En los últimos años, la manera en que las personas ven y cuidan a sus mascotas cambió profundamente, transformándolas en miembros esenciales de la familia. Esta evolución impulsó una mayor dedicación y la búsqueda de servicios especializados que garanticen el bienestar y la felicidad de estos compañeros peludos. Lo que antes era simplemente tener un animal en casa ahora se convirtió en una verdadera relación de amor y compañía.
Mascotas consentidas: un mercado que no para de crecer
El auge de las mascotas como uno más de la familia hizo crecer los servicios: paseos, guarderías, cortes de pelo y limpieza de oído. La tendencia en Paraná
Por Valeria Girard
Mascotas consentidas: un mercado que no para de crecer
Mascotas consentidas: un mercado que no para de crecer
Mascotas consentidas: un mercado que no para de crecer
Mascotas consentidas: un mercado que no para de crecer
Mascotas consentidas: un mercado que no para de crecer
La magnitud del fenómeno se refleja en cifras contundentes. En Argentina, casi el 80% de las familias convive con un perro o un gato y el crecimiento de la tenencia de mascotas impulsó una economía paralela de servicios especializados: guarderías, peluquerías, paseadores y hasta hoteles se multiplican para responder a la demanda de quienes no pueden estar todo el día con sus animales.
En Estados Unidos, la economía de mascotas pasó de 17.000 millones de dólares en 1991 a 157.000 millones en la actualidad. En este país el fenómeno de las guarderías diurnas, conocido como “dog daycare”, se consolidó y el 40% de los dueños lleva a su perro a estos establecimientos al menos cuatro veces al mes. En el Reino Unido, la figura de las “pet sitters” o niñeras de mascotas también gana terreno, y la reputación de los cuidadores se construye a través de recomendaciones y plataformas especializadas. En Argentina, aunque la oferta de estos servicios crece, la regulación aún es incipiente y la accesibilidad limitada.
Del desempleo al "mejor trabajo”
El paranaene Emiliano Páez pasó del desempleo al “mejor trabajo del mundo” sin escalas, así lo siente.
Desde hace diez años es paseador de perros, camina 30 kilómetros diarios por las calles paranaenses y mientras guarda vivo el recuerdo de India, su primera perra paseandera; también de Rocco, cuyos dueños no entendían cómo pasó de ser el animal más rebelde, al más dócil al cabo de unos pocos paseos, también desanda anécdotas sobre sus 70 “clientes peludos” y resalta la figura de Renata, una fox terrier a la que apodan La Jefa, porque con sus siete años y pocos kilos, es la que pone límites a los otros.
“Ella siente que soy yo, juega con los otros pero cuando se pone cabrona es la que manda en la manada”, contó a UNO.
Emiliano disfruta mucho de su trabajo, porque siempre tuvo un vínculo muy especial con los animales.
“No creo que haya muchos trabajos en donde te reciban como me reciben ellos, es algo hermoso porque amo estos animales. Incluso es un golpe duro para mí cuando se mudan, o cuando fallece algún viejito o por la razón que sea ya no los puedo cuidar”, expresó.
Su carrera comenzó de manera inesperada un día cuando, mientras paseaba a su propio perro, una vecina le preguntó si podía pasear el suyo. Lo que empezó con una sola perrita, creció rápidamente mediante el mensaje “de boca en boca” y hoy maneja un grupo de alrededor de 70 perritos.
A diario organiza sus paseos en tres grupos por la mañana y tres por la tarde, y se adapta a las necesidades de cada perro y dueño.
Considera la zona, los horarios solicitados, el temperamento y el tamaño de los animales para formar grupos equilibrados.
Según contó, hay perros “superactivos” que disfrutan corriendo y jugando en el predio del tradicional Patito Sirirí, y otros más retraídos que prefieren olfatear y explorar con tranquilidad.
Si bien suele pasear entre ocho y diez perros a la vez, comentó que la mayoría se acostumbra y funciona bien en grupo.
La “manada” misma ayuda a los recién llegados a adaptarse, y terminan por adoptar la energía del resto, aunque algunos perros no pueden ser soltados por falta de confianza.
Como los recorridos los hace caminando, eso lo limita en cuanto a los espacios a donde puede llevar a los animales. Se mueve en la onza del parque Berduc, por avenida Ramírez, calle Malvinas y el colegio Don Bosco.
En cuanto al perfil de los clientes, aseguró que en su mayoría son mujeres que viven solas en departamentos, trabajan muchas horas y no cuentan con tiempo para pasear sus mascotas, o personas mayores que por cuestiones de movilidad o de salud, no pueden ser ellos mismos quienes salgan con sus perros a la plaza.
¿Quién los cuida en mis vacaciones?
¿Quién cuida a nuestras mascotas cuando salimos de vacaciones? Esta pregunta, que atormenta a muchas familias en distintas etapas del año encontró en Martina Cuello una emprendedora solución.
Estudiante de Licenciatura en Nutrición en Santa Fe, Martina transformó una necesidad personal en un servicio de cuidado de perros y gatos que promete atención exclusiva y resultados visibles.
La idea de este emprendimiento surgió en 2024, cuando la misma Martina se enfrentó a la problemática de dejar a Mora, su perrita, durante sus vacaciones de verano.
Mora, muy apegada a ella, no podía quedarse sola por varios días y aunque una amiga pudo ayudarla, Martina identificó un vacío: la mayoría de las familias recurren a amigos o familiares, quienes, a pesar de su buena voluntad, no siempre pueden ofrecer una dedicación completa.
“Siento que esto va mucho más allá de ir a fijarse si el perrito tiene agua, darle de comer y listo” explicó a UNO Martina Cuello. Para ella, las mascotas “deben tener una atención exclusiva mínimamente durante una hora o dos. Ver que coman, jugar con ellos, conocerlos”.
Esta filosofía es la base de su oferta laboral, que además se adapta perfectamente a sus horarios de estudio.
Martina resaltó la diferencia entre un favor y un servicio dedicado.
A modo de ejemplo contó: “Tuve la oportunidad de trabajar en dos ocasiones con una familia, dueños de Bingo, un border collie y Corchi, una gatita, una vez en el verano y la otra la semana pasada, y ellos quedaron encantados con su servicio tras dos experiencias. Me comentaron que notaron cómo el nerviosismo de sus mascotas disminuyó en relación a otros regresos”.
En el caso de Martina, sus servicios varían entre 4.000 y 5.000 pesos, dependiendo de la zona y la distancia al recorrido de la línea de colectivo 22, que es la que ella utiliza.
Martina también ofrece paseos de mascotas de forma independiente y en este sentido enfatizó: “Pasear a los perritos por lo menos una o dos veces por semana estimula el olfato del animal, le descarga la energía, así que es muy beneficioso para ellos”.
Vale destacar que el sector enfrenta desafíos como la falta de regulación laboral, ya que no está especificado como un trabajo formal, lo que afecta la seguridad social de los paseadores y peluqueros.
Mala predisposición
Por su parte Emiliano hizo referencia a la “mala predisposición” de muchos vecinos hacia los paseadores de perros, quienes a menudo los juzgan y creen que son los responsables de la suciedad en las calles.
“En mi caso siempre llevo bolsa para juntar los excrementos y veo que mis colegas también lo hacen. Me pasó de ir con los perros y las bolsas en la mano y aún así hay personas que me acusan y aseguran que fueron mis perros los que ensuciaron. Le pido a la gente que saca a sus mascotas a pasear que tengan mayor compromiso para que no ensucien los espacios públicos ni las veredas, es una forma de asegurar la buena convivencia”, sostuvo el entrevistado.
Peluquería y guardería canina
Nahir y Tomás dirigen La Manada, una peluquería y guardería canina con enfoque hogareño ubicada en calle Soldado Bordón 1560 de Paraná.
“La característica principal de nuestra guardería es que no utilizamos caniles, porque queremos que ellos se sientan como en casa”, contó Nahir.
Durante el día, los perros tienen acceso a un patio cerrado para jugar y recrearse y por la noche duermen dentro de la casa en áreas comunes como el living, la cocina o el comedor. Los requisitos para la estadía incluyen que el perro sepa sociabilizar bien con otros y tenga las vacunas al día. Se solicita a los dueños que traigan el alimento de sus mascotas y aunque pueden pedir que traigan una manta o cucha, La Manada también las proporciona.
“Durante la estadía, se envían fotos o videos diarios a los dueños que lo solicitan. Además, cuentan con un servicio veterinario tercerizado para cualquier eventualidad y en verano, si el dueño lo permite, los perros pueden disfrutar de una pileta”, contó Nahir a UNO.
Un paso crucial antes de aceptar a un perro en la guardería es una “primera impresión”: si se planea con tiempo, los dueños y el perro visitan la casa para que el animal conozca el lugar y sociabilice con los perros de Nahir, “los de La Manada”, quienes son clave para determinar si el nuevo integrante es apto para el grupo. En cuanto a la peluquería los baños y cortes dependen del tamaño y el tipo de pelo del perro , ya que no a todos se les corta el pelo.

















