San Gustavo destacó los valores del conscripto naval Anacleto Bernardi, oriundo de dicha localidad, en un nuevo aniversario de su fallecimiento. Gracias al trabajo interinstitucional y coordinado con la Escuela Primaria N° 11 y Secundaria N° 4, el 25 de octubre se realizó el acto oficial, desfile cívico y posterior descubrimiento de placa de un lugar histórico de la ciudad.
San Gustavo recordó los valores del Conscripto Bernardi
Municipalidad de San Gustavo
Sitio histórico. Bernardinos descubrió una placa en un lugar histórico de la ciudad, donde fuera despedido por última vez Bernardi.
Municipalidad de San Gustavo
Desfile. Instituciones educativas mantienen el recuerdo y las enseñanzas de Anacleto Bernardi.
Parroquia Nuestra Señora de La Paz
Placa. Homenaje a los padres del Conscripto Bernardi, Doña Sofía y Don Atilio en el cementerio de San Gustavo.
De la ceremonia participaron autoridades municipales, educativas y se contó con la presencia de la Armada Naval Argentina; Prefectura, Policía Departamental; y la Banda Militar "Trompa de Órdenes Cosme Chirú" del Regimiento de Caballería de Tanques 1 Coronel Brandsen. También se hicieron presentes y entregaron ofrendas florales aspirantes de la Escuela de Suboficiales oriundos de San Gustavo.
Durante el emotivo acto, junto al grupo de Bernardinos se descubrió una placa en un lugar histórico de la ciudad, donde fuera despedido por última vez Bernardi.
Además, en el cementerio de San Gustavo se desarrolló el descubrimiento y bendición de la placa de los padres del Conscripto Bernardi, Doña Sofía y Don Atilio.
De esta manera, San Gustavo vivió una hermosa jornada que invitó a reflexionar a los ciudadanos sobre los valores morales de Bernardi, quien siendo tan joven realizó una hazaña imparable honrando su nombre y el de su patria ante el mundo.
Los valores de Bernardi
Anacleto Bernardi nació el 13 de julio de 1906 en Villa San Gustavo (Entre Ríos) y era hijo de inmigrantes italianos, de la región de Piamonte. Fue un joven que, como a tantos otros, le tocó cumplir con el Servicio Militar en dependencias de la Armada Argentina.
El 8 de enero de 1927 se presentó en la Base Naval Puerto Belgrano para dar comienzo a su deber como ciudadano. Luego de unos pocos meses, Bernardi fue premiado por su buen comportamiento y sus virtudes –una de ellas era la natación, consecuencia de haberse criado cerca de un río– para ser parte de la dotación de la fragata ARA “Presidente Sarmiento”. Esto significaba la responsabilidad y el orgullo de representar a los jóvenes argentinos en los países que visitara durante el viaje de instrucción junto a cadetes que egresaban de la Escuela Naval Militar.
Durante ese viaje, Anacleto se enfermó de pulmonía y debió desembarcar en el puerto de Génova; regresaría a la Argentina para su recuperación junto al Cabo Principal Juan Santoro, que también estaba enfermo. Para su retorno ambos fueron embarcados en el buque “Principessa Mafalda”, junto a otros convalecientes.
El 25 de octubre, durante la tarde de la novena jornada de navegación, cuatro golpes muy fuertes alertaron a la dotación del barco. Ya habían parado dos veces por reparaciones. Los arreglos hechos antes de la zarpada parecían haber sido insuficientes y, a pesar de estar a cercanías de las costas brasileñas, el “Mafalda” no lograría llegar a puerto.
El Conscripto Bernardi y el Cabo Santoro, a pesar de su estado de salud, se presentaron ante el capitán Simón Guli para cooperar en la evacuación de las 1.300 personas que se encontraban a bordo. Contribuyeron ayudando a la dotación en la evacuación de los pasajeros y negándose a ocupar lugar en los botes, que les correspondía por su condición de enfermos.
Una vez completa la evacuación y entendiendo que el buque se hundía en el Atlántico, los jóvenes se lanzaron al océano. Juntos planeaban aguardar el rescate por parte del buque “Empire Star”, que se encontraba a sólo mil metros de distancia.
“Nadábamos afanosamente. Bernardi iba a mi derecha, un poco retrasado. Llevaríamos ya unos cien metros de travesía, cuando gritos escalofriantes dominaron por un momento el rumor de las olas, cada vez más extraños y cada vez más patéticos: ‘¡Tiburones! ¡Son tiburones!’”
“Entonces yo grité: ‘¡Bernardi! ¡Bernardi!’ nadie me respondió. Estaba solo entre las tinieblas. Bernardi había sido devorado por un tiburón”, escribió en su diario el Cabo Santoro, quien logró salvarse del trágico episodio junto a 1.000 personas.
Así, el Conscripto Bernardi, nutrido de las enseñanzas y los valores aprendidos en la Armada Argentina y fiel a sus ideales, demostró total entrega y servicio al dar su vida por los demás. Por esta razón, cada 25 de octubre se conmemora el Día del Conscripto Naval.



















