Maitane Ascúa, directora Comercial para Latinoamérica de ENSA Elevadores Neumáticos S.A., contó en La Mañana de La Red cómo llegó a la empresa familiar. Su historia comenzó en Paraná, continuó en Buenos Aires, donde se formó como bailarina en el Teatro Colón, y años después la llevó de regreso a la ciudad para asumir un nuevo desafío profesional.
Maitane Ascúa y el desafío de continuar una historia familiar
Maitane Ascúa habló de su llegada a ENSA, la empresa familiar de Paraná, y del desafío de ampliar su presencia en Argentina y Latinoamérica.
Maitane Ascúa y el desafío de continuar una historia familiar
Del ballet a una empresa familiar
La danza marcó buena parte de su infancia y adolescencia. A los 11 años dejó Paraná para instalarse en Buenos Aires y estudiar ballet clásico en el Teatro Colón. Después de ocho años de formación obtuvo el título de bailarina profesional y continuó durante otros tres años. Fue convocada para distintas obras y también integró el Ballet Metropolitano de Buenos Aires y el Ballet Nacional de Uruguay, bajo la dirección de Julio Bocca.
La pandemia modificó sus planes. El regreso a Paraná la llevó a acercarse a ENSA, una empresa que sus padres, Carlos Ascúa y Patricia Popelka, habían fundado en 1995 a partir de un principio de funcionamiento pensado para facilitar la accesibilidad en viviendas.
“Me involucré con la empresa en áreas que veía quizás un poco desatendidas”, relató.
Una idea que nació en Paraná
ENSA comenzó a desarrollar sus primeros equipos a mediados de los 90. El proyecto demandó varios años de trabajo hasta llegar a un producto comercial. Uno de los momentos decisivos llegó en 2003, cuando la empresa llevó uno de sus ascensores a una feria especializada en Las Vegas. Allí instalaron una unidad que podía ser probada por el público y despertaron el interés del mercado estadounidense.
La empresa obtuvo posteriormente las homologaciones necesarias para comercializar sus productos en Estados Unidos y Canadá. Ese paso permitió transformar el pequeño taller que funcionaba en calle Ecuador en una fábrica con capacidad para responder a una demanda internacional.
Años después, ENSA también desembarcó en Europa. Actualmente, los ascensores fabricados en Paraná llegan a distintos mercados y la compañía cuenta con alrededor de 110 empleados.
Una industria que exporta desde Paraná
Durante años, la mayor parte de la producción estuvo destinada a Estados Unidos y Europa. Con la incorporación de Maitane, uno de sus objetivos fue desarrollar el mercado argentino y latinoamericano. “Con mi incorporación hace cuatro años mi objetivo es desarrollar el mercado local y de Latinoamérica”, explicó.
Actualmente, Argentina y la región representan alrededor del 22% de la producción, mientras que Brasil aparece como uno de los principales mercados de expansión. Colombia y México también forman parte de los objetivos comerciales de la compañía. La producción ronda los 140 ascensores mensuales y el principal cliente continúa siendo el distribuidor de Estados Unidos.
Para Maitane, uno de los aspectos que más orgullo le genera es que se trate de una industria nacional que fabrica en Paraná y compite en mercados altamente exigentes.
Accesibilidad para seguir viviendo en casa
Los equipos desarrollados por ENSA están pensados especialmente para viviendas. A diferencia de un ascensor tradicional, no requieren fosa ni sala de máquinas y pueden instalarse directamente sobre el suelo existente. La empresa fabrica modelos cilíndricos de distintos tamaños, destinados a una persona, dos personas o una persona en silla de ruedas acompañada.
Maitane considera que el aumento de la expectativa de vida también modifica la manera en que las personas piensan sus hogares. “Creo que las casas no fueron pensadas para ser habitables para toda la vida”, planteó.
En ese sentido, sostiene que contar con un medio de elevación puede permitir que una persona permanezca en su vivienda durante más años sin tener que mudarse necesariamente a una casa de una sola planta.
El desafío de una segunda generación
Trabajar junto a sus padres es, para Maitane, una experiencia atravesada por el aprendizaje y también por la responsabilidad de continuar una historia construida durante tres décadas.
“Soy una enamorada del producto y de nuestra historia y me enamora saber todo lo que han hecho mis padres. Me genera orgullo y mucha responsabilidad de cuidar lo que han hecho hasta acá”, expresó.
Esa responsabilidad también la llevó a contar la historia de ENSA en el Premio Galicia, donde la empresa obtuvo el reconocimiento como PyME Exportadora, después de haber sido finalista el año anterior.
Para Maitane, aquel premio representó también una oportunidad para poner en valor el recorrido de sus padres y los momentos difíciles que atravesó la compañía.
“Si vemos los 30 años encontramos un montón de instancias de "fracasos" que se convirtieron en motores de desarrollo”, destacó.
Actualmente, Maitane combina la responsabilidad de continuar el camino iniciado por sus padres con el desafío de abrir nuevos mercados para ENSA. Desde Paraná, la empresa mantiene una producción que llega a distintos países y busca fortalecer su presencia en Latinoamérica














