Miradas
Sábado 05 de Enero de 2019

Por menos que un caramelo

Emociona escuchar la campana que anuncia una nueva salida del tren que une Paraná con Colonia Avellaneda

Emociona escuchar la campana que anuncia una nueva salida del tren que une Paraná con Colonia Avellaneda. Remite indefectiblemente a otra época, en que se vivía una verdadera odisea para conseguir los pasajes después de horas de cola en la que se escuchaba hablar distintas lenguas, hasta la estación a la que había que llegar muy temprano para lograr ubicarse en los asientos asignados entre un febril movimiento de personas, bultos y hasta animales. Eran otras épocas claro, la dorada, la del florecimiento del ferrocarril.


La campanada genera nostalgia justamente porque viajar en tren es como trasladarse en el tiempo, pero también suena como un grito de resistencia. El coche motor Materfer CMM400-2 es un sobreviviente que le hace justicia a las estructuras de hierro dormidas, apiladas a los costados de las vías, oxidadas, oprimidas por cancelaciones de ramales temporales, que fueron obviamente permanentes. Sus operarios también le hacen justicia. En su mayoría son hijos y nietos de trabajadores ferroviarios, apasionados de los rieles.

Con el objetivo de realizar una producción multimedia para UNO viajamos junto a Ayelén Morales y Juan Ignacio Pereira en un recorrido que duró alrededor de 76 minutos. Lo primero que vimos al regresar, la Virgen de Luján, patrona de los Ferrocarriles Argentinos. A ella le piden los trabajadores del rubro para que la actividad no quede en el olvido.


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El 2019 llegó con aumentos de los costos para viajar en colectivo a destinos nacionales de un 40% en promedio (a raíz de la quita de subsidios de la Nación, y con un aporte parcial del gobierno provincial), mientras que en los destinos provinciales ronda un 30%. En tanto la definición en torno al costo del boleto del colectivo en Paraná se postergará hasta el regreso del intendente Sergio Varisco, quien se encuentra internado en la Fundación Favaloro, convaleciente de una triple operación de by pass. Aún así que el órgano de monitoreo Sistema Integral de Transporte Urbano (SITU) recomendó llevar el boleto general a 23 o 25 pesos. Viajar en remís o taxis es prácticamente un privilegio. Todo esto en un contexto de trabajadores con salarios congelados y actualizaciones tras tardías paritarias muy por debajo del índice inflacionario.
Mientras tanto, el único tren que funciona en Entre Ríos subió un 100% en 2018 y hoy utilizar el servicio cuesta 2 pesos. Es decir que quienes viajan en una unidad con aire acondicionado, sanitarios, butacas cómodas y vagones limpios pagan más por un caramelo que por trasladarse. El ramal se reactivó en marzo de 2011, después de 15 años de abandono. Viajan en promedio entre 450 y 500 personas y hay 10 apeaderos en la traza ferroviaria entre la capital provincial y Colonia Avellaneda. Las estaciones están ubicadas en Paraná, Ramírez, División Los Andes, Miguel David, Las Garzas, Gobernador Parera, Salvador Caputto, Maya, Ramón Parera y en Colonia Avellaneda. Los puntos críticos de circulación cuentan con servicios de banderilleros.
Es un servicio social. Viajan estudiantes, trabajadores y en los últimos años se sumaron vecinos de Colonia Avellaneda que, ante la sospecha de que el agua de la localidad no es potable (por su color amarronado y el olor a podrido, sospecha más que bien fundada) viajan hasta la capital entrerriana para adquirir el elemento vital. Durante las vacaciones se suman las familias que ven la oportunidad de compartir con sus hijos la experiencia de viajar en tren. El sistema ferroviario en Entre Ríos quedó al borde de la desaparición. Hace ya tiempo quedaron suspendidos los servicios entre Paraná-Concepción del Uruguay, Paraná-Federal, la misma suerte corrió el tren que unía Basavilbaso y Villaguay. El que llega hasta Colonia Avellaneda aún goza de buena salud. Es económico, ecológico, tiene una puntualidad asombrosa, es testimonio del triunfo de la época del acero y de las fuentes de energía. Al subir al vagón sentí una gran atracción por esa dignidad que se oculta en lo anacrónico, fascinación por la entereza de quien se sabe fuera de tiempo, en riesgo de extinción y aún así se trenza en una lucha arrolladora por mantenerse vigente. Estas vías no quieren mostrar aquello que remite a una sociedad que se deshizo de su potencial a bajo precio. Quiere mostrar algo distinto. Y todo por 2 pesos.

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