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Por la crisis, hay otra tendencia para casarse

Lunes 22 de Abril de 2019

El esfuerzo económico para realizar por estos tiempos una fiesta de casamiento, es más que extraordinario, por el dinero que hay que pagar para contar con la comida, el salón, la música, la ropa, etc, etc. Lo que lleva a poner en funcionamiento una gran dosis de imaginación para lograr concretar el sueño de la celebración del enlace matrimonial.
Los tiempos cambiaron, y en la década del 90, como a principios del 2000, se hizo popular la modalidad de cobrar la tarjeta, aunque sea una parte para poder acompañar a la pareja, y de ese modo ayudar a reducir los costos.
En esa línea se hizo propicio realizar encuentros más pequeños, dejando de lado una parte de la familia, los amigos o los invitados especiales y necesarios.
Un organizador de eventos me comentó que por estos días una fiesta de casamiento o bien de 15, tiene un costo promedio de 400.000 pesos. Un verdadero dislate por donde se lo mire.
Habrá forma de aliviar el costo: tal vez comprando la carne, buscando ofertas de gaseosas, vinos y otras bebidas, pero así y todo es muy cuesta arriba hacerse cargo de una fiesta tal cual hicieron nuestros padres.
Es costumbre en algunas familias dar una mano ayudando en lo que se pueda con los gastos normales y necesarios. En definitiva, el casamiento de un ser querido permite esto, unir a los parientes en el objetivo de apuntalar el proyecto de los novios y que de esa manera inicien una nueva célula en la sociedad.
Con la actual crisis, como en las anteriores, hay que analizar firmemente qué regalarle a los recién casados: y esto también tiene que ver con los procesos inflacionarios.
Se estila aportar en la lista en casas de electrodomésticos, en el pago del pasaje del viaje de la luna de miel o bien el hotel, en definitiva todo sobre con dinero que se entrega en la fiesta, siempre será bienvenido.
Solos y solas
Lo que particularmente no sabía, es que por estos días en Paraná y la Argentina comenzó una nueva tendencia muy llamativa. Tiene que ver con cómo enfrentar la crisis y compatibilizarla con la idea de emprender una fiesta de casamiento.
Por los costos se monitorea y analiza al máximo la lista de posibles invitados, y la selección es muy meticulosa. Para no cobrar tarjeta, es que se dispone la invitación personalizada al amigo del grupo de trabajo, del equipo de fútbol u otra actividad social que se participe y permite crear una amistad.
Cuál es el problema, que la invitación es solo para la persona que comparte la amistad. El resto de la familia queda relegada, al margen del convite.
Es entendible que el problema económico obliga a tomar todas estas medidas de control para que los costos no se escapen de las manos. El problema es que se debe sacrificar la pareja del invitado o la invitada.
Esta situación por demás injusta –para algunos– ya provocó debates, enojos y altercados entre las parejas.
Algunos de los cuestionamientos apuntan a lo que puede ocurrir con el invitado que pretenda, intente o se le cruce una posibilidad vinculada con un acto de infidelidad en la propia fiesta. Tal vez "envalentonado por la ingesta de alcohol, todo puede terminar en cualquier cosa", se escuchó a una mujer enojadísima porque el marido había sido invitado solo a la fiesta del amigo del equipo de fútbol.
Deberá saberse que la idea de "meterle los cuernos" puede ocurrir a diario, en cualquier esquina, y no solamente estando solo en una fiesta con amigos.
Más allá de la falta de confianza, lo que lleva a estas situaciones extremas es el presente económico que impuso el presidente Mauricio Macri. Y como dijo una señora molesta que debió tragar la saliva para autorizar a su marido al casamiento, "por culpa de nuestro mandatario pasa todo esto".
"Ahora me tengo que quedar este sábado en casa, cuidando los hijos, mientras el señor disfruta, come, toma y baila. Es muy injusto este sistema que lo único que hace es que por semejante crisis se deban reducir los gustos y las pocas alegrías".

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