Paraná

Puerto Nuevo: los tres desafíos para el futuro de un tesoro abandonado

La preservación del patrimonio, la reactivación y el acceso público, pilares del debate en torno al destino del Puerto Nuevo de Paraná.

Viernes 19 de Agosto de 2022

Muelles destartalados. Galpones silenciosos. Chatarra. Yuyos. El Puerto Nuevo de Paraná es un símbolo de decadencia desde hace décadas; pero hoy se enfrenta a la posibilidad concreta de abandonar el abandono. Un proyecto de ley presentado en la Cámara de Diputados de la Nación prevé la transferencia del predio al municipio, para que sean las autoridades locales las encargadas de darle otra imagen y otra vida. La definición sobre el destino que se le dará a ese sitio será una de las decisiones más importantes para la ciudad, porque varios aspectos trascendentales deberán ser tenidos en cuenta, como el valor patrimonial material e inmaterial del lugar y de su entorno, expresado en los edificios, objetos, documentos históricos e historias de vida que allí conviven. La preservación es uno de los pilares del debate en torno a esta iniciativa, pero también hay otros dos: la posibilidad de la reactivación de las actividades náuticas y la accesibilidad para toda la ciudadanía.

El proyecto que impulsa la diputada nacional Blanca Osuna (Frente de Todos) establece que la Municipalidad, una vez que reciba el predio, deberá realizar “tareas de regeneración e integración urbana” en el marco del Plan Maestro Integral del Área Costera de Paraná, que Osuna inició en su intendencia. Las condiciones serán garantizar el libre acceso y circulación al espacio público y al río y “respetar el patrimonio arquitectónico y cultural”. Y esto deberá “desarrollarse en sinergia con la labor educativa de la Escuela Técnica N° 100”, que tiene orientación en labores náuticas.

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Mariana Melhem, delegada en Entre Ríos de la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos, trabaja en el tema, aclara que aún no está definido el destino y sostiene que se debe preservar el patrimonio. Oscar Barbieri, secretario general del Sindicato de Dragado y Balizamiento de Paraná, considera que debe hacerse foco en el trabajo, en la educación y en la ciencia. Walter Musich, docente e investigador de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), sostiene que todavía es posible que el puerto vuelva a funcionar como tal, pero advierte que para esto debería permanecer en la órbita del Estado nacional. La diputada Osuna enfatiza que “de ninguna manera” va a contribuir a que el destino sea “un Puerto Madero”.

Secretos portuarios

Dentro del conjunto arquitectónico del puerto hay elementos claves para el patrimonio inmaterial y material, explica a UNO la arquitecta Mariana Melhem, reconocida por sus investigaciones en la temática. “Desde el punto de vista inmaterial se encuentran ciertas tradiciones que tienen que ver con la relación entre la ciudad y el río, donde la actividad portuaria es fundamental y ha definido su rol. No es un dato menor que Paraná ha tenido tres puertos: Puerto Viejo, Bajada Grande y Puerto Nuevo”, comenta.

Un aporte importante de la terminal fluvial paranaense es lo que construyó en su entorno, porque en su momento, hasta las primeras décadas del siglo XX, allí no había nada. Es por ello que se considera que “el puerto fue constructor de ciudad”, es decir, allí se fue configurando un área urbana que después fue un barrio. También fue protagonista de la construcción de la costanera baja en la década del 30 y le proporcionó a la capital provincial aportes que dan cuenta del patrimonio inmaterial que está en juego, como oficios, saberes fluviales específicos e historias de vida.

“Por otra parte, dentro del conjunto hay ciertos elementos claves que son parte del patrimonio material; no solo lo arquitectónico sino también elementos náuticos que fueron fabricados allí, en los propios talleres. Es el caso de los amarres y señalizaciones que tienen el sello de los talleres locales”, dice Melhem. Efectivamente, el sello MOP, por Ministerio de Obras Públicas, está presente en todo el espacio y solo basta prestar atención para verlos entre la vegetación que le gana al agua en la costa.

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La situación actual del Puerto Nuevo de Paraná, además del abandono, está caracterizada por los efectos de la bajante

La situación actual del Puerto Nuevo de Paraná, además del abandono, está caracterizada por los efectos de la bajante

En cuanto a las obras de arquitectura, sobresale el edificio principal del Distrito Paraná Medio, que “tiene valor en sí como la pieza representante del conjunto, pero que también en su interior guarda una documentación que es única para la ciudad y para el país también”, expresa la arquitecta. Se refiere a un acervo documental, cartográfico y fotográfico muy importante, que incluso está guardado en muebles de gran valor.

En el entorno hay otros edificios destacados como el de Prefectura, la Aduana (hoy sede de la AFIP) y la actual Casa de la Costa. Dentro del espacio delimitado por las rejas, Melhem menciona uno de los galpones que está “vaciado totalmente”, donde aparentemente en un momento estuvo la usina del puerto, y el edificio de la antigua Escuela 100, muy característico de una época y que se puede identificar en las fotos históricas.

También están elementos como el semáforo, que se eleva en el borde del río, y la sirena, que pasa casi desapercibida sobre el edificio principal. “La sirena era la que llamaba al trabajo en el puerto y cada 31 de diciembre, sonaba para anunciar que empezaba el nuevo año. Era un sonido característico del barrio y por eso tiene que ver también con lo inmaterial”, valora.

Junto a la dársena pueden verse los muelles, en muy mal estado, tanto la parte de hormigón como lo poco que queda de madera. Las embarcaciones herrumbradas, junto a galpones sin uso, completan un paisaje donde es difícil imaginar que antes allí llegaron a trabajar unas 3.000 personas, amarraban buques de carga y la gente se agolpaba para subir a un barco que los transportara por el río hasta Buenos Aires o hasta Paraguay.

El puerto concentraba todas las actividades propias del distrito Paraná Medio de Vías Navegables. El puerto concentraba todas las actividades propias del distrito Paraná Medio de Vías Navegables.

“Lo que para mí tiene relevancia es el sector que se conocía como astillero, que está compuesto por un galpón grande y dos pequeños que tienen ladrillo a la vista y aberturas metálicas. Está frente a la dársena, con la rampa donde se subían las embarcaciones”, rescata la especialista.

“Nadie piensa que esto tiene que ser una ruina y no pueda hacerse nada. La condición es reconocer todos estos valores. Cualquier obra que se quiera hacer no puede desconocer que eso es el puerto y tiene que tener ciertas referencias que no se pueden perder”, sostiene, y concluye: “Se está estudiando el destino, cómo se va a hacer y cómo se va a administrar. Está claro que se garantizará el acceso público a la costa, que no puede ser privatizado, ni cerrado al uso y el disfrute del público”.

Los trabajadores proponen un astillero

“Estamos en un diálogo constructivo permanente con la Municipalidad, con algunos de los legisladores nacionales y con la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de la Nación”, afirma Oscar Barbieri, secretario general del Sindicato de Dragado y Balizamiento, entidad que busca defender sus legítimos intereses en este proceso, en función de preservar las fuentes de trabajo de las 36 personas que se desempeñan en la actualidad o incluso ampliarlas.

“Nosotros tenemos una mirada que apunta al trabajo y la producción con agregado de valor, en pos de generar fuentes genuinas y sostenidas de empleo digno y de calidad, y que aporte a densificar la matriz productiva de Paraná, Entre Ríos y nuestra Nación”, argumenta. En este sentido, los trabajadores tienen un proyecto que fue presentado en 2013, que propende al desarrollo de la industria naval fluvial, con la instalación de un astillero de pequeñas y medianas embarcaciones y de una guardería náutica modelo. La Escuela Técnica N°100, única con título de validez nacional en construcciones navales y con nuevas instalaciones sobre la calle Claudio Fink, cumpliría un papel importante en ese esquema.

“Queremos que el predio tome una dinámica diferente, que esto sea un lugar de formación para muchos jóvenes para su inserción laboral y de reinserción de adultos, en alianza con algunos integrantes de los movimientos sociales que requieren de lugares de inserción laboral”, expresa Barbieri.

El proyecto reconoce también el aspecto turístico y la posibilidad de una propuesta cultural. El sindicalista acepta que es necesaria la integración urbana, pero siempre teniendo como eje principal el “enfoque hacia el trabajo y la producción, la educación, la ciencia y el desarrollo tecnológico''.

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“Queremos que se le pueda prestar más atención a nuestro río Paraná, aprovechando un conocimiento adquirido a lo largo del tiempo que tienen algunos hombres y mujeres que aún están dentro nuestra repartición”, menciona, antes de anunciar que próximamente presentarán un plan director al Ministerio de Transporte para el dragado y el balizamiento de Santa Fe hacia el norte, donde retomaría especial importancia la delegación Paraná Medio.

“El camino es el diálogo respetuoso y constructivo, atentos a los roles y responsabilidades de todos los involucrados. Más allá del lugar singular en un momento dado o del pensamiento individual que se pudiera tener, tenemos que poner encima de todo lo que sea beneficioso para toda la sociedad paranaense. Es desde este lugar que entendemos y reiteramos que queremos una propuesta que integre principalmente el aporte de nuestra repartición en materia de dragado y de estudios del río, la educación, la ciencia, el desarrollo tecnológico, con una conjunción y sinergia de los aspectos vinculados a la cultura, el turismo y la integración urbana”, resume.

La posibilidad de un puerto

“El destino de la transferencia no está para nada claro”, se lamenta Walter Musich, docente e investigador de la Facultad de Trabajo Social de la UNER, quien desde hace una década trabaja en proyectos de investigación sobre Puerto Nuevo y ha sido autor y coautor de más de 20 publicaciones nacionales e internacionales sobre el tema. “Dicen que es para desarrollo urbano. No se especifica que esto dialogue con la posibilidad de la reactivación de alguno de los espacios portuarios que al día de hoy podrían seguir teniendo importancia”, sostiene.

Para el profesor de Historia, hay “una enorme similitud” con los proyectos de los años 90, en referencia a las privatizaciones del menemismo. En su opinión personal, en aquella década costó mucho retener en el Estado nacional las áreas portuarias y avanzar con la transferencia al municipio sería repetir lo hecho con los trenes. “Quitarle a la Nación esas áreas es un proceso irreversible. Ya lo vivimos con los ferrocarriles: sobre las trazas se han hecho urbanizaciones espontáneas, se han regalado tierras y destruido las vías y han muerto pueblos. Quitarle las áreas portuarias a la Nación significa perder la oportunidad de generar un nuevo proyecto de administración del río y servicios que la Nación nunca debió abandonar, como el dragado, el balizamiento y la cartografía. Estas acciones se podrían seguir haciendo desde el puerto de Paraná y podrían seguir siendo una fuente de trabajo y un espacio para actividades acordes a lo que fue el espacio portuario”, propone.

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La Escuela 100, modelo por su orientación en construcciones navales.

La Escuela 100, modelo por su orientación en construcciones navales.

Musich remarca que es posible reactivar el puerto para el transporte vinculado a las economías regionales. Que también es factible concretar un viejo proyecto de las universidades de un polo científico para el estudio del río, la fauna ictícola y el ambiente.

“Nadie tiene la nostalgia de que vuelva a ser lo que fue, que reciba barcos de alto calado, por ejemplo; pero recuperar un patrimonio inmueble y la identidad de un barrio que se resiste a abandonar su relación con el puerto, para los nuevos requerimientos que el conocimiento del río requiere, podría ser perfectamente factible. No llevar oficinas públicas al borde del río y menos entregarlo a especuladores inmobiliarios que jamás van a apostar al desarrollo social”, dice, y advierte: “Tenemos un espacio muy sensible allí que correría peligro, que es Puerto Sánchez”.

Razones para dimensionar el esplendor y entender la decadencia

Las investigaciones que conduce Walter Musich en la UNER reconstruyen la historia de Puerto Nuevo desde los estudios previos a la construcción y la colocación de la piedra fundamental, hasta tiempos recientes con la indagación de la relación puerto-ciudad. En base a ese trabajo, Musich destaca que la actividad fundamental derivó de haber sido la cabecera del Distrito Paraná Medio de la Dirección Nacional de Vías Navegables del Ministerio de Obras Públicas, que abarcaba desde Rosario hasta el sur de Corrientes. Había alrededor de 3.000 empleados, en tierra y embarcados. El llamado “Edificio del Ministerio” era la sede donde se atendían todos los temas vinculados con balizamiento, dragado, cartografía fluvial, obras, mantenimiento y el resto de las operaciones fluviales. Además en el barrio estaban radicadas la Aduana, la Prefectura, las agencias navieras, areneras y otras dependencias.

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Una imagen del puerto en la década del 30, en plenitud de operatividad.

Una imagen del puerto en la década del 30, en plenitud de operatividad.

Por otro lado, a diferencia de los otros dos puertos que tuvo la ciudad, Puerto Viejo y Bajada Grande, fuertemente ligados a la exportación, el Puerto Nuevo se caracterizó más por el cabotaje. Es así que en su entorno albergó la cabecera de la balsa de automóviles que hacía el trayecto Paraná-Santa Fe –desde 1929 hasta la construcción del túnel, estaba ubicada donde hoy se encuentra la Escuela de Aerobismo– y fue estación de “La Carrera”, como se denominaba al servicio de buques tipo crucero que navegaban entre Buenos Aires y Paraguay.

Es así que, en base a fuentes documentales y testimoniales, Musich identifica tres momentos que marcan el inicio de la decadencia que hoy es evidente. Uno de ellos es la construcción del Túnel Subfluvial, a partir de la cual disminuyó el transporte de pasajeros a través del río y, en consecuencia, comenzó a mermar la operatividad de la terminal fluvial local.

En sus mejores épocas, 3.000 personas trabajaban en la estación fluvial paranaense. En sus mejores épocas, 3.000 personas trabajaban en la estación fluvial paranaense.

Por otro lado, los testimonios referencian que el puerto empezó a tener progresivamente recortes importantes de trabajadores a partir de la dictadura cívico militar, si bien luego hubo distintas intenciones de reactivación de distintas áreas. Finalmente, fue con el proyecto neoliberal de los 90 que hubo drásticamente una caída de las actividades. “Ahí empezó la etapa del abandono que hoy se observa. El proceso privatizador implicó la transferencia de servicios y de trabajos a privados o la concentración de actividades en otros puertos. La elaboración de cartografía fluvial sufrió un drástico freno. Cuando uno mira los índices, a mediados de los 90 ya no se ve un trazado de mapas hecho por el Ministerio. Al mismo tiempo se le fue quitando al puerto de Paraná el dragado y la atención de los muelles de los puertos de la región, que a su vez cayeron en igual decadencia y obsolescencia, los que no se privatizaron”, repasa.

Además, observa que la decadencia de los puertos está muy vinculada al desguace del servicio ferroviario, ante la importancia progresiva que fue adquiriendo el transporte terrestre. “Los camiones le quitaron el protagonismo a los trenes y a los barcos, en lugar de complementarse los servicios”, sintetiza.

Blanca Osuna: “No es la voluntad contribuir a que se haga un Puerto Madero”

La diputada nacional Blanca Osuna, autora del proyecto, dijo a UNO que “la realidad del puerto de Paraná y lo que significa para los paranaenses y para la historia de la provincia trasciende ampliamente lo que es una definición de transferencia”. Y agregó: “Me preocupa que un tema que nos atañe a todos y a todas, se simplifique a punto tal que se termine distorsionando”.

La exintendenta caracterizó como “una cuestión chicanera” que se diga que “acá se quiere construir un Puerto Madero”. Al respecto aseguró: “En mi caso no está ni la intención ni posibilidad alguna de contribuir a eso. Pero fundamentalmente no es la voluntad”.

Con respecto al proyecto, indicó que todavía no tiene despacho de comisión y que aún no están concluidos los acuerdos necesarios para su aprobación. De todos modos, recalcó que pone claramente como condición garantizar el libre acceso y circulación al espacio público y al río y el respeto al patrimonio arquitectónico y cultural. “Además veíamos que se podía definir más taxativamente una responsabilidad del municipio para definir una superficie a afectar para iniciativas o proyectos que desarrollen los trabajadores que todavía están dependiendo del área de Puertos y Vías Navegables”, agregó.

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 El deterioro de lo que queda de los antiguos muelles constituyen una imagen característica de esta época.

El deterioro de lo que queda de los antiguos muelles constituyen una imagen característica de esta época.

“Esta no es una definición a la que solo arribe un intendente por su lado, el Congreso por otro y los trabajadores por otro. También hay que escuchar las voces de vecinos y vecinas. Hay que acompañar un proceso que sea positivo para todos y todas”, consideró.

“Lo peor que puede pasar es no hacer nada y dejar esto que todos vemos y que es harto evidente que los trabajadores que hoy se desempeñan en el lugar no están en condiciones de revertir por sí mismos”, manifestó.

En ese sentido, subrayó: “Estamos ante un disyuntiva: o las cosas quedan como están y Paraná y también los trabajadores se pierden una importante posibilidad, o podemos conciliar voluntades que efectivamente permitan que se resuelva de manera apropiada lo que significa ese predio integrado por áreas de alto valor histórico y arquitectónico”.

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Blanca Osuna señaló también que a medida que el puerto de Paraná fue dejando de lado su funcionamiento efectivo, la provincia fue definiendo su desarrollo portuario en otros enclaves: Diamante, Ibicuy y Concepción del Uruguay. Defendió incluso su tarea legislativa con proyectos que contribuyeron a ese desarrollo.

Asimismo, recordó que como intendenta definió el borde costero como una consigna válida para la ciudad y gestionó la apertura de las calles que rodean el predio; la recuperación de la draga 402, que estaba abandonada, para el refulado de arena de las playas; la recuperación de la Casa de la Costa y de los dos galpones del puerto, y la exclusión de las confiterías bailables que estaban en ambos lugares.

“Asumiendo que el puerto no va a recuperarse como puerto comercial, veíamos que sí podíamos desde el municipio constituir a Paraná como un puerto turístico, deportivo y de comunicación entre las estaciones fluviales que tiene la provincia para el transporte de personas. Hicimos un ejercicio con Rosario, con Villa Urquiza, con La Paz. Eso, gobierno de Serio Varisco mediante, no tuvo continuidad”, consignó.

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