Paraná, como muchas otras ciudades es el fiel reflejo de la falta de planificación por donde se lo mire. Y tal vez, sea una buena oportunidad para tratar de revertir este proceso, que los precandidatos a lo que sea, asistan, escuchen y traten de entender qué diablos significa planificar. Esto se debatirá y analizará entre el viernes y el sábado en las jornadas organizadas por el Colegio de Arquitectos que se desarrollarán en esta capital.
Cómo cuesta planificar y ordenar una ciudad
Por Javier Aragón
Faltan espacios verdes. Proliferan edificios y construcciones sin criterios ni planificación.
En nombre de políticas y recetas populares y demagógicas, en esta ciudad se permitió lo que la letra fría de una normativa prohibía. Y de esa manera, hoy es tan normal como absurdo, a causa de las repetidas crisis sociales, que numerosas personas decidan levantar sus casas o precarias viviendas a la vera de los arroyos o zonas privadas y fiscales.
Esto, obviamente es un mal de la Argentina, el de permitir que se ocupen terrenos en nombre de la igualdad de derechos a cambio de algún voto para las elecciones.
En esta ciudad, se construyeron viviendas sobre las mejoras que se ejecutaron en los cursos de aguas, y los más corajudos, con el consentimiento de las autoridades, levantaron las casitas sobre las vías del ferrocarril, dando certeza al desorden existente.
Uno siente envidia cuando va a Cerrito, Crespo, Villa Libertador San Martín, Oro Verde, por decir algunas de las tantas localidades en las que se tomó en serio el tema de la urbanización y desarrollo de la ciudad.
Con el pretexto y viveza criolla se autorizaron emprendimientos urbanos sobre la costa del río, violando la propia normativa, e incluso, se denunció por parte de grupos ambientalistas, al extremo que la propia justicia diera vía libre a la construcción de proyectos de edificios en zonas muy polémicas.
En todos estos proyectos, donde se jugaron no solo temas ideológicos, políticos, sino más bien económicos, se pudo borrar con el codo lo que se había to con la mano. En ese desatino, nos enteramos un tiempo atrás que una parte del Parque Urquiza, había logrado la autorización oficial para que avanzara con distintos proyectos urbanísticos y de desarrollo inmobiliario.
La capital entrerriana es tan uniforme que revela en el tiempo que casi no hubo políticas de Estado en lo relacionado al sistema de movilidad urbana, la salud ambiental o el impacto del no tratamiento en arroyos o cursos de aguas que existen por doquier en la ciudad.
Hace poco tiempo, se dio el insólito hecho que un gran predio ubicado en cercanías del aeropuerto de Paraná, se iniciara el proceso de loteo.
Se lo promocionó por todos lados, se colocó cartelería, e incluso hubo varias personas que se encuentran muy afectadas por la escasa posibilidad de poder construir en la ciudad, la tomaran como una opción válida.
Lo cierto es que el tiempo pasó, algo así como 10 años, y el proyecto quedó parado, porque parece ser que el terreno no tenía todos los “papeles” o los que lo habían autorizado, les faltó la documentación de respaldo. En síntesis, varias de esas familias, entendieron que prácticamente perdieron el dinero.
Temas delicados, sensibles como la vivienda, se entrecruzan con necesidades reales de la población, y si a semejante déficit no se impone una política clara, los vivos de siempre podrán tener el camino libre para realizar todo tipo de tropelías.
Para las próximas elecciones, por lo que estamos viendo, hay una gran oferta electoral, mucho interés de distintos dirigentes en poder tener un cargo en el Estado, ya sea en la Municipalidad o Concejo Deliberante. Y si bien, en estas campañas nos hemos acostumbrado a los políticos hablar de transformación, desarrollo, igualdad, derechos y otras bellas frases que quedarán en la campaña, pocos hablan de cómo se debe desarrollar de modo equilibrado y sustentable la capital provincial.
En estos años fue tan grande la anarquía, que por el momento no se pudo desarrollar el servicio ferroviario hacia Oro Verde, sencillamente porque sobre los rieles se construyeron viviendas.
En definitiva, planificar, ordenar, políticas de Estado, continuidad, no deberían ser palabras utópicas.













