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Bajante. El análisis del comportamiento del río Paraná y sus fluctuaciones

Bajante: "Estas situaciones extraordinarias se dan cada 30 o 40 años"

El reconocido investigador, Carlos Paoli, explicó que tanto las bajantes como las crecidas son "caras de una misma moneda" e hizo un repaso histórico.

Sábado 26 de Junio de 2021

La histórica bajante que registra el río Paraná no es un fenómeno sin precedentes, al menos desde que en el país se llevan los registros. “Lo que más llama la atención es que se da cada 30 o 40 años”, explicó el ingeniero Carlos Paoli, docente e investigador del Departamento de Hidrología General y Aplicada y de la FICH desde el año 1972.

Paoli sostuvo que tanto las bajantes como las crecientes “son caras de una misma moneda” y son situaciones “extraordinarias”.

“Estamos ante una bajante del río Paraná que es preocupante por los valores que ha alcanzado y los valores que va a alcanzar. De todas formas debemos decir que existen en la historia del río, desde principio del siglo pasado, situaciones de bajante similares a esta e inclusive más pronunciadas. De todas formas lo que ha pasado y lo que más impacta y lo que más llama la atención a la gente es que una situación de este tipo no se registraba desde finales de los años 60. O sea los años 1968, 1969 y 1970, se dio una situación de bajante de tres años consecutivos, 71 inclusive fue un año de aguas bajas, y después de esa situación hubo un período húmedo en el cuál la característica del río fue la grandes crecidas. La de 1983, la de 1992 y 1998 y prácticamente no hemos olvidado de las bajantes. Son la otra cara de una misma monea, en la otra cara tiene la crecida del río. El río tiene sus fluctuaciones en grandes bajantes como en grandes crecidas que suceden cada tantos años que son situaciones que se llaman extraordinarias porque el período de retorno donde pueden presentarse estas situaciones es de más de 30 o 40 años que es lo que más llama la atención”, explicó el investigador del Instituto Nacional del Agua.

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El mirador. Desde la Cuesta de Izaguirre se ve el lecho del río entre las dos islas enfrente a la capital. 

El mirador. Desde la Cuesta de Izaguirre se ve el lecho del río entre las dos islas enfrente a la capital.

Paoli adelantó que las previsiones para el corto plazo no son alentadores y advirtió que el mes que viene el río estará en una situación “similar” a la de 1969.

“Los estudios del agua los hace el Instituto Nacional del Agua a través de sus sistema de alerta hidrológico y los avisos de corto plazo, el último fue emitido el martes tiene pronóstico para el 29 de junio y para el 6 de julio donde en Paraná tiene un valor de 15 centímetros por debajo del cero para el 29 y de 27 cm por debajo del cero para el 6, con lo cual estaríamos ya en situaciones similares a la del año 69”, explicó el exdirector del Centro Regional Litoral.

El docente que recibiera el título de Profesor Honorario de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) explicó los motivos de la bajante tan pronunciada y adelantó que de acuerdo a los antecedentes históricos “es probable” que tengamos un año más de bajante.

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“Este fenómeno tan pronunciado, al igual que los otros anteriores que yo refería anteriormente, está fundamentalmente determinado por el régimen de lluvia que se produce en la cuenca de aportes. Nuestras localidades están ubicados en el tramo medio del Paraná que comienza a la altura de Resistencia y Corrientes donde se une el río Paraná superior con el Paraguay. Entre ambas cuencas suman una superficie 2 millones de kilómetros cuadrados. Para tener una idea, los límites de la cuenca superior del río Paraná tocan en el borde las localidades de San Pablo, Brasilia. Para que la gente tome dimensión de lo que significa esta área de aporte. Entonces las lluvias que se producen en esta zona son las que definen el caudal de agua que va a ingresar al tramo medio. El caudal no depende de las lluvias locales sino de las lluvias en esa enorme área de aporte. Hay un déficit de lluvias en toda esta zona que viene de la primavera de 2019 y es lo que decíamos. Eso muestra que los años críticos de bajante se han dado dos o tres años consecutivos de aguas bajas debido a la falta de lluvia. Esa es la causa principal. Es probable de acuerdo a lo que nos ha mostrado la historia que tengas otro año más de aguas bajas”, subrayó el experto.

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Otro dato relevante que aportó Paoli, es la cantidad de agua que debe ingresar al tramo medio en condiciones y el déficit que genera la situación actual. “Para tener otro dato concluyente en nuestra zona para tener aguas normales el caudal que ingresa en el tramo medio, a la altura de Corrientes-Resistencia, el caudal tiene que ser superior a los 15.000 metros cúbicos por segundo aproximadamente. En este momento están ingresando 7.000 metros cúbicos por segundo. Y tenemos valores históricos que han estado por debajo de los 6.000 o 5.000 lo que puede suceder es que esto puede agravar la situación en nuestra zona”, precisó el investigador sobre la situación.

Para el referente Internacional en Hidrología la situación puede agravarse si las lluvias en la cuenca de aporte sigue siendo deficitaria, aunque advirtió que pueden darse situaciones que logren un aporte transitorio. “En el mediano plazo el peor escenario es que las lluvias sean muy deficitarias de aporte. Según los informes del INA los meses de junio, julio y agosto van a continuar la situación de bajante. Lo que no se puede precisar son valores dentro de ese entorno de escenario. Los valores únicamente son estos pronósticos a corto plazo que son a una semana o un mes a lo sumo. Luego depende porque comprendiendo que es un área tan grande sobre las que se producen las lluvias no siempre es uniforme. A veces se producen algunas situaciones de lluvias que pueden mejorar la situación aunque sea transitoriamente”, indicó.

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impactante. El banco de arena de arena un las islas Curupí y Puente. De fondo, el Puerto de Paraná, sin agua. Ayer midió 10 centímetros bajo el 0. 

impactante. El banco de arena de arena un las islas Curupí y Puente. De fondo, el Puerto de Paraná, sin agua. Ayer midió 10 centímetros bajo el 0.

La más crítica

“En 1944 fue la situación más crítica registrada en toda la historia conocida del río, porque antes de principio del siglo pasado no se tenía registros tan precisos. Sin embargo Rosario tiene registro de niveles de 1884 y aún en con ese registro la situación más crítica se vio en el 44. En 1944 en Santa Fe el río estuvo un metro por debajo del cero o sea en una situación mucho más crítica”, mencionó Carlos Paoli en diálogo con UNO.

Paliativo

En mayo del año pasado el Consejo de Administración de la represa Itaipú, ubicada entre Brasil y Paraguay, tomó la decisión de abrir compuertas durante 12 días para poder garantizar la navegabilidad por la bajante. El río Paraná, a la altura del puerto de Paraná, estaba a 14 centímetros en ese entonces (ayer estaba 6 centímetro bajo cero). En cualquier caso y más allá de la decisión que se pueda tomar en los próximos días, para el ingeniero, no va a modificar la situación y “será un paliativo a corto tiempo”.

“No tengo precisión de cual es la situación de disponibilidad de agua que pueden tener las represas. Lo que si los informes del INA indican tenían un 35% menos de agua que la misma época que el año pasado con lo cual la capacidad de intervenir es paliativo de corto plazo. Lo que si se por la información que proporciona el INA y el Ministerio de Obras Públicas es que se está en tratativas con los países vecinos para lograr las mejores condiciones. Pero lo que si puedo decir que se haga lo que haga no cambia la situación de bajante. Será un paliativo a corto tiempo”, señaló.

Paolo sostuvo que estos fenómenos traen aparejado cambios que deben ser analizados de manera específica. “El impacto es sobre la navegación, el derrumbe de barrancas y sobre la captación del recurso para consumo son puntuales. Cada uno de ellos debe ser analizados en el lugar específico así como las tomas de agua para consumo. Luego no tengo precisiones sobre el impacto ambiental porque hay especialistas que pueden una opinión más precisa”, confió.

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“Tomamos muestras para conocer la diversidad”

Melina Devercelli, Doctora en Ciencias Biológicas e investigadora del Conicet, señaló que la “historia del Paraná es mucho más larga de lo que hemos registrado” por lo cual es muy factible que antes del siglo pasado haya tenido los mismos comportamientos y remarcó que “es parte de la dinámica del río”.

“El Paraná tiene permanentemente situaciones de fluctuaciones hidrológicas como en este caso se vuelven extremas. Su dinámica y su funcionamiento es de hidrosedimentológicos de esta manera se va moldeando su paisaje, su biota, la flora la fauna y la diversidad de ambientes. Sabemos que el río no es sólo el cauce principal o la vía navegable, sino que es toda la red de ambiente que en algunos casos está en su margen derecha y en otros en su margen izquierda y forman su llanura aluvial que está formada por un montón de lagunas y arroyos y cauces secundarios; la parte terrestre también. Y los organismos van ajustando su ciclo de vida a esa dinámica; obviamente estas situaciones extremas producen una especia de reseteo del sistema. Hay lagunas que han permanecido durante muchos meses y eso hace que su flora y fauna se modifique”. explicó Devercelli a UNO.

La especialista en ecología microbiana precisó sobre uno de los cambios que generan estos fenómenos como el color del agua verde. “En el verano pudimos observar esa coloración verde del agua en algunas partes del río. Esos son organismos que normalmente no se desarrollan en esa magnitud. Justamente la escasa transparencia del agua, o sea lo turbio del agua, la velocidad de la corrientes, dificultan que este tipo de organismos se puedan desarrollar. Bueno esto es una de las modificaciones que se produce, pero no será permanente porque cuando el río aumente su caudal, va a tener los microorganismos habituales. Así que no son situaciones irreversibles las que se están produciendo”, precisó la Devercelli.

La docente respondió que ante estos fenómenos se les presenta una oportunidad “para ver el comportamiento del río”. “Alcanzamos a hacer, muestras de la calidad de agua y todo lo que es la biota microbiana en febrero de 2019 y son muestras que nos van a permitir conocer la diversidad de bacterias que ya hemos hecho en años anteriores con períodos de aguas altas extraordinarias y ahora en el principio de la bajante. Y eso nos va a permitir ver tipo de organismos que a veces permanecen a la espera de su desarrollo cuando se den las condiciones. Veremos otra diversidad en el río”, señaló.

Por otra parte explicó porque este escenario puede generar una contaminación del agua. “Al no haber una renovación y al haber mayor tiempo de residencia del agua, puede aumentar la concentración de determinados compuestos que a veces no necesariamente pueden ser hidrocarburos o fertilizantes. A veces es materia orgánica o bacterias que puedan ocasionar alguna dificultad como una demartitis que por ahí no es deseable entrar en contacto con este tipo de aguas. Si se puede llegar a fumigar o hacer algún tipo de vertido desde un desagüe en aguas que no están corriendo y encima que esto va a seguir, puede aumentar el problema”, mencionó acerca de la consulta sobre el impacto.

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