El 15 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Mujer Rural, establecido por la ONU para reconocer el papel fundamental que desempeñan en el desarrollo, la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza. Se ocupaba de los quehaceres domésticos y trabajaba en la quinta, en la granja y en las labores del campo.
Silvia Schulz: "La visibilización de la mujer rural es clave"
Silvia Schulz vive y trabaja en la zona rural de Libertador San Martín, y cuenta su experiencia como mujer rural.
Silvia Schulz: "La visibilización de la mujer rural es clave"
Silvia Schulz: "La visibilización de la mujer rural es clave"
“La mujer rural cumple un rol clave en el ámbito rural, aunque su trabajo recién ha comenzado a visibilizarse en los últimos años”, señala Silvia Schulz desde Libertador General San martín, en Entre Ríos. Tradicionalmente, ha sido pilar en la constitución de la familia campesina: madre, esposa, compañera, y también protagonista en todas las tareas rurales, sin distinción.
Trabajo y entrega
En tiempos pasados, no solo se ocupaba de los quehaceres domésticos como cocinar, limpiar y criar a los hijos, sino que además trabajaba en la quinta, en la granja y en las labores del campo. Cuidaba animales, criaba cerdos, ovejas y aves de corral, y también colaboraba en la siembra, la cosecha, el manejo del ganado y el ordeñe. Un trabajo duro, sin feriados ni fines de semana. Bastaba con ver sus manos curtidas por el trabajo y sus rostros marcados por el sol del verano y las heladas del invierno para entender el esfuerzo cotidiano. Si bien se valoraba ese trabajo, no era reconocido ni visibilizado como debía ser.
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Con el tiempo, esa realidad fue cambiando. Hoy, aunque aún quedan desafíos, la mujer rural ha ganado reconocimiento y accedido a la formación profesional: muchas se han capacitado como ingenieras agrónomas, médicas veterinarias, técnicas agropecuarias, licenciadas en administración rural, y también lideran empresas, laboratorios, campos familiares o forman parte de entidades gremiales y organismos estatales.
Silvia, una mujer rural
Silvia nació y creció en Aldea Protestante, una comunidad profundamente vinculada al campo. Al casarse, se mudó a la zona rural de Libertador San Martín, donde inició su labor hace más de 40 años. “Hacíamos de todo. Y aunque hoy seguimos trabajando, la tecnología nos cambió la vida”, destaca.
Recuerda que trabajaron 20 años en la producción lechera, empezando con un pequeño tambo de cinco vacas, ordeñadas a mano. Con el tiempo incorporaron una máquina y llegaron a tener 50 lecheras. “Fueron dos décadas sin descanso. En la lechería se trabaja todos los días”, recuerda y agrega “también elaborábamos ricota, que vendían a las dos fábricas de pastas que había en la ciudad.
Además, incursionaron en la producción avícola, con gallinas ponedoras. “Empezamos con pocas aves y llegamos a tener 7.000. Hacíamos el ordeñe temprano a la mañana y luego por la tarde, y entre medio, trabajábamos con las ponedoras: recolectar y clasificar huevos. Eran dos trabajos muy demandantes”.
Silvia recuerda que, en su adolescencia, las mujeres mayores de 50 años solían bajar el ritmo y las tareas más pesadas eran asumidas por las hijas o nueras. “Así fue en tiempos de mis abuelos y padres. Hoy sigo trabajando, aunque la tecnología ayuda mucho y las tareas ya no son tan pesadas”.
Durante la pandemia, cumplió uno de sus sueños: aprender a hilar. Y aunque muchas mujeres de su edad han optado por mudarse a zonas urbanas, ella sigue en el campo.
“El rol de la mujer rural hoy es muy distinto al de mi infancia y adolescencia. Muchas chicas eligen estudiar, incluso carreras vinculadas al agro. En mi caso, mi hija medicina. Además, ahora es común ver mujeres conduciendo tractores, camionetas o implementos agrícolas, algo impensado tiempo atrás”.

















