambia es el mapa de la violencia.

Miércoles 30 de Diciembre de 2020

El año está terminando con 50 homicidios ocurridos en la provincia, de los cuales la mayoría sucedieron en Paraná, seguida por Concordia, que el año anterior tuvo la mayor cantidad de muertes violentas en Entre Ríos. La cifra anual podría pasar el medio centenar si se confirma que el fallecimiento de una joven en Villaguay en la noche del martes se trató de un asesinato, y por lo tanto de un femicidio.

El número total es menor que los crímenes ocurridos en 2019, cuando se contabilizaron un total de 65 casos en la provincia. Cabe remarcar, al respecto, que fue un año de pandemia y cuarentena donde cambiaron los parámetros y las cifras de cualquier actividad. Hubo meses donde el confinamiento impactó en una merma notoria de delitos en general, aunque esta situación, empujada también por las carencias que se profundizaron con la crisis económica, provocaron más tarde un repunte de los casos, principalmente por violencia de género, intrafamiliar o por conflictos barriales.

Las cifras pueden variar un poco de un año a otro, pero lo que nunca cambia es el mapa de la violencia. Tanto en Paraná como en Concordia los homicidios suceden lejos del centro, y recurrentemente en los sectores donde hay frecuentes intervenciones policiales por diversos hechos que, de alguna manera, anticipan lo que en esos territorios puede llegar a pasar.

Tal como se ha observado en estadísticas de años anteriores, en casi la totalidad de muertes violentas víctimas y victimarios se conocían previamente. Pero dentro de este punto, en este 2020 sorprendió la cantidad de homicidios entre familiares. Sin contar los cinco femicidios (seis, si se confirma el caso de Villaguay) hubo casi una decena de crímenes (20% del total) que se produjeron en contextos de peleas familiares. En muchos de ellos se corroboró (en evidencias y testimonios en las mismas causa judiciales) que el consumo de drogas estaba detrás del conflicto que se originó, desde una discusión con quien pretendía llevarse elementos para vender y consumir, hasta acciones explosivas de personas que se encontraban bajo efectos de esas sustancias.

Las causas son mucho más profundas que las que surgen de los expedientes. Lo que queda por fuera de los papeles y de las audiencias en los tribunales son las explícitas condiciones de miseria en las que viven muchas personas cotidianamente. Son condiciones que conducen a desesperaciones y desesperanzas en las que cualquier persona podría estallar ante un leve roce. Si a esto se suma la adicción a sustancias, se observa que muchos se ven impedidos de resolver un conflicto por medio de la palabra o cualquier otro medio que no sea la violencia. A esto lo pueden decir desde policías hasta el personal de la Guardia de un hospital.

Como ha informado el Indec, la pobreza creció y alcanzó el 36,3% de la población en Paraná y el 52,2% en Concordia en el primer semestre de 2020. Si las cifras y la tendencia no se revierten, el año próximo estaremos contando y lamentando más casos que se podrían evitar con políticas de trabajo e inclusión.

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