Miradas
Lunes 10 de Septiembre de 2018

Se nos fue Fabián, ¿y ahora?

"Yo salía de trabajar y abrazaba a mi nena de 4 años con la ropa llena de veneno", dijo en una de las tantas entrevistas Fabián Tomasi, exaplicador de agroquímicos oriundo de Basavilbaso. Su cuerpo se intoxicó con químicos cuando a partir de 2005 empezó a trabajar para una empresa de fumigación aérea. Su tarea era abrir los envases con sustancias –entre ellos glifosato– que dejaban al costado de la avioneta, volcarlo en un recipiente de 200 litros para mezclarlo con agua, y enviarlo a través de una manguera para que la aeronave rocíe los campos sembrados con soja.

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Fabián junto a Bety, su madre, quien secaba sus lágrimas y le daba fuerzas constantemente
Fabián junto a Bety, su madre, quien secaba sus lágrimas y le daba fuerzas constantemente
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Fabián Tomasi

Envenenado y a la sombra del éxito, Fabián padecía polineuropatía tóxica y era la prueba cabal del lado mortal del modelo de producción agrícola de la Argentina. A partir del diagnóstico, le dieron un plazo de seis meses de vida. Vivió 13 años más, con la firme convicción de que su lucha y testimonio servirían para crear conciencia sobre los efectos de los agrotóxicos. Fue protagonista de obras que abordaron la problemática del modelo de agroproducción. Fue remera, escultura, mural, fue libro, pero no como una cuestión cosificadora, sino como un héroe engrandecido más allá de sus debilidades físicas y a partir de su liderazgo en la lucha por una vida libre de venenos.

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Mientras a poco de asumir como titular del ministerio de Agroindustria (hoy degradado a Secretaría) Luis Miguel Etchevehere decía que, bien aplicado, el glifosato era inocuo y se desactivaba cuando tocaba el suelo; o cuando el ministro de Medioambiente, Sergio Bergman, se animaba a decir al público que estaba bien fumigar con agrotóxicos a apenas 200 metros de los poblados (claro que ese público estaba presente nada más y nada menos que en un congreso sponsoreado por Basf, Bayer y Monsanto, entre otros), Fabián, que era parte de los afectados por una matriz productiva que reportaba ganancias a unos pocos, prefería no callarse ni ocultarse, y mucho menos rendirse.




Fabián ya no está, tampoco Anto, la pequeña niña de Gualeguaychú que falleció en noviembre de 2017 tras batallar contra la leucemia. No se borran las palabras de dolor de Natalia Bazán, su mamá, quien en un video habló de los casos de cáncer infantil en Entre Ríos. "La vida de nuestros hijos no puede ser un negocio con el Parque Industrial, la gente que fumiga, Botnia... o tantas cosas. Pido que tengan compasión por todos estos guerreros".
Entre Ríos fue centro del primer juicio y condena por fumigación en un campo aledaño a una escuela rural que afectó a la comunidad educativa, y son reiteradas las denuncias por aspersiones cerca de establecimientos educativos. Mientras tanto, la Legislatura sigue sin avanzar en una ley que regule esta problemática.


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¿Cuánto tiempo más pretenden demorar este debate? Este año se inició en la explanada de la Casa de Gobierno la "Ronda de los martes". Los convocantes dicen "no" al proyecto que obtuvo media sanción en el Senado y que pretende modificar la Ley de agrotóxicos". Esta marcha silenciosa para frenar la contaminación va logrando repercusiones y concientización en los vecinos, pero se necesita mayor compromiso. Porque mientras nuestros guerreros se siguen yendo, nada cambia. Y a todos nosotros nos siguen envenenando.

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