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Suplemento Aniversario 2021

Amanecer entre palmeras centenarias, el río y las vizcachas

El Parque Nacional El Palmar es una elección para turistas y lugareños, y también para quienes deciden trabajar y vivir dentro de un área natural protegida.

Viernes 12 de Noviembre de 2021

El Parque Nacional El Palmar es el hogar de zorros, gatos monteses y hurones; aguará popés, carpinchos y lobitos de río; ñandúes y aves de la selva; garzas, lagartos overos y vizcachas. En sus 8.213 hectáreas se encuentra una de las más importantes reservas de palmeras de yatay, cada vez más escasas fuera de sus límites por el avance de la actividad agropecuaria. Para los seres humanos, El Palmar es un lugar de visita: por un par de horas, por un día o por varios. Pero también puede ser un lugar donde vivir.

Tal es la historia de Estela Ochoa, actual intendenta del Parque Nacional El Palmar, y de otras personas que allí viven y trabajan, que eligieron ver ese paisaje verde cada día al despertar y que no se arrepienten de haber dejado atrás una vida agobiante de cementos y motores. En el caso de Estela, ese cambio fue hace muchos años, más de 40.

El Parque fue creado unos cuantos años antes de que ella comenzara a trabajar allí, en 1966, por la Ley nacional N° 16.802. Está ubicado en la confluencia de las regiones naturales Pampeana y Del Espinal, recostado sobre el río Uruguay. El ingreso está en el kilómetro 198 de la autovía General Artigas, ruta nacional 14, a siete kilómetros de Ubajay, en el Departamento Colón.

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Las especies que viven en el Parque Nacional El Palmar están cuidadas y protegidas de los ataques de los seres humanos

Las especies que viven en el Parque Nacional El Palmar están cuidadas y protegidas de los ataques de los seres humanos

A su vez, el Parque forma parte del Sitio Ramsar Palmar Yatay, que fue designado como tal el 5 de junio de 2011. Con sus 21.450 hectáreas, este humedal recibe unas 100 especies de aves migratorias y más de 200 residentes, además de contar con 11 especies vegetales endémicas. La densidad promedio de palmeras yatay es de 286 por hectárea, que tienen en promedio entre 250 y 350 años de vida. Algunos ejemplares llegan a vivir alrededor de 700 años.

Este lugar de selva en galería, de arroyos y río y fauna silvestre es el sitio donde, además, más de 50 personas trabajan.

Este lugar de selva en galería, de arroyos y río y fauna silvestre es el sitio donde, además, más de 50 personas trabajan todos los días y donde buena parte de ellas reside y ha criado a sus hijos e hijas.

Amanecer entre palmeras

“Acá trabajamos 55 personas, entre personal administrativo, del taller, guardaparques y brigadistas”, cuenta Estela Ochoa en diálogo telefónico con UNO. Describe también con precisión que una parte del personal vive dentro del Parque y otra parte vive en Ubajay, que es la localidad más cercana, a cinco kilómetros de la entrada al predio. Algunas personas están afincadas en otras ciudades cercanas y viajan todos los días, principalmente en Colón, pero también en La Clarita y hasta en Concepción del Uruguay.

“Tenemos un vivero de plantas autóctonas, algo muy importante y que lleva mucha energía del personal”. “Tenemos un vivero de plantas autóctonas, algo muy importante y que lleva mucha energía del personal”.

Muchos de esos trabajadores y trabajadoras no son oriundos de Entre Ríos, pero sí están arraigados aquí porque eligieron El Palmar para trabajar y, en consecuencia, la provincia para vivir. “Yo soy una de las que decidimos venir a radicarnos acá. Soy de Buenos Aires, pero hace 30 años que vivo en el Parque. Ya me considero entrerriana”, dice Estela. Lleva tres décadas amaneciendo todos los días en El Palmar, pero 42 de trabajo. “Toda una vida” certifica. “Llegué a trabajar en el Parque por una situación familiar. Tenía tres hijos y en Buenos Aires viajaba mucho, así que se complicaba para atenderlos, los veía poco o no los veía. Entonces tomamos la decisión, cuando se nos dio la oportunidad, de venir para acá”, resume Estela, y alarga la explicación: “Decidimos rumbear para acá y, bueno, nos quedamos”.

Desde entonces, sus hijos crecieron en un hogar con un patio de más de 8.000 hectáreas. Fue una elección arriesgada, pero esa elección se transformó en “una cosa maravillosa”, porque ella pudo tener a sus niños cerca, sin necesidad de viajar horas para llegar a estar con ellos después del trabajo. En la nueva casa podían disfrutar de la naturaleza y de la libertad que significa habitar este tipo de espacios. Es cierto que las distancias son un problema cuando los niños y adolescentes tienen que trasladarse para ir a la escuela o cuando es necesario viajar por otros motivos. Sin embargo, piensa Estela, esto es por lo que pasa cualquier persona que trabaja en un área rural.

“Si bien había cupo (por la pandemia), igual ingresaron cerca de 80.000 personas entre enero y septiembre”. “Si bien había cupo (por la pandemia), igual ingresaron cerca de 80.000 personas entre enero y septiembre”.

“Pero yo nunca me arrepiento y soy feliz acá y realmente hemos hecho una vida maravillosa aquí. En Buenos Aires tengo parte de mi familia, a la cual adoro y siempre que puedo viajo y nos encontramos; pero no volvería. Sigo acá, ya elegí Entre Ríos”, reflexiona.

Un día en el Parque

¿Cómo es un día dentro del Parque Nacional El Palmar? Estela Ochoa repasa la rutina en voz alta. El personal ingresa a las 7. Ella va a su oficina y comienza con todas las actividades que tienen planificadas para el día, pero también debe decidir qué tareas hay que priorizar. Da algunos ejemplos: hacer el mantenimiento del camino, cortar el pasto, reparar alguna baranda que se rompió. A la vez, hay que cumplir con toda la demanda administrativa y de documentación, que lleva muchísimo trabajo y sobre lo cual, aunque no parezca, siempre hay cosas para hacer.

La intendenta sigue reconstruyendo la rutina: “Tenemos un vivero de plantas autóctonas, algo muy importante y que lleva mucha energía del personal. Por esto también estamos felices, porque es un invernadero que nos donaron de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) y tiene capacidad para mucha producción. Ahora estamos produciendo aproximadamente 5.000 plantas anuales y la idea es aumentar esa cantidad.

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Cada años miles de personas de toda Argentina llegan a El Palmar para disfrutar de sus bondades.

Cada años miles de personas de toda Argentina llegan a El Palmar para disfrutar de sus bondades.

Las usamos para restauración en el Parque y para entregar a la escuelas y los municipios que nos solicitan. También estamos colaborando y fomentando para que otras localidades tengan sus viveros”. En paralelo están las actividades que hacen los guardaparques, de control y vigilancia, porque el furtivismo es un problema que no puede desatenderse. Por eso el personal realiza recorridas frecuentes y programadas, siempre con la colaboración de Gendarmería, la Policía de Entre Ríos o Prefectura, según corresponda.

Por otro lado, la tarea incluye atender el Centro de Informes y planificar las visitas de las escuelas. Además, el Parque Nacional mantiene relaciones con la CARU, con la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande (CTM) y con los municipios de la zona; forma parte de la Mancomunidad de la Costa del Río Uruguay y de la Microrregión Tierra de Palmares. Con todos esos organismos se coordinan las actividades turísticas.

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Trabajando. Todos los días se realizan tareas de mantenimiento.

Trabajando. Todos los días se realizan tareas de mantenimiento.

Hay todavía más: el personal dedica muchas horas a trabajar en protección ambiental, colaborando con instituciones de la provincia. “Ahora en la reserva Los Teros de San José, se propició para que se haga la Escuela de Guardaparques, que se trató en el Senado de la Provincia y es algo muy importante para la zona y para todo Entre Ríos. Es algo que no hay hoy día. Nosotros vamos a dar apoyo con respecto a las clases en el campo y la capacitación que podamos dar”, cuenta la intendenta.

Finalmente –sin que esto agote la tarea cotidiana– en el Parque funciona Incendios, Comunicaciones y Emergencia (ICE), un sector que se ocupa de actuar si hay un incendio, tanto en el Parque como en los alrededores. Atienden también las emergencias: si llega a haber un accidente son los primeros que acuden. Hay personal preparado y capacitado para atender cualquier eventualidad.

Fauna al paso

Las especies de animales que viven dentro del Parque Nacional están acostumbradas a los visitantes, porque los circuitos están diagramados para que no se altere su espacio natural. Por lo tanto, normalmente se dejan ver.

En el camino se observan incluso más carpinchos que antes, porque fue creciendo la población. Esto –asegura Estela Ochoa– es un fenómeno que se viene dando en los últimos años, confirmado por relevamientos. Además, los turistas pueden encontrarse con zorritos y, si tienen suerte, pueden tener contacto con el emblema del Parque: la vizcacha, un animal nocturno. “Es una especie muy simpática; la gente que acampa y sale a recorrer a la tardecita, puede disfrutar de ella”, dice Ochoa.

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Estela Ochoa, intendenta del Parque Nacional El Palmar.

Estela Ochoa, intendenta del Parque Nacional El Palmar.

Cazadores cazados

Estela menciona como al pasar el problema de los cazadores furtivos: hombres que ingresan al predio con la intención de llevarse como trofeo alguna de las especies protegidas que tienen aquí su hogar. No es que lo tenga naturalizado, sino que no es un fenómeno nuevo. ¿Se han dado casos de cazadores descubiertos dentro del Parque?, se interesa UNO. “No solamente eso –responde– sino que hay causas judiciales en este momento, porque han entrado con armas y amenazas al personal”.

Al momento de la charla, a principios de noviembre, había dos denuncias recientes por este tema. Parece que la necesidad del cuidado de la fauna autóctona entrerriana es algo que no ha llegado a todos los oídos. “Lamentablemente es algo que nos preocupa. Nos ocupamos también. A la población le pedimos comprender que es un área protegida y respetar esta condición; que sepan que no se puede entrar a cazar y que cuando los encontramos hacemos los procedimientos para impedir este delito”, remarca Ochoa.

“Hay causas judiciales en este momento, porque han entrado con armas (los cazadores) y amenazas al personal”. “Hay causas judiciales en este momento, porque han entrado con armas (los cazadores) y amenazas al personal”.

Cuando hay utilización de armas de fuego siempre se le da intervención a Gendarmería o a la fuerza que corresponda en ese momento. Se trabaja con el apoyo permanente de la Fiscalía Federal de Concepción del Uruguay, a cargo de Josefina Minatta. A los infractores les aplican multas y, si corresponde, les sacan las armas, que generalmente es lo que ocurre.

Las presas más frecuentes de los cazadores furtivos son los carpinchos que deambulan por el terreno y que son los que salen al encuentro de los visitantes. También suelen matar ciervos, entre otras especies.

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Los carpinchos, uno de los atractivos que tiene el Parque Nacional.

Los carpinchos, uno de los atractivos que tiene el Parque Nacional.

Después de la pandemia

Después de las restricciones por la pandemia de coronavirus –las tranqueras estuvieron cerradas durante gran parte del año pasado– el Parque Nacional El Palmar está abierto y funciona plenamente. El horario actual es de 8 a 18 y es posible que se extienda por la temporada de verano.

El público tiene que tener la precaución de usar barbijo cuando está en un lugar cerrado, como son el restaurante, el Centro de Informes o la proveeduría. Por lo demás, pueden recorrer el área sin ningún problema. En las redes sociales (https://www.facebook.com/parquenacionalelpalmaroficial) se pueden consultar los precios de las entradas y los descuentos para residentes, jubilados, estudiantes y demás. Además se pueden comprar tickets y hacer reservas.

“Veníamos con un cupo de personas y a partir del 1° de octubre ya no tenemos restricciones, pueden ingresar todos los visitantes que quieran. El Parque ya se reactivó casi totalmente”, reafirma la intendenta Estela Ochoa.

Después del difícil tiempo de la pandemia, las perspectivas son más que alentadoras. El último fin de semana largo, en octubre, ingresaron cerca de 8.500 personas, lo cual representa el mismo nivel promedio de antes de la pandemia.

“Ahora tenemos movimiento todos los días y también empezaron a venir los grupos escolares, a quienes atendemos y les damos charlas. A la vez, los guías empezaron a trabajar con estas excursiones”, dice Estela, y aporta: “Si bien había cupo, igual ingresaron cerca de 80.000 personas entre enero y septiembre. Antes de la pandemia, que fue el verano de 2020, fue una muy buena temporada en la zona. Ahora se perfila algo similar, por lo que vemos de cantidad de reservas y consultas. Entre Ríos va a ser un lugar que la gente realmente va a elegir”.

Preparativos para el verano

Para esta temporada, la administración de El Palmar trabaja en una serie de mejoras. Está en plena obra un complejo de sanitarios frente a la playa de estacionamiento y una sala de primeros auxilios. Para el verano se espera que estas obras estén inauguradas.

También se trabaja en el mantenimiento de los senderos con cartelería; se realiza la licitación para la contratación de guardavidas para la playa y para modernizar las instalaciones del camping y mejorar el servicio.

“Nos estamos preparando de esta forma para atender bien al visitante que disfruta del Parque al tomar contacto con la naturaleza, con solo contemplarla, y si uno le puede dar un mejor servicio, mejor”, finalizó Ochoa.

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