La institución, símbolo de la comunidad, conmemorará su historia el 5 de mayo con un acto central y múltiples actividades abiertas al público. En la localidad de Conscripto Bernardi, en el departamento Federal, hay una escuela que no solo educa: construye identidad, memoria y comunidad. La Escuela Primaria N°48 Conscripto Bernardi de Jornada Completa se prepara para celebrar sus 100 años de vida hoy, bajo el lema “Cien años sembrando futuro, un siglo de compromiso con la comunidad”.
La Escuela N°48 Conscripto Bernardi celebra este martes su centenario
La escuela entrerriana cumple 100 años sembrando futuro en Entre Ríos. Su actual directora Ana María Olivera habló de la fecha.
La historia de la Escuela
Fundada un 1926 como Escuela Nacional N°85, la institución es hoy un verdadero emblema de la educación pública entrerriana. Su historia está marcada por el crecimiento sostenido, el esfuerzo colectivo y el compromiso de generaciones enteras que pasaron por sus aulas.
Los orígenes de la escuela se remontan al 3 de mayo de 1926, cuando la docente Encarnación Jiménez Rodríguez recibió la casa destinada al funcionamiento del establecimiento. Apenas dos días después, el 5 de mayo, comenzaron las clases con 41 alumnos, dando inicio a un camino que no se detendría.
El crecimiento de la matrícula obligó a trasladar la escuela en varias oportunidades durante sus primeras décadas. En 1948, un hecho clave marcó su consolidación: la donación de una hectárea por parte de Juan Schonfel, terreno donde se construiría el edificio propio que fue inaugurado en 1951.
A lo largo de los años, la institución fue sumando hitos fundamentales: en 1971 se creó el Jardín de Infantes. En 1973 se incorporó al programa de Escuelas Experimentales de Promoción Comunitaria, adoptando la modalidad de jornada completa. En 1977 se le impuso el nombre “Conscripto Bernardi”. En 1978 dejó de ser escuela nacional para convertirse en la actual Escuela Provincial N°48.
Cada uno de estos momentos refleja una evolución constante, siempre en sintonía con las necesidades de su comunidad
De cara al centenario, la institución organizó una serie de actividades que buscan no solo conmemorar su historia, sino también fortalecer los vínculos con quienes formaron parte de ella.
Las celebraciones incluyen: este martes martes (desde las 8.30): responso en el cementerio local. Este miércoles (desde las 10): acto protocolar con la presencia de la Banda de la Policía de Entre Ríos. Y este sábado (a las 21): cena show bailable en el salón escolar.
La convocatoria es amplia: ex alumnos, ex docentes, directivos, familias y vecinos están invitados a reencontrarse con la historia viva de la escuela.
Fundada en 1926, la institución tuvo importantes hitos hasta ser escuela provincial.
En el marco de este aniversario tan significativo, la actual directora, Ana María Olivera, expresó el profundo valor que representa este centenario: “Es un orgullo para mí estar compartiendo junto al personal docente, no docente, los alumnos y las familias el centenario de esta hermosa escuela. Esta fecha no es solo un aniversario, es la validación de una trayectoria colectiva”.
La directiva remarcó además el sentido comunitario de la celebración: “Actúa como un punto de encuentro entre exalumnos, exdocentes, actuales maestros, vecinos e instituciones, fortaleciendo los lazos entre la escuela y la comunidad”.
Y destacó el valor de mirar hacia adelante: “Este centenario no es solo recordar, sino también renovar las metas y soñar la escuela para los próximos años. Celebrar cien años de educación refuerza el compromiso social con la enseñanza pública, pero sobre todo con la formación de ciudadanos”.
La Escuela N°48 no es solo un edificio ni una institución educativa: es un espacio de pertenencia, de historias compartidas y de construcción colectiva. Durante un siglo, fue testigo del crecimiento de la localidad, acompañando a cada generación en su formación.
Hoy, a 100 años de aquel primer día de clases con 41 alumnos, la comunidad educativa se prepara para celebrar no solo el pasado, sino también el futuro que sigue construyéndose en cada aula. Porque en Conscripto Bernardi, la escuela no solo enseña: siembra futuro.














