Las elecciones PASO que se realizaron el domingo, dejaron varias enseñanzas y reflexiones, al menos para la dirigencia política, sobre todo nacional. Ya se sabe que Javier Milei fue el candidato más votado, que Juntos por el Cambio con Patricia Bullrich terminó segundo, y en tercer lugar el gobierno nacional con el kirchnerismo y todos los sectores del oficialismo.
Paso 2023: Una foto, un cachetazo y un enojo
Por Javier Aragón
Es claro y evidente que la población votó con bronca, y lo hizo de la peor manera, eligiendo al candidato más polémico. Pero ese presente no debe significar que ahora, los eruditos de la política que existen en los grandes partidos políticos, traten de esconder los fracasos de las continuas gestiones, responsabilizando al electorado de la foto del domingo.
Culpar del resultado a los ciudadanos es fácil, pero esto lleva a ver que no entendieron el mensaje de 2021, con la derrota del Gobierno. Siguieron en la misma, castigando a la gente con más pobreza, inflación, y profundizando un país invivible. La gente no es estúpida, y se dio cuenta cuando la quisieron tomar de estúpida.
El problema es que se votó, tal vez al peor, y al que mejor interpretó el malestar del ciudadano. El desafío será saber si Milei es capaz de repetir esta elección y si está preparado para gobernar.
El Gobierno perdió la oportunidad, y fue castigado en dos elecciones seguidas. Deberán aprender que el mensaje de ese electorado enfurecido no debería cambiar en octubre, por el contrario, tal como van las cosas estaría cada vez más lejos de que voten a los candidatos del oficialismo a nivel nacional.
Juntos por el Cambio perdió votos con respecto a 2021, y no es para menos, porque cuando se lo respaldó hicieron todo lo posible para demostrar que son capaces de destruirse internamente. No disimularon para nada las feroces diferencias y quedaron expuestos como vulgares pretendientes a luchar por cargos, dejando para un segundo plano los graves problemas de la población. El resultado fue lapidario, no se los consideró electoralmente.
La población votó con el bolsillo, con memoria y el corazón, con el padecimiento diario de ser trabajadores pobres, una escala social que no existía en la Argentina. Y que gracias al peronismo se había creado un sector de clase media que podía tener una vida digna sustentada en un trabajo.
El país está lleno de planes sociales, de beneficiarios indigentes y pobres, que desde el Gobierno se apostó a mantener.
El pobrismo es una forma de construcción que está creciendo en varios países del mundo. Este presente en la Argentina nunca antes se había visto.
Un país sin horizonte, con las variables económicas descontroladas, con políticos que improvisaron y tomaron las mismas recetas clásicas del “populismo” para buscar soluciones con parches.
El problema no es la población que reaccionó como reaccionó el domingo, sino la oferta electoral que se propuso por parte de los grandes agrupamientos políticos.
Tendrán que rever las estrategias en poco tiempo, porque si no hacen una severa autocrítica y ponerse en la sintonía del electorado, ya demostró que no tendrá problemas en darle la confianza a un dirigente nuevo de la política que es capaz de hacer cualquier acción, y lo dice, para cumplir con su plan.
El resultado de los pésimos gobiernos kirchneristas y del macrismo dejaron como saldo la llegada de los Milei o los Bolsonaro.
Después será tarde para arrepentirse de los resultados de una o dos elecciones, pero el gran responsable es la dirigencia política que gobernó este bendito país y llevó la pobreza, marginalidad, problemas sociales y económicos a niveles intolerables.
Se habló de 40 años de democracia, perfecto, es muy saludable desde lo institucional, pero como país hubo un gran retroceso por estos dirigentes incapaces y corruptos que nos gobernaron. Se olvidaron de las enseñanzas de los Hipólito Yrigoyen, Juan Perón, Eva Perón y Raúl Alfonsín. Lamentablemente los que vinieron después pulverizaron a una Argentina con presente y futuro y promovieron un país en retroceso.
La población les dio una cachetada, y es de esperar que los despierte, que se enteren de que la sociedad no les dará una nueva oportunidad. O directamente se dedican en serio a ser una alternativa electoral razonable con propuestas creíbles, porque de lo contrario el efecto Milei los llevará por delante. Lo peor es que la gente ya demostró ser capaz de no votarlos.












