Vecinos y fieles de la iglesia Santa Lucía de Paraná se reunieron en el atardecer de este martes para ver hecho realidad un viejo anhelo: la construcción del campanario que propagará la voz de la capilla a todo el barrio, el cual -según destacan- fue protagonista en la concreción de este proyecto colectivo. “Las campanas para nosotros tienen un sentido muy especial: es la voz de Dios que nos llama a la oración, a compartir y celebrar la alegría. También a acompañar en el dolor al hermano que se ha ido de este mundo pasajero, porque suenan cuando alguien de la comunidad fallece”, definió el sacerdote a cargo de la iglesia, Daniel Ponce.
La iglesia Santa Lucía concretó un viejo proyecto y tendrá su campanario
La iglesia Santa Lucía, ubicada en calle Sarobe casi Avenida de las Américas, no contaba hasta el momento con un campanario. Si bien un cartel ubicado en su fachada ubica el inicio de los trabajos en el año 2010, quienes concurren allí habitualmente indican que el verdadero comienzo del proyecto se remonta al año 2008.
La iniciativa de un grupo reducido de fieles se fue extendiendo desde ese momento germinal, alcanzando a muchos otros vecinos de la zona que comenzaron a entusiasmarse con la idea. “Antes que suenen las campanas, ya estaban funcionando: convocando, llamando a la unidad”, simbolizó Ponce, quien valoró no sólo la concreción de la obra sino el camino que unió a la comunidad en pos de este proyecto.
Tres campanas cuyo peso total asciende a una tonelada arribaron a la iglesia Santa Lucía alrededor de las siete de la tarde, mientras un grupo de fieles y vecinos aguardaba su llegada. Los mil kilos de bronce viajaron repartidos en tres vehículos diferentes desde la localidad santafesina de San Carlos, donde se encuentra la fábrica Bellini, la única de funcionamiento permanente que se dedica a la construcción de estos artefactos en Sudamérica. La más grande de ellas -que fue la última en arribar al lugar donde permanecerá de ahora en más- fue denominada “Sagrada Familia”; la mediana, por su parte, fue bautizada “San Juan María Vianney”, mientras que la última -como era esperable- llevará el nombre “Papa Francisco”.
Cuando ya todo estuvo listo, una grúa comenzó a elevar lentamente cada una de las campanas hacia el sitio donde serán emplazadas, mientras eran aguardadas en ese pequeño lugar -ubicado a unos diez o doce metros de altura- por el sacerdote y un operario de la empresa. Los valces vieneses que habían musicalizado la ceremonia desde una camioneta sólo fueron interrumpidos para dar lugar a los cantos religiosos, dedicados fundamentalmente a la virgen que le da nombre al barrio y el templo.
El 13 de diciembre, cuando tenga lugar la fecha patronal que comprende a la iglesia, se realizará una procesión y misa que consagrará las campanas. “No es una bendición, sino una consagración. Las campanas tienen un ministerio dentro de la iglesia. Y se consagran poniéndoles un nombre”, aclara el sacerdote Ponce, quien adelantó que la ceremonia será presidida por el arzobispo de Paraná, Monseñor Juan Alberto Puiggari.
Mientras tanto, religiosos, fieles y vecinos del barrio ultimarán detalles para la consagración de las tres campanas, que esperan en el lugar para el cual se las concibió originalmente el momento indicado para comenzar a sonar.














