Reclamo vecinal
Lunes 26 de Febrero de 2018

Una ruidosa fiesta en el salón de una iglesia desató la furia de los vecinos

En la parroquia Santo Domingo Savio alquilan un salón para reuniones. El domingo la gente no pudo dormir por el elevado volumen de la música.

En la parroquia Santo Domingo Savio tienen un salón que alquilan para reuniones y lo que recaudan se destina a las obras que llevan adelante. El padre Walter Minigutti, quien está a cargo de esta iglesia situada en calle Miguel David 151 en la zona sur de Paraná, afirma que se firma un contrato entre las partes, en el que quienes van a disponer del salón para alguna celebración se comprometen a mantener la música a un volumen que no afecte la tranquilidad del barrio ni moleste a las personas que viven en las inmediaciones.


No obstante, el domingo a la madrugada el alto volumen de la música impidió el descanso a los vecinos. Sin saber adónde recurrir para quejarse, muchos de los habitantes de la zona llamaron al 147, Línea de Atención al Vecino, con infructuosos resultados: "Es vergonzoso que el salón de la capilla Santo Domingo Savio se alquile para eventos nocturnos. Fue imposible descansar y el 147 no estaba disponible", contó Elsa, una de las damnificadas, quien es el sostén de su familia y, como todos los domingos, debía levantarse temprano para trabajar.


Como tenía a su alcance el teléfono del director de Habilitaciones Comerciales de la Municipalidad, Orlando Gómez, la mujer decidió llamarlo y el funcionario, que estaba prestando servicio en un operativo de control de boliches bailables, se contactó con la Jefatura Departamental de Policía de Entre Ríos para que intervinieran.


Elsa contó que un patrullero fue tres veces al lugar y quienes participaban de la fiesta bajaron el volumen. Sin embargo, cuando el vehículo policial se retiraba, volvían a subirlo. "Así estuvieron hasta las cinco y media de la mañana", lamentó.


Otro vecino, también cansado de la situación, decidió filmar un video y subirlo a las redes sociales. En el registro se escuchan canciones de cumbia a altísimo volumen y se observan los destellos de los efectos de luces, que revelan que los equipos dispuestos para la fiesta son lo que están restringidos en el contrato al que refiere el padre Minigutti.


"Fuimos a hablar con el padre Walter Minigutti y nos dijo que si queríamos denunciarlo que lo hagamos. Él sostiene que la comisión hace un contrato en el que especifican que hay que poner la música baja, pero no es la primera vez que pasa esto. No sabemos si el salón está habilitado para fiestas ni si pagan impuestos por esta actividad", manifestó Elsa, y agregó: "Le dije al párroco que él debía controlar el tema del volumen y que no pude ser que alquilen el lugar para fiestas nocturnas. Parece que se olvidan del respeto al prójimo que tanto predican".


Consultado sobre el episodio, Orlando Gómez señaló que al recibir el llamado de los vecinos, ya entrada la madrugada, se puso en contacto con la subjefa de la Departamental Paraná, Alejandra Berón y recomendó a los vecinos que presenten una queja formal a la Municipalidad. Además, se comprometió a ocuparse del tema: "Ya hemos tenido varias denuncias por el salón que alquilan en la parroquia Santo Domingo Savio. Esta semana voy a llamarlo al padre Walter para entrevistarme con él. La idea es aunar criterios, que no sea prohibitivo que ellos hagan actividades pero que sean sin molestar a los vecinos. Porque una cosa es que el salón esté destinado para una cuestión social y otra que se hagan fiestas. Para este fin debería estar habilitado y esto es lo que vamos a indagar", dijo a UNO.


En este marco, refirió a que hay ordenanzas que contemplan la actividad de los salones de fiestas y boliches bailables habilitados. Una de ellas es la 8615, que establece que el horario de cierre debe ser a las 6. "Hay que ver si está habilitado para hacer eventos y si está habilitado para fiestas", cuestionó.


Por último, comentó que en casos como estos que se suscitan a la madrugada, hay que llamar al 911 y desde el Sistema de Atención de Emergencias se comunican con la Dirección a su cargo para ponerlos en conocimiento y que puedan actuar. Consultado por UNO, el padre Walter Minigutti contó: "Se hace un contrato donde se pide que haya música ambiente y se firma, después lamentablemente los que acceden al alquiler del lugar no lo cumplen. Soy el que más le insisto a la gente que usa el salón que respete lo que convenimos". A su vez, recalcó: "Les pido mil disculpas a los vecinos. Los entiendo y lo que menos quiero es tener problemas con ellos. Lamentablemente hay cosas que a uno se le escapan, como fue este caso".


Por otra parte, contó que para alquilar el salón se cobra un importe mínimo. "Lo hacemos para realizar obras para la parroquia. Ahora estamos construyendo la escuelita del barrio y necesitamos un ingreso. Lo que menos queremos es molestar".


El cura afirmó que el lugar no se alquila para casamientos ni cumpleaños de 15. "Simplemente hacemos cumpleaños infantiles y fiestas de bautismo. Sino que por ahí al gente lo pide para un aniversario u otra fiesta y bueno, a veces se exceden con la música, pero en el contrato se especifica que no puede haber ni disc jockey ni equipos, y a veces esto es lo que se incumple", explicó, y añadió: "Usamos el lugar para catequesis y como salón comunitario que alquilamos barato para que las familias humildes puedan reunirse, ya que es mínimo lo que se cobra. Con lo que juntamos estamos haciendo la escuelita en el campito de San Nicolás, que comienza si Dios quiere el 5 de marzo con jardín de 3 y 4".


Por último, aseguró: "Estoy muy dolido, porque hubo vecinos que vinieron y me increparon. Yo no supe nada de los que pasó esa noche, me acosté a dormir y no escuché nada. Pero bueno, si hay que pagar el precio por brindarse a los demás, voy a pagarlo, aunque me da una tristeza muy grande porque pienso que para eso me quedo sin hacer ninguna obra y listo".

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