El restaurante Lola Valentina logró adaptarse rápido a la situación y si bien algunos días son más difíciles que otros, vienen trabajando muy bien durante toda la cuarentena. Una semana antes del aislamiento social, preventivo y obligatorio decidieron cerrar las puertas del salón ubicado en Mitre y Miranda, en la zona alta del Parque Urquiza de Paraná.
Los tradicionales platos de Lola Valentina llegan a toda la ciudad
Foto UNO Diego Arias
Un abundante manjar
Foto UNO Mateo Oviedo.
Un clásico de Paraná
Foto UNO Diego Arias
Carne a punto.
Foto UNO Diego Arias
Generosa porción
Foto UNO Diego Arias
Trabajan con la carta habitual.
Foto UNO Diego Arias
La caja de papas
Foto UNO Diego Arias
El pescado de Paraná
Foto UNO Diego Arias
Frescas
Foto UNO Diego Arias
Carne roja con papas a la crema.
Foto UNO Diego Arias
Con todas las medidas de seguridad.
Foto UNO Diego Arias
Milanesa a la pizza con papas fritas.
Foto UNO Diego Arias
Para todos los gustos.
Foto UNO Diego Arias
Las bandejas mantienen la esencia del plato.
Foto UNO Diego Arias
Pasta con salsa y estofado.
Foto UNO Diego Arias
Mantienen la tradición.
Foto UNO Diego Arias
Hace 18 años que envían la comida a domicilio.
Foto UNO Diego Arias
Todos los postres.
Foto UNO Diego Arias
Delicias.
Foto UNO Mateo Oviedo.
Lola Valentina se volvió un clásico en pocos años.
La decisión fue para cuidar al personal y a los clientes porque era evidente que el coronavirus llegaba para cambiar los hábitos de todos. Corrieron con varias ventajas, una de ellas fue la de tener aceitado el sistema de reparto por delivery que lo realizan desde el día de la inauguración.
Mientras se preparan para festejar, el 3 de octubre, los 18 años de vida en la gastronomía entrerriana, aprovecharon Instagram, Facebook y WhatsApp (343 4069314) para llegar a nuevos clientes.
Los de toda la vida, que muchos los siguen desde Los Pipos, llaman al teléfono fijo (4235234) y encargan como ya estaban acostumbrados.
Ahora, en la nueva fase de la cuarentena los vecinos del barrio o los trabajadores del centro cívico, pasan y encargan los platos de comida y las bebidas para acompañarlos. Como es una costumbre de la casa, el pedido llega acompañado por una picadita, pan, malteadas y en el caso que sean pastas, con el toque justo de queso rayado para la porción.
El objetivo es cumplir con todos los paladares por lo que, salvo los martes (cuando respetan el histórico día libre) sirven platos a base de carne de vaca, cerdo, pollo, pescado, las tradicionales pastas y cada tanto sorprenden con un suculento guiso, un añorado puchero o una cazuela de mondongo.
“La carta de platos es tradicional, abundante y hogareña”, le contó a UNO Anabella Matteoda que está al frente de la empresa familiar y cuenta con el apoyo constante de su madre, Nilda Fernández y su hermana Paola.
Con la calidad de los platos intacta, el valor agregado que los dejó bien parados de cara a la pandemia, fue conocer como pocos la logística necesaria para entregar las porciones calientes, en condiciones y poder acompañarlas de algunos de los 17 postres que aparecen en la carta.
Las 15 personas que forman parte del equipo de trabajo,cumpliendo todas las medidas de seguridad, fueron fundamentales en la nueva etapa del emprendimiento gastronómico que nació con los hermanos Ramón, Spirito (Pipo) y Horacio Matteoda. En un mediodía agitado, Anabella y su mamá, aseguran con franqueza que la fidelidad de los clientes las determinó a enfrentar la situación que, para el sector, es crítica.
La responsable de Lola Valentina reconoció que se “amigó” con la tecnología y demás de manejar las redes, declaró en una conferencia vía Zoom con empresarios gastronómicos locales que “apoyan la apertura de los salones pero que (ellos) seguirán trabajando con el sistema de delivery”.
“Esta crisis pasará como pasaron tantas”, declaró firme, Nilda que vivió los vaivenes de la economía argentina junto a su esposo Ramón y ahora es el pilar de Anabella, la mujer que dejó en el camino la carrera de ingeniera agrónoma para continuar, con éxito, el negocio familiar.
















