Con precios que no alcanzan a cubrir los costos de producción, un consumo interno deprimido, dificultades para exportar, y una industria del jugo que paga poco y con fuertes demoras, los productores de citricultura de Entre Ríos aseguran que la actividad se encuentra en una situación límite.
Citricultura: afirman que "vender una naranja cuesta más de lo que pagan"
Los productores de Entre Ríos aseguran que la citricultura se encuentra en una situación límite en la provincia.
José Flurin, productor citrícola e integrante de la Asociación de Productores y Empacadores de Federación, habló del presente de la citricultura.
Los problemas de la citricultura
“Arrancamos la temporada trabajando muy por debajo del costo de producción”, resumió José Flurin, productor citrícola e integrante de la Asociación de Productores y Empacadores de Federación.
Según explicó, actualmente producir un kilo de fruta demanda entre 130 y 135 pesos, mientras que el productor recibe apenas de 80 y 85 pesos por kilo. Es decir, el valor de venta es 35% inferior a los costos.
“Hoy el mercado no está pagando más de 80 pesos el kilo. Nos está quedando eso”, indicó Flurin, quien atribuyó la situación principalmente a la caída del consumo.
“La economía está parada. No hay consumo y nosotros vendemos postre. Todo va a depender de cómo se active la economía de aquí a fin de año”, señaló.
La crisis golpea especialmente porque la naranja y otros cítricos compiten dentro de los gastos prescindibles de las familias. “Creo que cualquier familia primero compra para comer y después para el postre”, razonó el dirigente.
La situación también genera interrogantes sobre la formación de precios. Mientras el productor recibe poco más de 80 pesos por kilo, en las verdulerías la fruta puede superar los 2.000 pesos.
“¿Cómo puede ser que una persona pague 2.000 o 2.500 pesos un kilo de naranja? ¿Dónde está todo ese desfasaje?”, se preguntó Flurin, quien consideró que la cadena acumula costos sin que ninguno de sus integrantes obtenga rentabilidades extraordinarias.
A la debilidad del mercado fresco se suma la crisis que atraviesa la industria procesadora. El precio internacional del jugo concentrado cayó hasta rondar los 2.000 dólares por tonelada y las ventas avanzan lentamente.
“Las fábricas no están pudiendo posicionar el jugo. Vienen lentas las ventas y por ende los pagos se han atrasado”, explicó el productor. Según relató, existen establecimientos que todavía adeudan fruta entregada durante la campaña pasada. “Hay fábricas que tienen una demora de un año de pago atrasado hacia el productor”, afirmó.
Esa situación deja a los citricultores atrapados en una ecuación imposible. Para enviar fruta a la industria deben afrontar inmediatamente los costos de cosecha y flete, sin saber cuándo cobrarán.
“Necesitás gastar en cosecha y en flete sí o sí en el momento para una fruta que no sabés si la vas a cobrar dentro de un mes, dos meses o dentro de un año”, describió.
Como consecuencia, muchos productores prefieren vender la fruta para consumo fresco, aun cuando los precios no cubran los costos. Otros directamente comienzan a dejar parte de la producción en las plantas porque no encuentran una salida económicamente viable. El panorama se vuelve aún más complejo al analizar la estructura de costos. Flurin explicó que algunos insumos clave registraron fuertes aumentos medidos en producto.
“El año pasado con un bin de fruta comprábamos entre 130 y 135 litros de gasoil. Hoy con un bin no compramos más de 20 litros”, ejemplificó.
También mencionó el caso de la urea, fertilizante fundamental para la actividad. “El año pasado pagábamos entre 550 y 600 dólares la tonelada. Este año anduvo entre 1.000 y 1.100 dólares. Ahora bajó a 750, pero seguimos altos para los márgenes que tenemos”, detalló.
Con semejante escenario, la continuidad de muchas explotaciones comienza a estar en riesgo. Flurin aseguró que existen productores que ya tuvieron que desprenderse de activos para seguir adelante.
“Hay casos concretos de gente que ha vendido propiedades, algún tractor o parte de lo que tenía para sostenerse y seguir apostando”, reveló.
Otro factor: el clima
En muchos casos se trata de productores que vienen arrastrando varios años de pérdidas agravadas por heladas y granizadas. “Hay productores que hace dos o tres años que vienen golpeados por el clima”, explicó.
La preocupación también alcanza al futuro inmediato. En agosto comienza el período de inversiones para la próxima campaña y muchos productores desconocen de dónde saldrán los recursos para continuar trabajando.
“No sé cómo vamos a hacer o de dónde va a salir la plata para arrancar la campaña que viene”, admitió en diálogo con Bichos de campo.














