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Periodismo: un oficio en riesgo

La fecha invita a una reflexión y discusión sobre el presente y el futuro de nuestro periodismo o puede quedar marcada en el almanaque como una efeméride más.

Domingo 06 de Junio de 2021

Se celebra este 7 de Junio el Día del Periodista en la Argentina, en homenaje a la aparición del primer periódico patrio, La Gazeta de Buenos Ayres, fundada por Mariano Moreno en el fragor de la Revolución de Mayo de 1810. Se celebra hoy al “mejor oficio del mundo”, en las palabras que usó para definir al periodismo Gabriel García Márquez, el célebre periodista y escritor colombiano, premio Nobel de la Literatura, que pasó a la eternidad en 2010.

Se celebra un oficio que se vive más que se ejerce; que entrecruza y se inmiscuye en la vivencia cotidiana más allá de las horas de trabajo formalmente entendidas. Un oficio que llama y despierta al deseo, al interés, al compromiso, a la curiosidad eterna y, en algunos casos, hasta a la obsesión. Un oficio que está en riesgo.

Las y los periodistas estamos, en esta coyuntura en particular, en riesgo permanente por el coronavirus. Al menos lo están quienes deben realizar un trabajo inevitablemente presencial, sin la posibilidad del teletrabajo: en los móviles, en los estudios de radio y televisión, en las redacciones. Eso ocurre hace un año y tres meses, desde el arribo de la pandemia al país. Nobleza obliga, yo pude vacunarme días atrás en el Hospital de La Baxada, pero gracias a ser trabajador universitario y en el marco de la masiva campaña de inoculación al personal educativo en Entre Ríos. Soy consciente de que cientos de miles de personas y muchos otros sectores laborales deberían ya haber recibido su dosis. Y creo que la vacuna debería llegar ya a los periodistas. Excepto un puñado de provincias, a nivel nacional el personal de medios de comunicación no fue incluido hasta ahora en el plan de vacunación. La Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatpren) ha pedido con notas al Ministerio de Salud y algunos comunicados que sus afiliados sean considerados esenciales y vacunados. Ojalá el ritmo de llegada de vacunas al país se sostenga y las y los periodistas sean resguardados del riesgo constante con al menos una dosis.

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Periodismo: un oficio en riesgo

Periodismo: un oficio en riesgo

De la circunstancia personal antes mencionada se desprende una apostilla sobre una realidad colectiva: es la necesidad de las y los trabajadores de prensa (y de comunicación en general) de contar con varios trabajos a la vez para alcanzar un umbral económico digno. La degradación no es sólo económica sino también profesional. La tendencia al multitasking –multitareas: hacer de todo un poco- impide la especialización, que es lo que eleva la calidad de la producción.

También ponen en riesgo al periodismo las redes sociales y su lógica: contenido breve, rápido y a montones. Sojuzga la falta de tiempo a un oficio que debe ser plenamente consciente de su tiempo, parafraseando al máximo periodista argentino Rodolfo Walsh. La falta del tiempo es otra zancadilla en el andar que debe recorrer la producción de calidad. Esto no quita que las redes sociales tengan invaluables beneficios para la comunicación, por su alcance y masividad, ni que sean circuitos inferiores a los tradicionales medios. Pero el periodismo se pone en riesgo cuando ellas le dictan qué y cómo tiene que trabajar.

El último gran riesgo del periodismo, hoy, es la llamada ‘grieta’. No deja de afianzarse en la gran prensa argentina la tendencia a alistarse en uno de los bandos políticos en pugna. Es un enrolamiento que en sus casos extremos lleva a sustituir la práctica periodística por la operación mediática, la verdad por la mentira, la información completa por la parcial, el rigor por la inexactitud, y la comprensión por la exaltación. Los ejemplos se ven todos los días en la mayoría de los canales, diales y páginas, salvo por contadas excepciones que conviene buscar y sostener como un paraguas en una tormenta.

La fecha invita a una reflexión y discusión sobre el presente y el futuro de nuestro periodismo que estas líneas apenas atisban, o puede quedar marcada en el almanaque como una efeméride más. Todos estos riesgos suponen desafíos y oportunidades para un oficio, maravilloso, que lleva la reinvención como una condición de sí, sin olvidar los principios y prácticas que lo hacen valioso y esencial para la sociedad.

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