Inflación

Cada vez más familias caen en una espiral de endeudamiento

El golpe al bolsillo que genera la inflación hizo crecer el nivel de endeudamiento. Muchos sacan préstamos incluso para comprar comida

Miércoles 30 de Marzo de 2022

Cada vez cuesta más llegar a fin de mes y esto empuja a numerosas familias a una espiral de endeudamiento para sostener el consumo, ya no solo realizando la mayoría de las compras periódicas con tarjeta de crédito, sino además sacando adelantos a través de los bancos o tomando préstamos, aun cuando el recargo o el interés termina abultando el importe final a pagar.

En ese caso, el alivio al bolsillo es solo momentánea, y las deudas terminan engrosando el problema de la falta de efectivo.

Manuel Quintana, referente de una mutual de Paraná, contó a UNO que la demanda de préstamos creció un 20% en los últimos meses, y aumentaron las consultas de interesados, que en muchos casos no pueden acceder al crédito debido a su nivel de endeudamiento. “La demanda es continua, y este mes se incrementó. El tema es que la gente está terriblemente endeudada, y si hace un año atrás tenía la tarjeta al tope, hoy en día ya la dejó de pagar, porque la inflación les consumió todos los recursos”, observó.

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El endeudamiento crece en los hogares argentinos.

El endeudamiento crece en los hogares argentinos.

Asimismo, manifestó: “El problema que estamos viviendo en la Argentina es la terrible inflación, que es la que provoca esta situación y hasta el atraso en los pagos, porque la morosidad aumentó entre un 30% y un 40%. La gente paga mucho menos que antes, o paga lo que puede”.

“A la vez recorre muchos lugares para ver si le prestan dinero cuando en un local le dicen que no. Esto hace que ocurran tantas estafas, ya que alguno les ofrece una salvación y se aprovechan de la necesidad”, agregó.

Quintana aclaró que en la mutual en la que presta servicios otorgan préstamos “chicos”, de hasta 20.000 pesos, y evaluó: “Hoy cuando alguien va al supermercado gasta entre 4.000 y 5.000 pesos en comida y esos 20.000 pesos se van enseguida. En una salida a comer afuera hay que destinar como mínimo 1.500 pesos por persona; a una cerveza que en el supermercado vale 150 pesos, te la cobran 400 o 500 pesos, mientras los salarios quedaron estancados”.

En este marco, también comentó: “Aparte la gente saca cada vez menos monto porque no les da el margen, debido a que ya está endeudado. Si a alguien antes les dábamos 10.000, ahora le podemos otorgar un préstamo de 4.000 pesos, por dar un ejemplo”.

Por otra parte, mencionó: “Si alguien se endeudó en 36 meses o en 24, a los dos meses va corriendo a ver si pueden ver si pueden ampliar ese monto”.

Con respecto al destino de los créditos que solicitan, aseguró: “En este momento saca para comer. La gente tiene una especie de escala de prioridades en la que incluye en primer término la comida, después paga el celular para que no se lo corten, y la luz, pero después nada más”.

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“Lo que veo es una caída de la clase media a una más baja; y una clase alta que se está cuidando un poco más. Esto no va a cambiar y la perspectiva es que siga habiendo mayor endeudamiento porque la inflación no para, y los aumentos nominales siempre van detrás de la inflación y no alcanzan para que alguien pueda recuperarse”, analizó.

A su vez, indicó que entre las personas que van a solicitar un préstamo actualmente hay muchas que nunca antes se endeudaron: “Va más gente a pedir préstamos que la que iba antes, y es como que cada vez van cayendo más, incluso están quienes dijeron que nunca iban a sacar un crédito, pero les llega la factura de la luz con el 20% de aumento y se le sumaron 15.000 pesos y por lo menos un pequeño préstamos los ayuda a pagar este servicio”.

En este sentido, señaló: “Hoy los préstamos, que antes se sacaban para arreglar la casa o darse un gusto, hoy por toda esta situación de que no se pueden otorgar montos mayores, pasaron a ser una ayuda. Ya no existen los préstamos para cambiar el auto, excepto quizás para un profesional que junto con su pareja son ordenados y disponen de un margen; pero en general si se tiene dos hijos, son 200.000 pesos se le van en el mes y es más difícil que vayan a sacar un préstamos con una cuota mensual importante con este fin”.

La trampa de las cuotas

En la actualidad las tasas de interés subieron por disposición del Banco Central y esto tiene un fuerte impacto sobre la tasa nominal anual en créditos y financiaciones con tarjetas para quienes hacen un pago mínimo: el tipo de interés hoy ronda el 51%.

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Llegar a fin de mes es cada vez más difícil.

Llegar a fin de mes es cada vez más difícil.

En este marco, a muchos de los usuarios del sistema bancario les ocurre que al abultarse la deuda con las tarjetas o con otros préstamos, les queda comprometido el nivel crediticio y por ende se les hace cada vez más difícil acceder a un crédito en este tipo de entidades, por lo que terminan cayendo en locales financieros que ofrecen préstamos con tasas más altas, ya que no están regulados justamente por la ley de entidades financieras.

Inclusive, desde un sistema más informal desde hace años se otorgan préstamos efectuándolos con tarjetas de crédito en cuotas, cual si fuese una compra, por lo que esto depende del saldo disponible de cada destinatario, y termina devolviendo más del doble: por ejemplo, se puede acceder a 1.000 pesos y devolverlo en 12 cuotas de 175 pesos, por lo que se terminan reintegrando 2.100 pesos; o sacar un crédito de 30.000 pesos pagándolo en 18 cuotas de 3.833 pesos, por lo que se acaba devolviendo 68.994 pesos, es decir, 38.994 pesos más de lo que se recibió.

Lo alarmante es que, lejos de destinarse el dinero de un préstamo para darse un gusto, cambiar el auto, refaccionar la casa, viajar y demás, son cada vez más las personas que recurren a esta opción para pagar cuentas contraídas con anterioridad, arreglar alguna rotura imprevista del auto que precisa el grupo familiar para trasladarse a trabajar, afrontar costos que ocasiona alguna enfermedad inesperada, o cumplir con determinada obligación mensual de rutina porque la plata no les alcanzó y ya no saben qué más hacer.

La esperanza que alberga la mayoría es que podrán resolver su situación de algún modo a corto o mediano plazo, pero todo se torna cuesta arriba al caer en una espiral de endeudamiento constante.

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