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Cuidar Paraná, un desafío

La ciudad de Paraná no se muestra muy amiga del medio ambiente y de la planificación en viviendas.

Viernes 24 de Julio de 2020

Tengo la sensación de que Paraná es una ciudad que no se muestra muy amiga del medio ambiente y de la planificación. Es más, si algún día llevan a juicio a quienes estuvieron en cargos ejecutivos seguro que serían condenados en fallo unánime por sus malas gestiones. Arroyos colapsados de basura, plásticos apilados en la costa del río, construcciones en lugares no habilitados, usurpación de terrenos y de los humedales de la zona oeste, por tomar solo algunos ejemplos. La mayoría de las acciones para cuidar y proteger nuestro hábitat las ejercen organizaciones no gubernamentales, cuyos integrantes, a veces, hasta son perseguidos y difamados cuando tocan los intereses de empresarios poderosos o funcionarios públicos.

El crecimiento de la ciudad es deforme. Se hace un barrio en el sur y otro en el norte. Se sigue utilizando el sistema de amontonar viviendas, algo que ya se dejó de usar en el mundo porque es insalubre. Dicen que para ejemplo basta un botón: las 600 Viviendas (son menos departamentos en realidad) que se construyeron sobre calle General Espejo no cuentan con una planta de tratamiento cloacal. Vale aclarar que esto no es responsabilidad del municipio, sino de Nación. Pero lo peor de todo es que en el cartel del barrio se señala “barrio ecológico”. Si bien la ciudad tiene un severo problema de tierras para construir, ese tipo de edificaciones van siendo dejadas de lado en otras partes del mundo.

Hace poco tiempo llegó a UNO un mensaje advirtiendo lo que está pasando en la zona del Parque Humberto Varisco. En forma irónica, pero muy real, decía: “En algunos años será barrio Humberto Varisco”. Cada vez más viviendas se están levantando y nadie del Estado municipal controla. Hay un desprecio del patrimonio público.

Desde hace años se sabe que desde adentro de la Municipalidad de Paraná se marcan los terrenos que se pueden usurpar y obviamente alguien recibe dinero a cambio. Pero nadie hace la denuncia correspondiente porque los lotes que se ocupan siempre están alejados de las mansiones de los funcionarios o empresarios. Ahora, en el oeste de la ciudad alguien comenzó a parcelar los terrenos cercanos a los humedales. Sin embargo, a nadie le interesa. Las medidas hay que tomarlas ya. En la zona sur se están usurpando terrenos que pertenecían supuestamente al Estado nacional. Tres minutos de charla con un vecino me bastaron para saber que una familia llegó al lugar producto de un acuerdo. No me dijeron con quién, y les prometí no identificarlos porque ellos no son victimarios, sino víctimas.

En la zona de Mariápolis sucede lo mismo. Gran parte de la región costera se ocupó con “ranchos” que hace algunos años alguien vendía desde 20.000 o 30.000 pesos.

Es increíble que ningún intendente se haya alarmado por la situación. Todos los presidentes municipales andan rodeados de abogados o tienen amigos y contacto estrecho con el Poder Judicial, alguno podría haber realizado una denuncia.

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